sábado, 11 de febrero de 2012

¿MIS ÚLTIMOS POEMAS? (II)



II

SERÉ SÓLO VACÍO Y NADA


Este peso tan hondo, esta tortura
en la que me esclavizo y me doblego...
Este cuadro sin luz, este aguacero
que cala hasta mis huesos...
¡Esta obsesión febril, esta locura...!
No podrán pervivir un siglo entero,
ni oprimir mi latido, hasta cortar el aire...
¡No...! No durarán más que la sombra
que eclipsa mi razón y hiere mi alma...
Hasta que, un día, desde el cielo,
venga a mi pisada la luz que alumbra el paso
y, el vacío, pueda correr un velo,
tan tupido y opaco,
que nada ya subsista en la memoria,
ni nada puedan ver mis ojos, oír mi oído,
y holgado quepa  -en honda fosa-  el desconsuelo.
Aún ha de espesar luz tan nublada;
enmudecer mi lengua, ahogar mi llanto...
En nuevo limbo, mi música y mi canto, procedentes de ayer,
nada serán conmigo.
Y nada seré yo, porque  -vacío-
no es posible sufrir... ni sentir nada.


Luis Madrigal




jueves, 9 de febrero de 2012

¿MIS ÚLTIMOS POEMAS? (I)



I

SE ALEJA LA ALEGRÍA


Era un dulce calor, que frío era;
un palpitar sin pulso, que clamaba...
Era un rosal sin rosas, que buscaba
abeja sin libar, sin miel ni cera.

Era, en un campo yermo, la mancera
que nunca hundía su reja, nada araba;
era una barca de ilusión, que estaba
varada en tierra, sin que al mar se hiciera.

No lo supe hasta el fin... Yo bien creía
que calor, palpitar, rosal y abeja
-todo-  era vivo, para mí... Y quería

que nunca muerto fuera y que, sin queja,
a mi lecho vacío, la alegría,
trajera por el Mar... Pero se aleja.




Luis Madrigal





miércoles, 8 de febrero de 2012

¿MIS ÚLTIMOS POEMAS?



TAL VEZ...



Hace ya bastantes años, un buen amigo mío, excelente escritor, llamado a haberlo sido  -quiero decir a haber sido “famoso”-  dejó de escribir Poesía, según él desde que leyó a Rilke. Pensó, me dijo entonces, que, después de lo que él había leído del maestro bohemio, en Poesía ya estaba todo escrito. Hace ya también mucho tiempo que yo no he vuelto a saber nada de él y, por este motivo, de poder mostrarle mi desacuerdo, ante la causa de su deserción poética. Por una parte, personalmente, Rilke no me ha impresionado nunca, tal vez por tener que leerlo siempre por mediación de traducciones y, mucho me temo que la Poesía, traducida de una lengua a otra, en mí humilde opinión, deja de serlo, dado el concepto que yo tengo de Poesía. Será filosofía, retórica o prosa poética, pero desde luego Poesía no puede ser. Soy de la opinión de que sin métrica o sin rima, y mucho más sin ambas  -sin que “suene” lo que se dice, con la cadencia del ritmo, como en la Música-  aunque lo sea o lo fuese, se transforma en otra cosa. Es una humilde opinión, o tal vez solamente un gusto personal, pero creo que, como todas las opiniones y hasta casi todos los gustos, tal opinión puede ser respetable. Por otro lado, aunque Rilke pudiese ser considerado como el más grande poeta de todos los tiempos (y entiendo que eso no se lo puede creer nadie y menos aún demostrarlo, como todo lo que no se puede demostrar) aun así, cada persona, una a una, puede y hasta debe, o tiene necesidad de escribir Poesía. Por eso no puedo seguir el criterio de mi viejo y creo que ya para siempre alejado amigo. Sin embargo, yo también estoy pensando en dejar de escribir Poesía, aunque lógicamente con lo que acabo de decir, por motivos muy diferentes. Voy percibiendo la sensación, cada día más hondamente, de que ya no voy a necesitar hacerlo nunca más y, sobre todo, sin tal necesidad, de que no seré capaz de hacerlo. Por eso, probablemente no volveré a escribir más poemas, ni en este Blog ni en ninguna otra parte, aunque tampoco renuncie a editar los aquí escritos, en papel, si tengo esa oportunidad, en unión de los 9 Poemarios que ya antes había escrito. Uno de ellos, conjuntamente con otra persona, por lo que necesitaría su consentimiento y aprobación.

