miércoles, 25 de enero de 2012

EL PROTOTIPO DE LA RESISTENCIA



JONÁS


La Primera Lectura litúrgica del pasado Domingo, 22 de Enero, dentro de la Tercera Semana del Tiempo Ordinario, era la tomada del Libro de Jonás (Jonás 3, 1-5.10) Entre los libros proféticos contenidos en la Biblia, puede encontrarse el de Jonás, al que, por su brevísima extensión podría no considerarse propiamente un libro, ni siquiera un “opúsculo”, como diría algún clérigo de los años 50, o algún abad de monasterio cisterciense. En el ejemplar de la Biblia que tengo ante mi vista, ocupa exactamente una sóla hoja, dos páginas, entre las 1.891 de que consta dicho ejemplar. Por otra parte, aunque figura incluido entre los de dicha clase, el libro de Jonás, no es un libro profético propiamente dicho, sino más bien un libro didáctico, algo que se escribe, no para dar testimonio de Dios, precisamente, sino para enseñar cosas acerca de Dios. Porque Jonás, lejos de ser un profeta, pese a ser llamado así en el libro, es más bien todo lo contrario. Profeta (del infinitivo griego “profenomai”, dar testimonio) es el que cumple la voluntad de Dios, y Jonás se esfuerza en hacer todo lo contrario, es el prototipo de resistencia a la voluntad divina. Por tanto, podría decirse que la historia de Jonás es una pura invención, no un mito, pero sí un ejemplo. El ejemplo, y la lección que se desprende de este libro es el de lo que suele suceder cuando el hombre, el ser humano, muestra reiterada y tozudamente su resistencia a Dios. Yahvé ordena a Jonás dirigirse a Nínive la gran ciudad asiria, hiperbólicamente “con un recorrido de tres días”, cercana a la actual Mosul en Irak, donde la inmoralidad y la corrupción campaban sin límite alguno, a fin de prevenir a los ninivitas de que “su maldad ha llegado hasta Mí”. Pero Jonás, no sólo no hace el menor caso, sino que hace exactamente lo contrario, se prepara para huir a Tarsis, que para un hebreo en aquel tiempo era el confín del mundo, la parte más alejada. Con ello, Jonás quiere eludir la misión que Dios le encomienda. En efecto, bajó a Jope y zarpó en un barco rumbo a Tarsis. ¡Que vaya a Nínive, otro!, debió pensar. Pero, en la travesía, se desencadenó una gran tormenta y los marineros, de nacionalidades distintas, rezaban cada uno a su Dios. Jonás, en cambio, había bajado a la bodega del barco y dormía profundamente. Se le acercó el capitán y le dijo, ¿Qué haces tú, que no rezas, acaso no tienes ningún Dios que pueda apiadarse de nosotros? Jonás, respondió diciendo que era hebreo y su Dios era Yahvé, ”Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra”. Los marineros descubrieron que Jonás estaba huyendo de Yahvé, motivo por el cual el mar se había tornado tempestuoso, y Jonás así lo admitió: “Arrojadme al mar y se calmará. Reconozco ser el culpable de esta gran borrasca que os amenaza”. Aquellos hombres cogieron a Jonás, lo arrojaron al mar y el mar cesó en su furia. Pero Yahvé hizo que un gran pez se tragase a Jonás, que estuvo en el vientre de aquél tres días y tres noches. El texto dice, literalmente eso, “un gran pez”, no una ballena, como suele comentarse, aunque desde luego tan sólo un gran cetáceo podría tragarse a un hombre. Desde el vientre del pez, Jonás clamó a Yahvé, su Dios, diciendo: “En mi angustia clamé a Yahvé y él me respondió; desde el seno del abismo grité y tú me escuchaste…”. Entonces Yahvé ordenó al pez que vomitase a Jonás en tierra firme. Jonás se dirigió a Nínive, atravesó la ciudad y estuvo caminando un día entero proclamando: “En el plazo de cuarenta días Nínive será destruida”. En virtud del anuncio, los ninivitas creyeron en Dios, ayunaron, se vistieron de saco y se cubrieron de ceniza, ante lo cual Dios se arrepintió del castigo que había anunciado y no lo ejecutó. ¿Pero que hace Jonás, entonces? ¿Se alegra del perdón que otorga Dios a los ninivitas? ¡No…! Nuevamente se resiste a la voluntad divina, enfureciéndose y recriminando a Yahvé por su misericordia. Y Yahvé le dice: ¿Te parece bien enfurecerte así? Y tampoco termina ahí la cosa. Jonás, salió de la ciudad y construyó una choza, sobre la que Yahvé hizo brotar y crecer una planta de ricino por encima de la cabeza de Jonás, para darle sombra, lo que alegró a Jonás, que se puso muy contento. Mas, al día siguiente, Yahvé envió un gusano, que dañó al ricino y la planta se secó. Salió el sol y con él envió Yahvé un sofocante viento, que atacaron la cabeza de Jonás. Éste comenzó a desfallecer diciendo: “¡Prefiero morirme a estar vivo!”. Dios, dijo a Jonás: ¿Te parece bien enfurecerte? Sí, respondió Jonás, “me parece bien enfurecerme hasta la muerte”. Y Yahvé replicó: “Tú te compadeces de un ricino que no te ha costado hacer crecer… ¿no voy Yo a compadecerme de Nínive, donde viven más de ciento veinte mil personas que no distinguen el bien del mal y una gran cantidad de animales?”. Fin del texto bíblico.

