domingo, 20 de marzo de 2016

¿FUE HOY DOMINGO DE RAMOS?




Comienzan a apagarse las escasas luces de este  -dicen los astrónomos-  primer día de Primavera y desde luego, cronológicamente, ya a esta hora casi no lo es. Ya casi no es "Domingo de Ramos". Ni siquiera lo es en las autovías y carreteras españolas, donde algún rezagado andará aún camino de las playas de Levante o de las costas de Lloret. Allí suele hacer casi siempre buen tiempo y escasez de lluvia. Abundancia de sol. ¿Habrá sido también allí, aunque a estas horas casi ya no lo sea, "Domingo de Ramos" para estas gentes de la playa y el sol; del turismo como cultura y como industria? Es preciso, por ser necesario, respetar el pensamiento y el sentimiento de todo ser humano. Hasta es muy deseable, por igualmente necesario, establecer a lo largo del año algunos períodos de vacación, estacionales o debidamente calculados. Divertirse y cambiar de ocupación, visitar a la familia o a los amigos, no es precisamente malo, sino por el contrario muy bueno. Pienso también, no obstante, que para ello no es necesario esperar a que sea "Domingo de Ramos". Al menos, yo agradecería mucho una cierta coherencia del propio lenguaje, aunque sólo pudiera ser, en el orden intelectual, en honor al último filósofo, Ludwig Wittgenstein, que basaba el funcionamiento de la lógica en una especie de estructura o andamiaje sobre los que se levanta nuestro lenguaje descriptivo. Porque, de lo contrario, en esta magna ceremonia de la confusión, llegará el momento en el que nadie pueda entender a ningún otro. O lo que es aún mucho peor, a sí mismo. Efectivamente, hoy que se hablan y hasta escriben tan diversos idiomas y lenguas extranjeras, para que pudieramos entendernos todos de un modo coherentemente lógico  -wittgenstiniano- con ocasión de esta fecha del "Domingo de Ramos", sería inicialmente preciso recurrir al Latín, porque en él reside y radica la noticia y explicación más rigurosamente históricas:


Pueri Hebraeorum
portantes ramos olivarum,
obviaverunt Domino,
clamantes et dicentes:
Hosanna in excelsis.


Claro que, dicen algunos que el Latín es una "lengua muerta", por lo que podría y debería traducirse al inglés, que es idioma universal, multinacional y cósmico:

The Hebrew children
bearing olive branches,
went forth to meet the Lord,
crying out and saying:
Hosanna in thr highest.


Y, si preciso fuera, o así lo aconsejase la coyuntura internacional, oídos el Comité de Seguridad de Las Naciones Unidas y el Consejo de la Unión Europea, podría traducirse también, no sólo al coreano, sino también al japonés y al chino, al tibetano y al birmano, sin perjuicio, en su caso, del sanscrito, del que se dice derivan casi todas las lenguas indoeuropeas. Para mí, que soy español, en comunión lingüística, cultural y espiritual con todas las personas de los pueblos que entienden y hablan mi misma Lengua, la traducción que más me llega al alma es la que, del texto de referencia, se puede efectuar al castellano:


Los niños de los Hebreos
salieron a recibir al Señor
con ramos de olivo en las manos,
clamando y diciendo:
Hosanna en las alturas.


Lo que no me parece objetivamente razonable, sensato, lógico, respetuoso, ni tan siquiera "políticamente correcto", es confundir, o lo que es peor identificar, el Domingo de Ramos y la misteriosa Semana que éste abre, con la playa, la montaña, el, sol, el descanso, las visitas a la familia y... las procesiones. Por no hablar de otras actividades pragmáticamente propias de la ocasión y siempre indecorosas.


Por todo ello, no puedo dejar que se ponga el sol sobre este primer día de Primavera, en el Hemisferio Norte, sin que suene en este humilde Blog, una vez más, por si alguien deseara volver a escucharla, la preciosa Antífona gregoriana (Modo I) "Pueri Hebraeorum portantes", en las voces del Coro de Monjes del Monasterio Benedictino de Santo Domingo de Silos (Burgos, España)

Luis Madrigal




miércoles, 17 de febrero de 2016

SON UN MISTERIO AL SONAR

LAS CUERDAS DE LA GUITARRA



Las cuerdas de la guitarra,
yo te diré cuáles son:
Prima, segunda, tercera,
cuarta, quinta y el bordón.

Las cuerdas de mi guitarra,
no son tantas, y aun no son.
Todas rasgaron en mi alma
las penas del corazón.

Las cuerdas de otra guitarra,
yo las quisiera saber.
Suenan a amor unas veces
y otras a dolor también.