Sin embargo, a lo que tampoco quiero renunciar es a publicar en este mismo Blog, para el que en definitiva nacieron, los poemas que he compuesto últimamente, que no son muchos ni probablemente tampoco demasiado buenos, o hasta malos, pero eso nunca se sabe mientras otro no los lee. En todo caso, estoy seguro de que muy inferiores a los que escribió Rainer María Rilke. Pero eso sí que no me importa en absoluto. Me parece también que es un deber hacerlo y, por este único motivo, los iré ofreciendo sucesivamente a partir de mañana mismo, y sin solución de continuidad, hasta que se acaben. Después… ¡quién sabe! Tal vez, en alguna ocasión, venga a mi sentimiento alguno nuevo. Sí es así, aquí lo podrán leer, si de interés de alguien fuera. Muchas gracias a todos los que hasta ahora los han leído, pero no más a quienes hayan podido experimentar algún placer al leerlos. Porque, eso ya no depende de la voluntad. Un cordial saludo. Luis Madrigal.-



 

martes, 7 de febrero de 2012

EL PROTOTIPO RADICALMENTE CONTRARIO A JONÁS




ES JESÚS DE NAZARET


El pasado Día 25 de Enero de este mismo año, en este mismo Blog, publicaba yo una breve reflexión sobre la resistencia a la voluntad de Dios. El prototipo de esa resistencia era entonces Jonás. Y lo seguirá siendo siempre, en unión de otros muchos miles o millones de “Jonases” que por este mundo andan haciendo lo que pueden  -lo que podemos-  aunque no precisamente la voluntad de Dios. Jonás, encarna ese prototipo porque, pese a la denominación de “profeta” que literalmente le otorga el Libro de su nombre (como ya dije, un libro puramente didáctico), no lo es, no es un verdadero profeta, sino un falso profeta, puesto que se dedica a hacer lo contrario a lo que Dios le pide. Y hoy en día, en que tantos “profetas” han irrumpido en el mundo, tal vez con la pretensión de ser un contrapunto a esta sociedad hedonista y atea, es muy conveniente detenerse reflexivamente a considerar si lo que dicen, o lo que predican, por muy avalado parezca estar, puede ser asimismo verdadero. Hay “profetas” que hablan tan bien, y por ello arrastran tras de sí a tantas masas, que hasta pueden parecer verdaderos, pero que sin embargo presentan todos los síntomas de ser falsos. Otros, incluso arrastran a las masas, precisamente porque hablan bastante mal, o su mensaje se cifra en rotundas simplezas e infantiles imágenes, y sin embargo tal vez puedan ser verdaderos profetas. ¡Quién sabe…!

Ya el Deuteronomio, la Segunda Ley, había advertido al respecto: "Les daré un profeta y pondré mis palabras en su boca".   Ese profeta, lo elegirá Yahvé , de entre tus hermanos, los hombres, con su misma naturaleza, pero un profeta como yo, como el propio Yahvé, que dirá todo lo que yo le mande.(Dt 18, 15-18). De entre los cuatro evangelistas, San Mateo es el que mejor presenta el advenimiento del Mesías, del enviado de Dios; Lucas, proclama con especial énfasis la misericordia de Dios; Juan, el águila de Patmos, se remonta en su vuelo hasta la altura más radical, al encontrar el “logos”, el “ens realisimum”, la realidad suprema que durante tres siglos buscaron los filósofos presocráticos, en Dios, el principio de todo y de todas las cosas. Pero, es San Marcos, el evangelista que pone especial empeño en afirmar que Jesús de Nazaret es Dios. Por eso, no es de extrañar que pueda encontrarse una conexión tan estrecha entre el ya citado pasaje del Deuteronomio y los versículos 21 y 22, del capítulo 1, de San Marcos: "No enseñaba como los escribas, sino con autoridad."

Todas las tensiones de la hora presente entre verdaderos o falsos profetas, han de distenderse tan sólo en virtud de esto. Si quien habla, o predica, o propone (a veces verdaderas aberraciones, simple fruto de construcciones humanas, o simples mecanismos formales, no exentos de falta de juicio o de capacidad de discernimiento), además de esto, es capaz de eso otro, de “hablar con autoridad”, lo que ha de equivaler nada menos que a lograr que hasta los espíritus inmundos le obedezcan. Pero de eso, o para eso, estoy totalmente seguro de que únicamente uno es el verdadero y auténtico consubstancial eterno Profeta, Jesús de Nazaret, el enviado del Padre, nacido entre nosotros, de nuestra misma naturaleza, e igual en casi todo a nosotros los hombres. Pero Él ya está desde siempre, o desde hace mucho, y por eso sólo a Él merece la pena seguir. Luis Madrigal.-



lunes, 6 de febrero de 2012

UNA TAREA A VECES DIFÍCIL...



