sábado, 31 de mayo de 2008

HOY, TERMINA MAYO

Y, necesariamente, tiene que terminar con un canto a la Madre común y universal de todos los hombres, de todas las latitudes, de todas las razas, de todos los colores... Y tiene que terminar este dulce mes pidiéndole a Ella lo que todo hijo puede y debe pedir a toda madre:


TUS LABIOS MATERNALES, EN MI FRENTE

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¡Inmensa como el mar eres, María!,
que, de tu manto azul, su manto toma;
la nieve tu color, la flor tu aroma.
De tu fulgor, el sol, la luz del día.

Si de mis horas eres alegría,
cuando a mi corazón la pena asoma,
no me dejes si mi alma se desploma...
¡Guárdame entre tus brazos, Madre mía!

Si eres Madre, en regazo tan doliente,
del que siendo divino se hizo Hermano
y en tus brazos estuvo un día yacente,

pon tu mano también sobre mi mano;
tus labios maternales en mi frente,
que he de ver al Amor y... soy humano.



Alphonso CARBAJAL

AVE MARÍA
(Charles Gounod)

Kathleen Battle
Christopher Parkening



viernes, 30 de mayo de 2008

EL CORAZÓN, ES EL SÍMBOLO DEL AMOR


Hoy, 30 de Mayo, es Viernes y la Octava del Corpus. Por ello, celebra la Iglesia Católica este año, pese a encontrarnos en Mayo y no en Junio, la festividad del Sagrado Corazón de Jesús. Celebración antiquísima, mucho antes incluso de que, en 1647, naciese, en la aldea de Lautecour, Diócesis de Autun (Francia) Santa Margarita María de Alacoque -recipiente vivo de sus revelaciones y promesas- sino desde los primeros tiempos del cristianismo, asociada a la llaga del costado de Cristo. Entre nosostros, los occidentales, el corazón se ha tomado siempre como símbolo del amor, pese a que los antiguos egipcios situasen tal sentimiento, y todos los demás, en esa "cloaca" que es el hígado. Todos quienes han leído "Sinué el egipcio", lo saben muy bien, y esto es rigurosamente histórico y cierto, porque para eso su autor, el finlandés Mika Waltari, si bien escribió el libro en tan sólo un año, hubo de emplear diez en investigar rigurosamente los usos y costumbres de aquel mundo -egipcios, babilonios e hititas- en el siglo XX A.C. Pero, entre nosotros, el símbolo del amor es el corazón, aunque, por radicar o estar representados en él todos los sentimientos, también pueda ser sede del odio, la ira, la soberbia, el desprecio o la envidia, que son todo lo contrario. Y Dios, no es ese ojo circunscrito en un triángulo, ni tampoco un viejecito de barba blanca. Dios, es Amor. Única y exclusivamente eso. Por ello su Corazón tiene que ser y es tan grande. Y por eso, todo hombre, aunque se resista a ello, e incluso el más malvado de los hombres, es conducido, arrastrado -en una especie de gravitación universal- hacia el amor a todos los demás hombres, y quizá más aún a los más repulsivos y canallescos, de mente o de espíritu. Y la razón, la única causa de tan extraña e incomprensible ley gravitatoria (incomprensible racionalmente) es la de que Dios ama a todo hombre, por ser únicamente eso, Amor. Dice San Juan, y lo dice precisamente en la liturgia de hoy, que "a Dios nadie lo ha visto". Y por ello, "si alguien dice amar a Dios, a quien no ve, sin amar a su hermano a quien ve, miente". Es un mentiroso vital, comete la peor y más grave de las mentiras. Que Él nos libre a todos, de esa mentira tan escalofriante. Para ello, la única solución posible es la del abandonarse a su Amor. Luis Madrigal.-

Arriba, imágen del Monumento al Sagrado Corazón, en el Cerro de los Ángeles, punto geográfico que marca exactamente el centro de la Península Ibérica.




OTRA VEZ LA ARGENTINA...