Luis Madrigal




lunes, 18 de enero de 2016

AL MIRAR AL CIELO... DESDE UN NEGRO BARRANCO








UN SONETO LIBRE COMO EL VIENTO



Estaba el mar sereno. Un rayo puro
de luna blanca –llena- cae en la playa
y despierta fulgor de oro en la arena,
que entre rocas azules se acostaba.

Me alumbra hoy esa luz a donde vaya
y deja mi alma en calma, tan serena,
que, entre negros abismos, la dulzura
late en mi sueño, igual que ayer soñaba.

No importa que, aun la sombra de la pena
extienda larga mano a la amargura,
cuando la luz que alumbra se desmaya.

Mas, un instante sólo, y la cadena
que ata el vivir esclavo, su atadura,
rompe al mirar al cielo… Y presto calla.


Luis Madrigal





viernes, 27 de noviembre de 2015

SUSPIROS DE UN CAMINANTE




CUANDO YA NO HAY CAMINO


Sucederá la flor. La vida pasa.
Y entre nuevos capullos florecidos
se apilan los suspiros siempre huidos
del altar del amor, en tabla rasa.

Ardiente el corazón como una brasa,
no alcanza los caminos escondidos
en el frondoso ayer. Ni los sentidos,
oscurecidos hoy en tosca gasa,

pueden saber por qué late el misterio
y resurgen más verdes los laureles,
como mueren las hojas en el ocre

sepulcro que las cubre, cementerio
de mil sueños de miel que fueron hieles
en un mundo tan gris y tan mediocre.


Luis Madrigal 


miércoles, 25 de noviembre de 2015

QUEDA EL ECO




DE AQUELLA VOZ QUE YO ESCUCHABA


De la voz que yo oía
en aquel sueño,
queda su eco
y el timbre y el color
con que soñaba.
Su recuerdo, al sonar,
mi alma llena,
cuando hiere el dolor,
hoy que no suena.
Cierro sin ver mis ojos,
alzo la vista
al cielo azul que ríe
y su sonrisa
vuelve al sentido,
como siento en mi pecho
aquel latido.
Dulce voz que escuchaba
y ya no escucho:
¡Sólo algún día verte
siempre yo busco!


Luis Madrigal

martes, 24 de noviembre de 2015

LLAMADA DE LA SANGRE






I

Cayendo el esmeralda;
la hoja, cieno.
Ya de blanco se visten los cristales,
mientras el eco silva
y de los mares
rugen las olas,
de odio el mar tan lleno.

II

Por la espalda,
cual lobo hambriento,
el sarraceno,
que huele sangre viva,
en suelo duro 
deja un rastro de muerte,
macilento.

III

Rojo y gualda
en lo más alto del cielo
un crespón negro,
a la sangre,
alienta y acompaña
para latir con fuerza
un viejo anhelo.


Luis Madrigal



A Carolus Martellus
(Heristal, Bélgica, 23 de agosto de 686
Quierzy-sur-Oise, Francia, 22 de octubre de 741)


Arriba, en primer término, "La Batalla de Poitiers"
del pintor francés Charles de Steuben

Seguidamente estatua de Charles Martell
en el Palacio de Versailles, de París

martes, 17 de noviembre de 2015

EN ESTA HORA TAN AMARGA






NO TODOS LOS CAMINOS LLEVAN A PARÍS


Todos los caminos llevan a Roma, se decía y se dijo durante mucho tiempo. No todos, en cambio, llevan a París, donde, en lugar de la Fontana de Trevi, se encuentra la Torre Eiffel y, con inspiración en ella, el logotipo que el ilustrador Jean Julien  -según he podido saber, así se llama este señor-  ideó, eso sí, en su estudio de Londres, mientras escuchaba en la radio los criminales sucesos. El nuevo logo de la paz  -Peace for Paris-  se ha hecho famoso en unos minutos, y dicen que uno sólo de ellos le bastó a su creador para diseñarlo. Pero ya han transcurrido, y parece que fue ayer mismo, nada menos que once años, desde el día 11 de Marzo de 2004, en que esos siniestros y sangrientos caminos conducían a Madrid, tras la masacre de Atocha. Porque 192 muertos, entre ellos una persona muy querida para mí, son exactamente 63 más que 129. Sin embargo, los franceses sallieron del Estadio de Saint Denis cantando a pleno pulmón la Marsellesa, su himno nacional, mientra que en España se culpaba a un Presidente del Gobierno español que, sin ser nada del otro mundo sino más bien muy poca cosa, había desempeñado su papel, no sólo mucho mejor, sino con verdadero acierto  -salvo el inoportuno momento de aquella presuntuosa y vacua fotografía de las Azores- que el inconmensurable inútil que le sucedió, fruto de la "indignación" popular. ¿Acaso es que no hay hombres, en España? "¡Lo que no hay son masas!", se contestaba a sí mismo Don José Ortega y Gasset. Esto es, verdaderas masas que, influídas por una minoría egregia, sin duda han de ejercer un papel no ya importante sino decisisvo en este negocio que se llama la organización política de la sociedad, "el Estado", y cuyo nombre no significa otra cosa sino "el estado"  en que se encuentra la convivencia política en un momento determinado y subsiguientemente en todos los momentos.  Fruto de aquella falta de verdaderas masas, remplazadas por una jauría procedente de las perreras intelectual y moralmente más sórdidas de las "periferias" de la Ciudad terrestre, se sustituyó a un discreto hombre medio por un perfecto inútil, analfabeto y estúpido, que, como no podía ser de otra forma, llevó a España a la ruina financiera y al desastre económico, entre otras cosas sin duda mucho más graves.

