lunes, 8 de octubre de 2012

SIN YO SABERLO



CAYÓ EL SOL EN EL MAR


Fue el Mar quien recibió aquella caricia,
cayendo de tu cielo el sol luciente
con luz, que eras tú misma, tan ardiente,
que templó mi alma fría y fue delicia

nunca hasta entonces viva. Y la noticia
de un nuevo caminar resplandeciente.
Mas, el sol se ocultó. Su luz poniente
dejó un manto de sombra a mi avaricia.

Del mar huiste…. En tierra calcinada,
velé noches enteras aquel sueño,
sin saber que tu vida, ya cansada,

para nada anhelaba tal ensueño,
del que nunca estuviste enamorada…
Por más que en mí anidara tanto empeño.


Luis Madrigal



 



viernes, 5 de octubre de 2012

AUNQUE VUELE EL TIEMPO...




NUNCA TE OLVIDARÉ

Nunca podré olvidarme de tus ojos,
de tus trigos de luz, tus girasoles
de oro que, al mirar, como arreboles
pintan cual amapolas campos rojos.

Nunca podré hacia ti caer de hinojos
ni traerte conmigo, entre dos soles,
con la luz de la luna, tras las moles
que velan mientras sueño mis despojos.

Nunca, en mis tristes horas de agonía,
podré dejar de verte, aunque te escondas…
Y tras el Mar que duerme, tu armonía

ha de venir a mí sobre sus ondas.
Por eso no serás nunca elegía,
aunque a mi canto al sol nunca respondas.


Luis Madrigal



 

jueves, 4 de octubre de 2012

BUSCAN TUS OJOS LAS FLORES



Buscan las nuevas flores que han nacido
una ventana clara al mediodía
para llenar tus ojos... De alegría,
tu nuevo corazón, que ha florecido.

No te inquiete el dolor, tan esparcido
por tu verde Jardín, que en agonía
gime su hora más negra, mas ansía
la fortaleza que antes ha tenido.

Sí sé cual es tu nombre, y tú el mío…
Tu pena, es ya la mía y tu sonrisa
el más dulce calor, que ahoga mi frío.

Espérame, cuando corra la brisa
junto a ese Lago azul, en el estío.
¡Que iré contigo, amor, a toda prisa!


Luis Madrigal





viernes, 28 de septiembre de 2012

AHORA YA EN EL OTOÑO




ME NUTRO DE TU ALMA

Fluye el arroyo al río, como al Mar
espera el río llegue su corriente.
Yo, nada espero. Ando entre la gente
cuando huye ya la luz crepuscular.

Mas, cauce tan azul y alveolar
me nutre de tu alma, siempre ausente
de mi triste mirada y, tan doliente,
lleva la mía suave hacia el Palmar.

Azul, como tu cielo, es ese Río.
Como verde  -¡tan verde!-  es la pradera
en la que se alza alegre tu Plantío.

Tan azul como brilla una Bandera,
que ondea ya camino del estío,
ahora ya que estalló tu Primavera.

Yo, estoy ya en el Otoño y tengo frío.


Luis Madrigal






jueves, 27 de septiembre de 2012

VARADA SIN REMAR



AQUELLA BARCA


Lo mismo que mi soledad es pura,
esa barca aguarda en ciega espera
poder surcar el Mar, a la manera
de un viejo marinero… Es singladura

de difícil bogar. Ayer tan dura,
fue imposible y se hizo una quimera.
Bajo el cielo, tembló el grano en la era.
El trigo se pudrió, y la dulzura

de almíbar se hizo hiel. La sal, en barro
tornó el sabor del pan… Sin más engarce,
 asfixiante la sed, en un desgarro

mi pecho se rompió… Su sangre esparce
angustia y aflicción, como un guijarro
que, aun lejos de tu amor, mi amor resarce.


Luis Madrigal



miércoles, 26 de septiembre de 2012

AL CONTEMPLARLO DE NUEVO DE TAN LEJOS



ERA TU MAR

Era tu mar, más no pudo ser mío,
ni era para mí, cuando a tus ojos
los reflejos del sol en ocres rojos
tiñieron tanto amor, en mí tardío.

El cruzar aquel mar, se hizo valdío
y el tiempo transcurrió, sin que de hinojos
llegasen a esa playa mis despojos…
Sin barca para mí, y sin navío.

Hoy, ya harto de remar en otros mares,
cansado y sin vigor, miro esos cielos
que a mi vista agotada son glaciares.

Una lágrima baña mis anhelos,
al sentir emociones tan dispares
que, de cálidas ondas, hacen hielos.


Luis Madrigal
 
 
 
 
 

martes, 25 de septiembre de 2012

UN TRISTE OLVIDO





SE TE OLVIDÓ UN NOMBRE


¡Se te olvidó tan sólo un triste nombre…!
Tras una coma, hubiese sido el mío
si el tiempo que nos vela, el recorrido
de su veloz huída, un breve lapso
hubiera detenido al caer la tarde…
De aquellas tardes tristes, un sola,
al ponerse la luz, ya soñolientos,
mis ojos detenidos en la llama;
mi mano, con fervor, sobre tu mano…
Las almas reposando sobre el tiempo…


Luis Madrigal