¡Cuanto lo siento, por mi parte...! Quizá hasta es posible que, entre ya 40 millones de españoles, sea yo el único que lo sienta. Pero, no consigo arrancar de mi memoria aquella ayuda transcendental que la Argentina prestó tan desinteresadamente a España... Cuando en los años 40-50, los de mi niñez y primera juventud, España necesitaba trigo, leche, carne... La carne venía congelada, pero todo ello venía de la República Argentina. Eso sin contar otras ayudas, quizá más importantes, no a un régimen político, sino a un pueblo, del que la Argentina se declaró publicamente hermana, cuando casi todos los demás lo dejaron en el más radical abandono. Y ahora, cada día me llegan nuevas noticias de allí, por unos u otros conductos, casi siempre malas y desagradables noticias. Ayer mismo, he leído la última crónica, la más actualizada, que el corresponsal del diario "El Mundo" en Buenos Aires, Juan Ignacio Irigaray, nos enviaba desde la misma capital argentina. Ya van 77 jornadas de tenso enfrentaniento entre los agricultores y el Gobierno de Doña Cristina Fernández de Kirchner. El propio comentariasta se hace eco del rumor generalizado allí de que es él, Nestor Kirchner, esposo de la formalmente primera mandataria, el que actúa como virtual presidente en la sombra, acusando a los líderes de los trabajadores del campo de ser unos "golpistas". Esa acusación siempre es muy socorrida, desde luego y sería terrible además, en este caso, que el Sr. Kirchner, hubiese cometido la estafa de interponer a su esposa para seguir gobernando por sí mismo, como algunos ya suponían antes de la elección. ¡Quién sabe!. Yo no puedo tomar partido, desde aquí, por ninguna opinión o interpretación posible de los hechos, y no ya tan sólo por ser un pobre diablo. Nadie puede ingerirse en los asuntos internos de un país soberano, ni siquiera otro Estado, por muy próximo que se sienta. Pero lo que tampoco nadie me puede quitar a mi es el sincero pesar por la situación de angustia, inquietud y dolor de todo un pueblo al que, desde siempre, he querido fraternal y muy sinceramente. Su "guerra del campo", sus reiteradas jornadas de huelga, desabastecimiento y corte de carreteras; su inseguridad en las casas, protegidas las ventanas con rejas, que sólo algún pájaro amigo se atreve a visitar... Después de 36 días a los que se extendieron las dos huelgas que desembocaron en unas ineficaces negociaciones entre los agricultores y el Gobierno, ahora se nos anuncia una tercera huelga agrícola que puede bloquear al Gobierno de Doña Cristina Fernández de Kirchner, pero también nada menos que dejar a la Argentina sin comercio de cereales y, sobre todo, sin carne, cuando los argentinos están acostumbrados a comer 74 kilos de carne de vacuno por persona al año. ¿Será posible? ¿Y será posible que España nada pueda hacer tampoco, dentro de sus posibilidades, las que sean, por aquel gran pueblo hermano, al que tanto debemos los españoles de mi generación? ¿Ninguna institución? ¿Tampoco el Estado?. Ya no están entre nosotros Don Claudio Sánchez Albornoz, o Don Luis Jiménez de Asúa, que sin duda hubiesen alzado su voz en favor de quienes con ellos mismos fueron tan buenos. Pero, yo, desgraciadamente, no soy como ellos, ni tampoco soy "el Estado español"... Sólo soy un español. Pero os digo a todos, hermanos argentinos, y muy en especial a mis dos amigas en aquel querido país, Claudia Doctorovich y Alicia María Abatilli: Comparto en el espíritu vuestros sentimientos, vuestra angustia y dolor, y os envío un abrazo fraternal y sincero. Luis Madrigal.-

jueves, 29 de mayo de 2008

SE ACABÓ EL MAL TRAGO... ¡HAY AGUA!