Por ello, hoy yo me reconcilio y hasta me sorprendo admirando y queriendo a Francia, tras haber replicado, tan sólo en horas, a la canallesca barbarie criminal, bombardeando intensamente las posiciones territoriales de los asesinos y declarándose en estado de guerra abierta contra semejante y canallesco peligro universal. No voy a declinar de mi vieja idea de que el país vecino ha sido a lo largo de la Historia el que más daño ha hecho a España. Pero, en este momento, no sólo es un país amigo y aliado de mi patria sino que ha sabido replicar con la entereza y gallardía  -con verdadera grandeur-  con la misma que lo hubiese hecho la España de algunos siglos atrás. Y por ello, no puedo menos de exclamar, con cierta envidia pero al mismo tiempo sintiéndome protegido, ¡Vive la France, vive la République!.  Me uno, no sólamente a los aficionados al futbol que salieron cantando la Marsellesa de Saint Denis, sino a los parlamentarios que lo hicieron tras la declaración de guerra del Presidente Hollande. Con cuánta satisfacción hubiera yo vivido el momento en el que, tras aquel sangriento 11 de Marzo de 2004, presagio y causa de tantas futuras desgracias, la aviación española, y también  el Parlamento español, aun ya disuelto en aquel momento, hubiesen  hecho otro tanto de lo mismo.

Y sobre todo, el pueblo. El pueblo español. Ese gran pueblo al que tanto daño ha hecho aquella maldita guerra, que nos dividió más aún de lo que ya estábamos antes, por nuestro maldito carácter. ¿Es que jamás podremos ser un único pueblo, con todas las diferencias ideológicas y políticas que se quiera, pero uno al fin, uno sólo y férreamente unido, en los grandes momentos comunes. Porque, he podido oír en la Radio, que el Ayuntamiento de Córdoba  -la Córduba califal omeya, pero antes romana, la de Séneca-  tras observar formalmente un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas de París, ha dedicado otro a continuación en honor de los verdugos. Este es el relativismso ateo y obsceno que hoy parece azotar España entera. Frenta a él, yo me declaro hoy ciudadano francés y quiero estar con Francia y con todos los franceses en esa guerra que estas bestias, tan inmisericordes y crueles, nos han declarado a todos. Ya voy siendo viejo, pero no ha huído de mí el juramento que un día presté en el Campamento Universitario de Monte la Reina, de defender a mi Patria hasta la última gota de sangre. Supongo que todavía soy Alferez de Complemento de la gloriosa Infanteria española, la de Italia y Flandes, donde acaba de suspenderse el partido de fútbol entre Bélgica y España, "por razones de seguridad". Me parece preferible morir una vez, empuñando las armas, que estar vivo para ser esclavo del terror mil veces y siempre.

Ya es hora de acabar de una vez por todas con estos miserables. Hace algunos años, un gran amigo, sutil y agudo analista político internacional y militar, me dijo que la tercera guerra mundial sería no contra el Islam, sino contra las macabras y despiadadas desviaciones del mismo, y con intervención del mismo lado, no sólo de las potencias militares occidentales, sino también de Rusia y China, de el Canadá y de Australia, para aplastar la cabeza para siempre a estas víboras. Desde luego distingo perfectamente entre musulmanes y terroristas. Los primeros son hermanos en la Fe y bíblicamente "primos carnales", porque ellos descienden de Ismael, a través de Agar, y nosotros los cristianos de Isaac a través de Sara, pero todos somos nietos de Abraham. Los otros, simplemente son unos asesinos. Asesinos de la vida, que es el primer bien jurídico objeto de protección por parte del Derecho, pero sobre todo de la libertad y la paz que son fruto directo del más elevado de todos los bienes, el amor, y que transcienden infinitamente las coordenadas de Einstein, para alcanzar los valores universales y eternos. ¡Allez la France...! ¡Allez! Notre Dame, os acompañará en nuestra justa causa.

Luis Madrigal