jueves, 8 de agosto de 2013

YA SÓLO HABLO CON LOS PINOS




POR SENDEROS VA LA TARDE

Por senderos va la tarde,
entre jarales y pinos.
Yo voy con mis pensamientos
que, tan lejos, ni son míos.
Cae el sol como un espejo
sobre tejados azules
que hace poco fueron blancos
y en mis ojos yo los tuve.
Amarillos han de verse
cuando los musgos sombríos
crezcan y tiñan de ocre
los techos y los caminos.
Hacia el ayer yo voy quieto
al pie de las golondrinas,
que anidan bajo mi alero
sin vestidos ni alamares…
¡Quisiera un barco velero
para surcar hondos mares!

Las Navas del Marqués (Ávila, España),
8 de Julio de 2013

Luis Madrigal



martes, 6 de agosto de 2013

AL MORIR DE LA TARDE





 
UNA GOTA DE SANGRE, MUERTA Y SECA

Nunca más llorarás. Estoy muy lejos.
Que Dios acoja tu amor en paz y en calma
y por siempre sin mí.
Mas, si mi voz fuese la distancia
-como el aroma es la flor y  el mar, el agua azul
que en las noches de luz besa la arena-
sobre esta hoja del mismo árbol frondoso,
que ayer quisiera verte,
a tus ojos envío, de mi sangre,
esta gota, al fin ya muerta y seca.
Guárdala donde quizá ayer guardaste
el postrer fruto de su siembra.
Hubo otras muchas, tan frescas y fecundas,
que nueva vida nacería de ellas…
Mas, todas se secaron… Ya, ni yacen
sobre otras hojas ocres, también muertas.
Sitúala  -es papel-  en un marco de flores,
junto a juncos que, vivos, en un arroyo crecen,
para mirarla en las noches de tu Invierno
a la luz de una vela hecha de cera…
Verás así que, cuantas mi alma enrojecieron,
tiñen también de rojo el agua de tu Río…
Sabrás así que, un verso, no es nunca un vacío
que vuela sobre el aire, y nada queda
de cuanto un día  -volar-  le hizo un suspiro.
Podrás así, sentir, cuando tiemble la luna
y arribe tu verano soñoliento,
sobre ese Lago azul, de espumas blancas;
de blancas velas, varadas singladuras –casi eternas-
que también esta gota de mi sangre,
aún ya muerta y seca , puede al ocaso
unirse a la danza que, en las Sierras,
tus Hadas bailan en la noche, lenta.
Ya nunca me verás… Nunca me has visto.
Mas, después, ni me oirás, ni seré nada.
Nada, ya soy… Sólo esta gota seca
de la que fue mi sangre y ya está muerta.
Sólo tuya es ahora…
Sólo tuya, también junto a tus lágrimas,
al nacer de la noche, para adornar tu puerta.

Luis Madrigal




martes, 23 de julio de 2013

MOLINO QUE TUS ASPAS MUEVE EL VIENTO



¡UNA GOTA DE AMOR, SÓLO UNA GOTA…!

Molino que tus aspas mueve el viento,
dile a aquel Árbol, del agua tan distante,
que absorba de mi amor sólo una gota,
para sin sed vivir en cada instante.

Árbol, en tierra seca  -casi muerto-
a las nubes del cielo sube tu ansia
de vivir, con tu ramaje verde
enarbolado al sol, para dar sombra.
¡Pide con fe la lluvia a mares,
hasta verte inundado, aunque zozobres,
cual débil barca, hecha a la Mar en tierra!

Nubes del cielo,
lloved sobre aquel Árbol, de sed muerto,
caído y seco ayer, en duro suelo.
Clamad a vuestra hercúlea fuerza, que suscite
una cruda batalla, de agua y rayos…
¡Quizá, si llueve así, hoy resucite!


Luis Madrigal





lunes, 22 de julio de 2013

DOS SONETOS AL ARDIENTE VERANO




I


CAMINABA LA LUNA…


Caminaba la luna, triste, sola,
mirándose con lástima en el río.
Yo, la miraba, sin que fuese mío
el amor que, sin ser, el alma asola.