Si ayer mi buen amigo, el desdichado e ignorado poeta Alphonso Carbajal, se lamentaba en la entrada inmediata anterior de este mismo Blog, del color gris del cielo de Madrid, de España entera, y ya durante tantos días, hoy debemos saludar y acoger todos con alegría el titular del diario "El Mundo", en el que proclama literalmente: "Se acabó el mal trago de los pantanos". En España, se llama "pantanos" -yo creo que con imprecisión e indebidamente- a los embalses. Lo que ya no se recuerda es que casi todos, o todos, fueron construidos bajo la dictadura de aquel General de El Ferrol... del Caudillo, llamado Francisco Franco, que inspiró canciones "ratoneras" acerca de la cuestión, y fue llamado al mismo tiempo, por tal motivo, entre otras muchas cosas, "Paco el rana". Los más viejos, como yo, recordarán sin duda aquella bellísima y culta tonadilla, propia del talento de tanto artista como ya entonces había -y ahora muchos más- en España: "Paco el rana, con sus nietas de la mano, inaugura los pantanos... y en la pesca del salmón, Paco el rana es campeón..." Aún sobrevive el término. El de “pantano”. Lo que no ha “revivido” o “nacido”, son nuevas obras de tal carácter, pese a que se hayan efectuado otras mucho menos vitales, tras un Campeonato Mundial de Futbol, en 1982, y unos Juegos Olímpicos, diez años más tarde. Desde luego, he de reconocer que, en mi opinión, casi lo único bueno de "la democracia", es que yo pueda ahora mismo escribir esto, tal y como literalmente acabo de escribirlo, llamando "Paco el rana", nada menos que a "Su Excelencia El Jefe del Estado, Generalísimo Franco". Eso es verdad, lo reconozco, y hay que decirlo abiertamente. En la época de Don Paco, aquel "glorioso e invicto Caudillo", hubiese terminado en una negra mazmorra, y muy posiblemente apaleado, o defenestrado, pese a que aquel caudillo, además de inquebrantables lealtades, hasta inspiró -a don F.J. Conde y a don Torcuato Fernández-Miranda y Hevia- uno de los tres sistemas de legitimación del poder político, para que éste pueda constituirse en autoridad (el "caudillaje carismático"), junto a los que ya habían sido inventados, la sucesión dinástica, característico de las monarquías y la elección popular, propio de las repúblicas. Con sus matizaciones, naturalmente. Pero, a lo que vamos. Yo no sé, que sería ahora mismo de España, en lo que se refiere al agua, tan vital para todos y para todo, si "Paco el rana" no hubiese inaugurado, y previamente hecho construir, todos los pantanos que desde él, y creo que únicamente desde él, existen en España. Haría ya muchos años -supongo que exactamente 33- que nos habríamos muerto de sed, o posiblemente de la peste, la lepra, el tifus, la malaria o la disentería, por no decir, lisa y llanamente, de la "mierda" más pura, exquisita y democráticamente elegida. Así, tan sólo nos hemos muerto de "la democracia", de esta democracia de los imbéciles, en cuanto al poder político se refiere, que, a la larga, también puede matarnos a todos, esta vez de asco, aburrimiento condensado y reconcentrado mal gusto, con el alto riesgo, en todo caso, de que muy probablemente pueda matarnos simplemente de hambre. Yo, ya lo he dicho alguna vez aquí mismo (que seguramente es como no decirlo en ninguna parte) no soy "demócrata" (ya que el sistema permite estas cosas), sino aristócrata, desde luego sin haber nacido siendo hijo de ningún Conde, pero puedo garantizar que no soy ningún "añorante del pasado". Sin embargo, en lo que respecta a "los pantanos", tengo que decir, como también he oído a muchos españoles, "¡Viva Franco, Arriba España!". Sólamente le faltó a aquel dictador (aunque las dictaduras nunca pueden ser intrínsecamente buenas), haber construido "pantanos sub-terráneos", con una red también bajo suelo de canalizaciones de agua. He oído decir muchas veces a algún Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos (todo eso y más), con los que conviví más de treinta años, que eso hubiera sido más barato que lo que se hizo, construir los pantanos "hacia arriba", para que al agua, simplemente, no se escapara entre las montañas. Lo que se hizo, nos salvó de la sed y de la mierda, pero, sin estos otros "pantanos" a los que acabo de referirme, el agua se sigue escapando, porque los embalses tienen una capacidad límite por grande pueda ser ésta y, sobre todo, porque no se distribuye adecuada y equitativamente entre la España seca, incrementando además el torpe y cicatero egoísmo de la España húmeda. Ahora mismo, en Cataluña, concretamente en la Cuenca del Ebro, se estarán escapando mar, no puedo decir cuántos, pero seguramente infinidad de hectómetros cúbicos de agua, que se pierden inútilmente, y con los que se podrían satisfacer las necesidades humanas, agrícolas e industriales, no sólo de Cataluña, sino de Aragón y de Andalucía entera. Quizá. O algo así. Y sin embargo, pasa lo que pasa. Y lo que pasa, sencillamente, da más asco que pena, siendo ésta mucha.