VIVIR


Estoy convencido de que fue con la mejor intención, pero alguien no hace mucho me aconsejó que me dedique “a vivir”. No digo tampoco que sea éste un mal consejo. Pero, ¿qué es vivir? Aparentemente, parece muy sencillo. Vivir consiste tan sólo en respirar, alimentarse, cobijarse, cubrirse… Incluso divertirse o reírse alguna vez, sacándole a la vida esa “calderilla” suelta de los buenos ratos. Pero, no. Ya sobre la marcha, se advierte el error. Todo eso no puede ser vivir, sino en todo caso subsistir vivo al paso del tiempo, como la planta, es decir, vegetar. Fue Ortega, una vez más, entre tantas cosas importantes, quien descubrió, con su luminosa simplicidad, lo que es exactamente vivir. Desde luego, un vivir genuinamente humano, no un vivir elemental y forzosamente animal. Porque, cada tigre, siempre es un primer tigre, tras millones de años de propagación de su especie, y de nada le vale que hayan existido antes miles o millones de tigres. Ha de limitarse a desarrollar sus propios instintos vitales, individual y casi mecánicamente, como si ningún otro tigre hubiese existido antes. Con ello, ya vive. Eso es vivir, para un tigre. Pero, ningún hombre, ningún ser humano, es nunca ni puede ser un “primer hombre”, una “primera mujer”. Cada ser humano, desde que es instalado en la existencia, se encuentra frente a sí una “maraña de problemas”  -igual que un tigre-, aunque junto a ella también un “repertorio de soluciones” a cada uno de esos problemas, que la sociedad le ofrece. En eso ya se diferencia notablemente del tigre. Sin embargo, al margen por completo de tales soluciones colectivas, patrimonio común de la Humanidad, cada ser humano ha de resolver sus propios problemas individuales, totalmente exclusivos. En la solución de esos problemas consiste su vida. Al hombre, como al tigre, le es dada la vida, pero con la esencial particularidad de estar aquella sin hacer. La vida, nos es dada, pero no hecha. Es cada hombre, a diferencia del tigre, quien tiene que hacer su propia vida. Por eso, la vida humana, la de cada cual, consiste esencialmente en un quehacer y, para que lo sea ordenadamente y pueda conducirle al lugar que se propone llegar, ese “quehacer” ha de concretarse previamente en “programa”. Todo hombre, ha de programar su vida y tratar después de cumplir el programa. Cuando programa y quehacer coinciden plenamente, y el primero puede ver como se cumple, como crece y se expande a expensas del segundo, se produce ese extraño fenómeno que llamamos “la felicidad”. Por el contrario, si, en cualquier fase o instancia de la vida, el programa y el quehacer se distancian y separan hasta apartarse y alejarse entre sí cada vez más, el ser humano se dilacera, se escinde en dos, el que programó ser y el que se encuentra o se termina siendo. Y nadie puede hacer la vida por nadie, por ningún otro, sino cada cual por sí mismo. Pero, de una manera plena y armoniosa, tan sólo puede construirla merced al concurso y presencia en ella de los demás, de otros que no son “yo”, pero que yo he programado para que formen parte de mí. La gran tragedia consiste al final en que esos otros también tienen que hacer su vida, también han de programarla, y la han programado ya. De esta manera, cuando los respectivos programas difieren, a veces en el contenido, otras tan sólo en el espacio o en el tiempo, surge la decepción o la amargura. Alguna de esas vidas, ha de quedarse vacía, o a lo sumo a medio hacer, o sin terminar por completo y, con ello, la desdicha asoma su rostro ensombrecido, desde la aurora hasta la puesta del sol, pese a que éste haya estado a mediodía en todo lo alto.

