viernes, 22 de octubre de 2010

CUANDO ME FALTÓ EL SOL



HUYÓ DE MÍ UN SUSPIRO


Reía fuera el sol, tras los cristales...
Yo, lo veía dentro y no reía.
Me acomodé en mi soledad. Sabía
que una nube acechaba sembrar males.

Primero, con los vientos otoñales,
el cielo transformó su anatomía,
se tornó la mañana oscura y fría
y se cubrió de sombras sepulcrales.

Después, crujió de lejos, y un latido
de luz, que iluminó como un zafiro,
alumbró los cristales. Un gemido

del viento se escapó, en brusco giro
a un Gigante de nieve bien tupido
y de mi pecho, lento, huyó un suspiro.



Luis Madrigal




 En la imagen de Arriba, la Cima del Aconcagua, íntegramente ubicada en la Provincia de Mendoza de la República Argentina. Con una altitud de 6.962 metros, es la cumbre más alta del mundo fuera de Asia

1 comentario:

Ángeles Hernández dijo...

Siempre:
Aún el sol más brillante puede ser tapado por una nube minúscula y , al contrario, a menudo en el cielo gris se abre una rendija para que la luz la atraviese.

Como la vida misma. Un saludo Á.