Ha tenido que ser la Naturaleza, una vez más, como a los boxeadores “la campana”, la que, al fin, ha venido a librarnos del K.O., del que, como tantos otros años, ya estábamos a punto. En cuanto al exceso de agua en estos días, también sucedió, en España, algo parecido en el año 1888, y por eso se escribió al siguiente la zarzuela “El año pasado por agua”, un fragmento de la cual podréis escuchar seguidamente, pulsando sobre el reproductor que se acompaña al pie de esta entrada. Es una lástima, pero he buscado, sin encontrarla, aquella tonadilla que, de niño, cantaba yo en León con mis compinches de clase los días que llovía: "Que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva..." Casi todos los niños éramos entonces musicalmente analfabetos y, por ello, no pude saber entonces que esta deliciosa tonadilla pertenece también a esa zarzuela. Enhorabuena a casi todos los españoles. A los que, en Cataluña, Levante y otras muchas zonas, se les inundan en estos días las casas, no les doy la enhorabuena, sino el pésame. Sin embargo, muy en general, yo también creo que se ha obrado un milagro, sin comillas, como sostiene la fotografía del diario “El Mundo”, que arriba ilustra esta entrada. Luis Madrigal.-

Arriba, fotografía y titular que hoy publica el diario "El Mundo", de Madrid

Y ahora, podreis escuchar este fragmento de la zarzuela "El año pasado por agua", de Ferecico Chueca y Joaquín Valverde, estrenada en el Teatro Apolo, de Madrid, el 1 de Marzo de 1889, con libreto de Ricardo de la Vega.




miércoles, 28 de mayo de 2008

PRIMAVERA QUE ES OTOÑO


Es Primavera... El paso es ya calmoso,
cuando allá ya es Otoño -en la austral tierra-
y el corazón, sin luz, en sí se entierra,
cansado de luchar y avaricioso

del cielo que no está... Es borrascoso
y pintado de gris... Como si en guerra
consigo mismo fuera... En sombra encierra
y hurta color y luz, ruin y alevoso.

Pienso en allende el Mar, caigo de hinojos
y lo acaricio suave en mi mirada.
Quiero pensar que azules son sus ojos.

Y limpia como el mar, enamorada
del amor que ayer fue -de sus rastrojos-
es su sonrisa alegre, alborozada.


Alphonso CARBAJAL

Madrid, Mayo de 2008




martes, 27 de mayo de 2008

BOCCHERINI, EL GRAN MÚSICO DE MADRID


Han estimado incomprensible, algunos musicólogos, la presencia en Madrid de Luigi Boccherini y su traslado a nuestra Capital desde París, en 1768, cuando ya el músico comenzaba a encontrarse en su etapa de madurez, estimando que Madrid y en general España, en la segunda mitad del siglo XVIII constituía, en orden a la composición musical un lugar muy secundario. Sin embargo, Madrid, no era tan secundario. El mismo año de la llegada aquí de Boccherini, 1768, falleció José Nebra, uno de los más grandes maestros del barroco español, tras Salvador Durón y Antonio Literes, que había dado clases junto a Doménico Scarlatti al Padre Antonio Soler, residente en el Monasterio de El Escorial, que era un importante foco de cultura. Boccherini entró pronto en contacto con la zarzuela y con la tonadilla escénica de la época, llegando a dominar la mecánica del género, de lo que es muestra palpable su Clementina (la esposa fallecida en Arenas de San Pedro), a cuya obra se han atribuído conexiones manifiestas con Le Nozze di Figaro, que fue estrenada justamente nueve meses antes en Viena. Desde que Boccherini llegó a Madrid, donde vivió el clima ilustrado propiciado por el reinado de Carlos III, y que se mantuvo de alguna manera durante el de su desastroso hijo Carlos IV hasta la Guerra de la Independencia contra Napoleón, la Villa y Corte vivió momentos de esplendor en el cultivo de la música, dando lugar a diversas y muy notables academias musicales, lo que muestra una filarmonía cosmopolita. Hasta el especilista en Mozart, Georges de Saint Foix, ha admitido implicitamente la posibilidad de que el genio de Salzburgo llegase a estudiar las obras de Boccherini, y otro musicólogo, Giorgio Pestelli, llega a afirmar que, al comienzo de los años setenta, Boccherini se situó a la altura de Haydn e incluso del propio Mozart. La luminosidad y gracia de la música de Boccherini, que viene a evocar aquel ambiente madrileño, no le impidió penetrar en ocasiones en el mundo dramático de la corriente germánica conocida como Sturm und Drang (Tempestad e impulso), que praticó Haydn de los años sesenta a setenta. La Editorias AliaVox, ha publicado, con el patrocinio de la Generalidad de Cataluña y el Ayuntamiento de Madrid, un volúmen en CD, bajo la dirección de Jordi Savall, en el que, junto al Fandango para cuerda y guitarra y las dos Sinfonías, Opus 37 y 35, se publica su famoso quintettino in Do magggiore "Musica notturna della strade di Madrid" ( Op. 30), recordada en España como sintonía de la serie de Televisión Española "Goya" y más recientemente como parte de la banda sonora de la película "Master and Commander: Al otro lado del mundo", en 2003. Mañana, se cumplen 203 años de la muerte de Luigi Rodolfo Boccherini (Lucca, 19 de Febrero de 1743), que sucedió en Madrid, el 28 de Mayo de 1805 y aquí fue enterrado el maestro de Lucca, en la Iglesia de San Justo de la Calle del Sacramento, actualmente Basílica Pontificia de San Miguel.