Por eso, cuando alguien termina aconsejando a otro que se dedique a vivir, lo que muy probablemente le está diciendo, ya sin remedio, y puede que con toda compasión, es que le deje en paz para que, quien así se manifiesta, pueda vivir su propia vida. Con ello, lo que, analizando las cosas en profundidad, verdaderamente le quiere decir es que se dedique a vivir… sin él, o sin ella. Y debo insistir: Estoy seguro de que, como a mí mismo  -aunque de la manera más misericordiosa-  acaban de decírmelo, no tendré más remedio que tratar de hacerlo. Veré si puedo.  No sé si podrá ayudarme mucho este Soneto:

VIVIR SIN VIDA

Buscaba sin buscar… Yo no sabía
de la miel pura que en tu pecho anida.
Creí volver de ayer, y sólo de ida
era mi caminar… Pensé veía

estrellas sobre el Mar... Que me envolvía
el sueño más hermoso de mi vida.
Mas sólo hallé dolor, al ver perdida
aquella luz que oculta no creía.

¡Al fin, he de vivir…! Vivir sin vida,
no puede nunca ser más que un remedo
y, al llanto de tan triste despedida,

sólamente por mí responde el miedo,
el rastro de una lágrima caída…
Sí, puedo respirar. Vivir, no puedo.


Luis Madrigal



 

viernes, 3 de febrero de 2012

LA CIENCIA ES UN INVENTO DEL HOMBRE...



MIENTRAS EL HOMBRE NO PUEDA EXPLICAR A DIOS


Margherita Hack (Florencia, Italia, 1923), cuenta en este momento 89 años de edad y es Licenciada en Física por la Universidad de Florencia, la Ciudad de Leonardo da Vinci, y también de Miguel Ángel, aunque éste naciera en Caprese, entre otros genios del Renacimiento. La Sra. Hack es, además Astrofísico, Profesor Emérito de Astronomía de la Universidad de Trieste y un sabio. Tanto lo es y tanto es su prestigio en el seno de la comunidad científica internacional, que un asteroide descubierto en el año 1995, fue bautizado con su nombre, “858 Hack”. No podía ser de otro modo porque la Dra. Hack nació en la Calle Cento Stelle (Cien Estrellas) de Florencia. Aunque tiene aspecto, por lo que he podido saber, de “una abuelita de esas que hacen punto junto al brasero”, de eso nada. Hasta hace poco, en que los médicos tuvieron que ponerle un marcapasos, montaba en bicicleta y recorría de una tirada hasta los 100 kilómetros. Además de todas esas cosas, la Dra. Hack es atea, nunca le ha interesado la religión ni el más allá y, según sus declaraciones a la periodista Irene Hernández Velasco, en “El Mundo”, de Madrid, el pasado Sábado, 21 de Enero de este mismo año, “Dios es un invento para explicar todo aquello que la Ciencia aún no ha conseguido explicar…”. Eso es lo que dice Doña Margherita.

En realidad, tengo mis sospechas acerca de si lo que dice no se lo hace decir la entrevistadora (págs. 18 y 19 de la edición del día citado), o al menos si no se lo hace decir en el modo y en la forma en los que aparecen publicadas sus declaraciones. Tengo esa impresión porque, si bien en amplios titulares, a toda página, se llama la atención del lector con el contundente reclamo  -todo sea en honor de la mayor venta de papel-  de que “DIOS ES UN INVENTO PARA EXPLICAR TODO AQUELLO QUE LA CIENCIA NO PUEDE EXPLICAR”, en páginas interiores, dentro del interrogatorio conforme al que se desarrolla la entrevista, la Dra. Hack es mucho más prudente y respetuosa. Como mínimo, no es tan radicalmente contundente, al admitir que la Ciencia, que tantas cosas sabe, duda de otras tantas y de otras mucho más transcendentales. Tampoco, por lo que parece, la Ciencia lo sabe todo, ni mucho menos. Aún. Hay que admitir el adverbio de tiempo, eso también, aunque quepa suponer igualmente que habrá cuestiones que nunca podrá descifrar la Ciencia. Por el momento, los “puede”; los “tampoco sabemos”; los “no, no sabemos”, son frecuentes y hasta constantes en las contestaciones a la periodista, de la Dra. Hack. Y lo son  en materias fundamentales, cruciales, para poder explicar desde un punto de vista exclusivamente científico el origen del cosmos, del universo, el famoso Big Bang, la materia, la energía… No digamos la vida, aunque esta cuestión esencialmente capital, no entra en juego, puesto que la entrevistada no es Biólogo, sino Astrofísico. Pero, es aún mucho más prudente y respetuosa la Dra. Hack de lo que en principio parece dar entender el titular de la entrevista, hasta el punto de manifestar, también literalmente, a la hora de la verdad suprema, cuando la periodista le pregunta si creer o no creer (naturalmente, en Dios) condiciona las posiciones científicas, dado que en la Ciencia hay muchas cosas que son hipótesis, teorías y no hechos demostrables…”, la entrevistada responde tajantemente: “No tiene por qué. Se puede estudiar el universo, analizarlo, ser un excelente científico y creer que al final detrás de todo esto está Dios. Son cosas que operan sobre planos distintos. La Ciencia se basa en experimentos, observaciones, leyes… Creer en Dios es otra cosa: es un acto de fe, como también lo es no creer, porque no hay modo de demostrar ni que Dios existe ni que no existe.” ¡Acabáramos!. ¡Trampa, trampa…! Trampa en el titular a toda página y grandes caracteres en negrita. Con el mismo fundamento, exactamente con el mismo, se podría haber vuelto la oración por pasiva, y yo propongo este tipo de voz y construcción gramatical: LA CIENCIA, ES UN INVENTO DEL HOMBRE, PORQUE  -AÚN-  NO PUEDE EXPLICAR A DIOS. Y añado por mi cuenta: Si pudiese hacerlo, mientras camina sobre la tierra, si el hombre pudiese comprender y explicar a Dios, Dios no podría ser Dios. No es nada fácil, sino más bien imposible, encontrar "cara a cara" a Dios en esta vida de aquí abajo. Estoy convencido de que es Él el único que puede encontrarnos a nosotros. El único que puede dejar caer sobre nuestra alma la lluvia de su gracia, hasta empaparnos de ella. Eso sí, hay que dejarse empapar. Somos libres. Entonces, cuando Él nos encuentre, nosotros le habremos encontrado. Sólo entonces. Sin ecuaciones, ni cálculos astrofísicos. Dios, está desde siempre dentro de nosotros, aunque nos resistamos a querer verlo. Un entrañable abrazo en la fe común, a todos los que creen en Él y otro, tan entrañable y con todo mi respeto, a todos los que no creen, incluida por supuesto Doña Margherita. Luis Madrigal.-