La conclusión parece estar muy clara. Cuando el ser humano se separa del plan de Dios y de la voluntad divina en tal sentido, incluso así, Dios se muestra siempre dispuesto a reparar los males del hombre. Su misericordia es infinita y, aun resistiendo frente a su voluntad, Él insiste y se esfuerza en lograr el bienestar humano. Por lógica deducción contrapuesta, cabe pensar que, si esto es así, cuando el ser humano se vuelve contra Dios, qué no habrá de suceder, si se abandona a esa voluntad, abrazándola y haciéndola suya, aun en medio del dolor, de la tristeza o la desesperanza. Sin duda, el efecto será el del gozo, la alegría y la más firme esperanza en la absoluta felicidad, la que nunca termina, ni contiene la menor brizna de pesar. A esto, se le ha llamado también “santo abandono”. ¡Qué feliz habrá de ser quien sea capaz de hacer tal cosa! Os lo deseo a todos, amigos, de todo corazón, como me lo deseo a mí mismo.  Luis Madrigal.-




lunes, 23 de enero de 2012

NO SE CERRARÁ JAMÁS




ESTE BLOG


Sinceramente, varias veces había pensado cerrar para siempre este humilde Blog, y últimamente de manera muy acusada. Tengo la impresión de que a muy pocas personas interesa lo que en él  escribo, lo que, a su vez, he de comprender y aceptar con la misma humildad. Por otra parte, a esta impresión general se habían acumulado razones mucho más poderosas, que clamaban insistentemente por mi propio aislamiento. En realidad, también he pensado siempre que, algunas personas, entre las que creo encontrarme, escriben únicamente por el placer de hacerlo. Algo así, o algo parecido, a aquello del “arte por el arte”, lo que viene a hacer de la obra artística algo esencialmente distinto de un objeto utilitario, aunque, en mi triste caso, de arte precisamente no haya nada, porque, de haberlo, el número de lectores interesados sería notable. O no, quién sabe a qué mecanismos o a qué impulsos puede responder este asunto, en lo que se refiere a lo que se escribe en los blog, blogs o bloges, que algunos llaman también “bitácoras”, hoy día válvula de escape a las inquietudes del espíritu humano, en prácticamente todo el mundo. En principio, cabe admitir esa posición, la del mero gusto de escribir, con la intención fundamental de leer lo que uno mismo escribe, y en este sentido bástele a esa intención su propio fin. Con un único lector es suficiente. Cierto es también, y muy respetable, la idea de quienes piensan que nadie puede escribir nada para guardar lo escrito en un cajón, hasta que amarillee el papel sobre el que se escribe. Posiblemente, también es así. O sólo es así. De nuevo, cabe pensar, ¿quién sabe?
 