Espero, queridos amigos, que podais escuchar esta maravillosa música, no sólo dedicada a Madrid, sino nacida de sus mismas entrañas. Es más, si queréis saber qué música bailaban los cuatro personajes del cuadro de Goya, "Baile a orillas del Manzanares", que inicia esta entrada, no tenéis más que pulsar sobre el reproductor con el que se cierra. No es la versión de Savall, ni mucho menos. Es la de Herbert von Karajan. Personalmente, a mí me gusta mucho más y, entre otras cosas, porque en ella no hay nada de catalán. Luis Madrigal.-


lunes, 26 de mayo de 2008

LOS TOROS, NO SON SUJETO DE DERECHO


Respeto mucho las opiniones contrarias, especialmente la de las personas que, por pura sensibilidad -como la de los japoneses, que se van de la Plaza al segundo toro, o antes si la sangre ya ha corrido- o las de quienes puedan alegar otros motivos o similares sentimientos. Pero estoy hasta la coronilla de tanto imbécil (generalmente progresista e “intelectual de izquierdas”) perfectamente capaz de propinar con saña una patada a su perro, o a su gato, y que sin embargo se muestra intransigente y se manifiesta en público, hecho una furia, contra las Corridas de Toros. Algunos, hasta se encadenan y gritan tonterías, o simples barbaridades, conforme a los más elementales tratados de Ética, cuando no precisamente constitutivas de delito por su parte, conforme a las reglas y principios del Derecho penal. Como esa de llamar con ira, en público y a gritos, nada menos que “asesinos” a los matadores de toros, o a los empresarios, o a los meros aficionados al noble arte de la Tauromaquia y a la especial belleza de la Fiesta, porque eso sí que constituye precisamente más delito, al imputar a otros la comisión de uno no cometido. Sí, hombres, sí, -y mujeres- voy a tratar de demostrárselo, aunque ni merezca la pena hacerlo. ”¡Asesinos…!” ¿Pero quién ha podido decirles a ustedes semejante disparate?. Asesino, es el homicida, en cuya voluntad y conducta concurre alguna circunstancia agravante, de lo que se deduce que, ni siquiera el que propicia la muerte a un semejante, en cualquier situación, puede ser tildado de tal, si no concurre ninguna de dichas circunstancias. Premeditación, alevosía, etc., Actualmente contiene las ocho que hoy en día son aplicables, el artículo 22 del vigente Código penal español. El de “la democracia”, sí, no faltaba más, sin que tampoco éste mismo Código, que se promulgó el 23 de Noviembre de 1995, tipifique como punible ninguna acción consistente en matar toros en las Plazas, antes al contrario, hasta administrativamente, se regula dicha actividad. ¿O acaso no han oído ustedes hablar del “Reglamento Taurino”?. No se trata de dar a nadie ninguna lección de Derecho penal, ni tampoco de ninguna clase de reglamentos, siempre, científicamente, menos contundentes, por pertenecer a una rama residual y muy secundaria del Derecho. Pero quizá sí -es conveniente hacerlo de una vez- de pura y simple Ética natural, cuya disciplina ha de insertarse de plano en el campo de la Filosofía. Y a ello iremos, pero antes, conviene también decir a estos personajes, asimismo muy “demócratas”, sin entrar por ello en ningún análisis jurídico, que, con el cambio de Código penal, resulta ahora mucho más fácil, en España, asesinar a un ser humano que a un toro, si bien esté penadísimo -aunque luego tampoco sea tanto- atentar contra la vida de diversas especies de lagartos, lagartijas u otros especies zoológicas tan interesantes. Tengo razones y argumentos para explicar, si alguien lo desea, ambos asertos. Pero, ¿no les basta a ustedes con proteger a los lagartos? ¿O con defender altísimos presupuestos, capaces de arruinar al contribuyente, para elaborar estudios sobre lo que comen las cabras en la Sierra de Madrid?. En cualquier caso, pierden el tiempo pretendiendo hacerlo también con el toro de lidia español, porque su noble y heróico destino está asociado, por naturaleza y esencia, a morir, también con la mayor dignidad y con bastantes posibilidades de defensa, en un Coso taurino.