 

jueves, 2 de febrero de 2012

EL CALENDARIO DE FEBRERO


Los dorados cabellos de la infancia, los ojos azules, se han tornado con el tiempo grises, los ojos cenicientos, tal vez operados ya de cataratas. La ancianidad, ha sido definida como "el último periodo de la vida ordinaria del hombre". También como "antigüedad", o cualidad de antiguo. Ciertamente, no todo lo antiguo, es viejo. Lo antiguo, cuando se refiere a las cosas, puede conservar todo su esplendor, e incluso ganar en fuerza y utilidad decorativa o estética, como los buenos vinos en sabor y graduación, pero en lo que se refiere a las personas no puede dejar de tener connotaciones peyorativas. También se dice, y puede que sea cierto, que una cosa son los años y otra la vida, que el espíritu que habita en el ser humano, puede ser más fuerte que el cuerpo y transcender a éste, sobre el tiempo y la huella del paso de los años. La ancianaidad, ciertamente, no es ninguna "enfermedad" y, aunque resulte propicia a centenares de ellas, todas pueden ser vencidas por las fuerzas de la razón y de la voluntad o, al menos, tan dificilmente superables, alguna de ellas, como a cualquier otra edad. Pero, no podemos engañarnos ilusoriamente tampoco. Con independencia de que no es nada fácil alcanzar un estado de equilibrio humano, fecundo y vitalista, cuando ya se van acumulando los años, también es irrefutable que, si la ancianidad  (por mucho que se le llame eufemísticamente "tercera edad", y se organicen, a veces, ridículos e ineficaces acontecimientos festivos) va acompañada de la pobreza extrema, severa, el anciano se convierte en un nido de lacerantes necesidades y angustias. Porque si, al alcanzar determina cota, todo anciano es un desvalido, ello puede resultar especialmente triste si, además de anciano, es pobre. Porque, una y otra cosas, nada tienen que ver. El desvalimiento es una dependencia, de otro u otros, mientras que la pobreza es una carencia y, en ocasiones, de la falta de los recursos mínimos para satisfacer las necesidades más elementales y primarias. Y, cuando al desvalimiento se une la pobreza, la situación es para encomendarse a Dios. Eso, siempre, desde luego. Pero en tal situación, también a los hombres, si estos son capaces de sentir en lo más hondo de su corazón la solidaridad y la ayuda que sólo puede ser fruto del amor. De esto quiere ocuparte Cáritas Diocesana de Madrid en este mes de Febrero, que acaba de comenzar. Luis Madrigal.-