Pensaba en el latir que allá la ola
al besar en la arena a su albedrío,
podría admirar  -tan suave-  el poderío
de una mirada azul, que azul arbola.

¡Ondas del mar, latid junto a esa playa;
vientos, soplad, llegad presto a su lecho…!
Rayos del cielo, cuantos truenos haya

que alegre sinfonía arda en su pecho…
Haced por mí, preso en esta muralla,
lo que no pude yo, de amor maltrecho.




II


ENTRE EL CALOR Y EL HIELO


Brilla el rosal… La mariposa al viento
mueve sus alas. Ya llegó el verano.
De flores y de amor llegó temprano
para subir al cielo el sentimiento.

En el jardín, la flor cubre el cemento,
y oculta su frío gris. El altozano
despliega ramas y hojas, cual si humano
quisiera hurtar al sol tórrido aliento.

Fulgura ardiente luz en el sendero
y la hierba, subir trepando al cielo,
quiere sin pausa alzarse, como acero

que rasgue nubes blancas, y en su vuelo
libre al tapiz azul del aguacero…
En medio del sudor, a mí del hielo.


Luis Madrigal









miércoles, 17 de julio de 2013

ENTRE HIELO Y ESCARCHA



¡OH, VERDE TALLO…!

¡Oh, verde tallo, herido por el hielo
en hermoso Jardín donde ahora duerme
la flor, junto al arroyo, que oculta en gris la niebla.
No cedas tu vigor ni tu memoria
al hiemal que se esconde tras las cañas…
Ni la opaca silueta de aquel monte,
que se alza perezoso a la alborada,
permita que la luna, enamorada
del amor que suspira,
bañe sin luz la senda que conduce
a la dulce sonrisa, siempre en calma.
A despertar la luz que, entre la sombra,
ha de volver a iluminar la cera.
Ni pierdas la canción, ni el salmo,
cuando a sus pies, vaya a sembrar la noche
su reguero de horas que, aunque muertas,
han de vivir con fe, al levantarse el alba.


Luis Madrigal






viernes, 12 de julio de 2013

DOS DÉCIMAS Y UN SONETO A LA LUNA DE JULIO




I


SE HIZO LA LUNA LUZ

La luna se colgó ayer de una rama.
Su plateada luz, toda era calma,
armonía, quietud, paz en el alma,
legado del amor, que al fuego llama.
Encontraba el azul, como la grama
halla en el verde prado una hoja sola,
y en el verde trigal una amapola
tiñe de rojo el oro, que suspira
por ser pan y calor… No con la ira,
que, en encrespado mar, rompe la ola.




II


DESDE EL LARGO Y CÁLIDO VERANO

A UNA LUNA DE INVIERNO

La noche iluminada no sabía
que la luna quería ver despierta,
de plata y de jazmín, de luz cubierta,
tu reja sin brillar, que no veía.
Bien sé que contemplar jamás podría,
en turbulento Mar, hallar la losa
cubierta por el hielo en la gran fosa
bajo la cual yacía una sonrisa,
ni oler, con el impulso de la brisa,
en Invierno el perfume de una Rosa.




III


QUE LLEGUE MI CALOR AL DURO FRÍO

Luna que tiembla y llega a mi ventana
para dejar en ella su reflejo.
Luna de Julio, azul, brillante espejo
tan lejos en el cielo y tan cercana.

Desde esta orilla, en noche muy lejana,
de la luz que hoy alumbra al mundo viejo,
envía un rayo puro y tan parejo
que ilumine de amor tierra araucana.

Noche tras noche, entre el fervor suspiro
que, aun trémulo tu rayo, al Sur sombrío
pueda vestir de plata, en leve giro.

Que llegue mi calor al duro frío,
bajo el cielo que late, hecho un zafiro,
y sobre olas que teje el Mar bravío.


Luis Madrigal