En efecto, analiza y determina la Ética más elemental, y también el Derecho Natural, que los animales no son sujetos de derecho, como tampoco lo son ni pueden serlo de obligaciones. Esto es, los animales -todos ellos- son cosas, más precisa y específicamente cosas semovientes, las cuales, junto a las muebles y a las inmuebles, constituyen la totalidad del universo de las cosas corporales, determinadas y apropiables, que el Derecho reconoce como pertenecientes al “mundo exterior”. Les guste a ustedes o no. Porque deben saber que socialmente todos nos regimos por el Derecho, y éste lo considera así. Ciertamente el Derecho positivo, ha de apoyarse, como predicó un gran jurista, antes agnóstico y después gran creyente, en “esa roca inconmovible del Derecho Natural”. Este señor, se llamaba Federico de Castro y Bravo, y es bien conocido y recordado con admiración por todo jurista que pueda preciarse de serlo, hasta los que hayan estudiado en la UNED y por apuntes, aunque esto ya resulte más difícil. Viene a cuento la cita, y la remisión al Derecho Natural, porque como algunos de ustedes son tan ignorantes, seguramente habrán podido pensar alguna vez, y hasta lo habrán dicho, que precisamente “los derechos” de los animales, como ustedes acostumbran y gustan decir, están amparados por el Derecho Natural. Pero resulta que es exactamente lo contrario. Con arreglo al “ius naturae”, los animales -lo siento mucho- carecen absolutamente de todo derecho, esto es, no tienen ninguno. El Derecho, en general, no es más que una herramienta, consistente en un sistema imperativo de normas reguladoras de la conducta humana, para perseguir y lograr la virtud de la justicia. Y no se puede confundir el medio, que siempre será tosco e imperfecto, con el fin. Pero es que, en cuanto al fin, que es lo esencial, no existe, no hay, una justicia sub-humana. No lo digo yo, lo dice, precisamente, el Derecho Natural. Estoy seguro que todos los tratadistas, desde los más clásicos, así lo han afirmado, pero, en todo caso, yo lo he leído, entre otros, en el del Profesor Luño Peña, una verdadera eminencia en la especialidad. Así pues, lidiar y dar muerte a los toros, no es un “asesinato”. De eso, nada de nada. Y de los “derechos de los animales”, menos aún. Deben ustedes documentarse antes de hablar. Y sobre todo, antes de insultar, injuriar y hasta, si se tercia, agredir, o cuando menos propiciar el acto sumamente violento y desagradable de “encadenarse”, aunque ello suponga en realidad, más bien, hacer el idiota.

Eso no quiere decir, ni mucho menos que deba maltratarse, y más si es con crueldad, a los animales, porque eso sería, o es, faltar a los deberes éticos de probidad y caridad, que también se tienen con los animales y hasta con las cosas. Pero, yo no puedo admitir que al toro de lidia se le maltrate, ni que se sea cruel con el mismo. Vive como un príncipe en las dehesas y, al final, no recibe una descarga de electricidad, como sus congéneres mansos (supongo que ustedes serán todos vegetarianos) que nutren a la humanidad con las proteínas de su carne. El toro de lidia, también alimenta con la suya. Aquí, muy cerca de mi casa, en la Avenida Donostiarra, de Madrid, hay una Carnicería que casi exclusivamente vende carne de toro de lidia. Está muy cerca de la Plaza de Toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Quizá el nombre, se deba a que hasta la divina Providencia, su propio Espíritu, se complace en algún lance cuando torea algún diestro capaz de citar, mandar y templar como exigen los cánones, o cuando se liga una tanda de verónicas “hechas de aire”. Para eso Dios, puso todo lo creado a disposición y servicio del hombre. Hay argumentos hasta teológicos. Ustedes, no pueden entenderlo. Y les advierto que a Granero, Joselito, Manolete y “El Yiyo”, entre otros, les mató un toro, que no siempre son los toreros los que matan.

Desde luego, yo soy español y, aunque casi no entiendo nada del arte taurino (últimamente, gracias a mi buen amigo Carlos Tobes ya he podido distinguir entre “la suerte natural” y “la contraria”) y, si ustedes quieren, tampoco soy un aficionado capaz de ver más de tres toros, me declaro abierto partidario de nuestra Fiesta, que es muy bella, muy hermosa y seguirá siendo “nacional”, aunque ahora ya no quieran algunos que la Nación se llame España. Pero, no sólo aquí. Nuestros antepasados dejaron muy viva la tradición de tal arte en muchos países de nuestra América: Méjico (¡Viva México lindo!, y viva la memoria de Luis Castro “El Soldado”, Silverio Pérez, Carlos Arruza… y hoy la valentía y arte de Eulalio López “El Zotoluco”); Venezuela (ahora mismo Luis Bolívar, que a pesar de tener apellido de traidor, es un gran torero y antes los hermanos Girón, César y Curro); Colombia (el gran César), Perú (Guillermo Rodríguez o Adolfo Rojas), Ecuador (con José Díaz, “Chaleco II” o Guillermo Albán)… Es verdad que, en esas tres grandes naciones del Sur, Argentina, Chile, Uruguay, y también en otras latitudes, no hay tradición taurina, y su sensibilidad les acerca más a los caballos. Pero, también aquí al lado, en el hermano Portugal, ha habido toreros excelentes, como aquel Manuel Dos Santos, o Rui Fernades y hoy día Vitor Mendes o “Pedrito de Portugal, aparte del gran rejoneador Joao Moura. E incluso más arriba, más al Norte, nada menos que en la “civilizada” y cultísima Francia, que no sólo cuenta con Sebastian Castela (de quien se dice ser el número Uno mundial, cosa que yo no aceptaré mientras esté en activo Enrique Ponce), sino con “Les Arenes” del antiguo Circo romano de Nimes, y con las Plazas de Arles, Bayona, Beziers o Toulusse y, hasta 1893, por quiebra de la empresa, con una gran Plaza de Toros en el mismísimo París, la de Rue Pergolese, donde torearon nada menos que Lagartijo, Frascuelo, Mazantini y Guerrita. ¿Qué les parece?

Desde luego, a mí me parece excelente noticia que siga habiendo Toros y festejos taurinos. Hasta tal punto me parece bien, que he decidido incorporar a este Blog -en el que ya se remite a la Historia, la Filosofía, la Pintura, la Música- también la Tauromaquía, a la que nuestro Francisco de Goya dedicó una de las muestras más exquisitas de su arte pictórico, anticipándose, como el primer aguafortista, en el anuncio de la modernidad, con su serie de grabados “La Tauromaquia”. En consecuencia, amigos de Méjico (perdón, México), Venezuela, Colombia, Perú y Ecuador (disculpas si omito a alguien), podréis disponer desde hoy, en los correspondientes enlaces de este Blog de, en principio, tres páginas o sitios excepcionales y, además de la mejor música taurina que puede escucharse. Aparte del “Gato montés”, de ayer, que también hoy incluyo, estas otras dos muestras, “España cañí” y “Paquito Chocolatero”, completan la Banda, para poder ir alternándolas sucesivamente, en función de las buenas faenas.. Amigos y amigas argentinos, chilenos, uruguayos y… demás, mis disculpas. Tendréis que absteneros. A los demás: ¡Suerte, maestros…. Va por ustedes! . Con mi más cordial saludo. Luis Madrigal.-