En cualquier caso, conviene no olvidar nunca, porque me parece que viene muy a cuento, aquello del “Sturm und Drang” (tempestad e impulso) movimiento literario desarrollado en Alemania durante la segunda mitad del Siglo XVIII, que otorgó a los artistas  -aunque yo no lo sea, desde luego-  la facultad de subordinar la expresión a la propia subjetividad individual, y no sólo a eso, sino incluso a las propias emociones, al margen de las limitaciones impuestas por el racionalismo y los movimientos asociados a la estética. Este movimiento fue capaz de mostrar, en Alemania, cierta oposición a la Ilustración alemana, o Aufklärung, precursora del Romanticismo, y uno de cuyos más importantes representantes fue nada menos que Johann Wolgang von Goethe.  ¡Por Dios!, no pretendía yo llegar tan lejos, ni establecer la más mínima comparación con aquel gigante, a quien muy posiblemente nadie leería tampoco en estos tiempos, lo cual me consuela.
 
El caso era que, hasta hace muy pocas fechas, mantenía en mi ánimo la duda de cerrar este humilde Blog, cosa que ya no haré nunca jamás, porque alguien a quien yo no podría negar nada me lo ha pedido. Lo lamento por ustedes y por vosotros, queridos escasos amigos y presuntos lectores, pero este humilde y nada interesante Blog, por lo que parece, tendrá que permanecer abierto eternamente. Al menos, mientras yo viva y, sobre todo, de ser ello posible, mientras viva quien me lo ha pedido. Luis Madrigal.-




martes, 17 de enero de 2012

AGONÍA DE UN SUSPIRO (Tres Sonetos para un Desamparo autoimpuesto)



I


CUANDO OSCURECE,
OTRA VEZ EL SILENCIO ALZA SU CANTO


Otra vez el silencio alza su canto
oscuro, quejumbroso, que fenece
cuando nace la voz. Mas, ya atardece,
ya la noche a la luz tendió su manto.

No puedo ya saber cómo ni cuánto,
errante, vago en mí cuando oscurece.
Sólo sé que mi ser  -solo-  padece
la cruel soledad, que duele tanto.

Callaron ya de ayer dulces canciones
que a mis oídos, lentas, arrullaron…
Se fueron con el frío las pasiones.

Las llamas, tan ardientes, se apagaron.
Y de mi pecho, al fin, las ilusiones
de las  noches de estío ya volaron.





II


ENTRE LA CONFUSIÓN Y EL EXTRAVÍO,
ME ESPERA UN LARGO INVIERNO


¡Me espera un largo Invierno…! Aún no ha empezado
y ya siento su hielo en mis entrañas…
Danzan en torno a mí las más extrañas
horas de un limbo gris, triste y nublado.

Nunca pensé que tanto haber amado
fuera a traerme muertas las hazañas
de heroico sentir, entre las cañas
de aquel Arroyo, ayer tan azulado.

Ya nada tengo hoy, y nada espero
del aire que golpea mi ventana…
Nada trae ya… No trae el verdadero

amor que de mi pecho la mañana
prodigó hasta la noche por entero,
ni arado que se clave en mi besana.

 



III


HOY, HE MUERTO SIN TI


Ya no puedo gustar… Ya los sabores
no endulzan mis sentidos, y mi pena
no puede ya volar, ni mi cadena
arrastra los aromas de las flores.

Ya no llegan a mí aquellos colores
que tú tejías… Para mi condena,
hoy la mar se ha hecho cielo, y aun serena,
no podré navegarla… Mis amores

al otro lado estaban, y a la terca
pasión que, en mí, alentaba la mañana,
ya la noche su negro manto acerca.

¿Ya muerto estoy…? Ya escucho una campana
que suena lejos aunque está muy cerca.
Y… ¡no volveré a oír tu voz lejana!




 Luis Madrigal





lunes, 16 de enero de 2012

HA MUERTO UN GRAN TALENTO


MANUEL FRAGA IRIBARNE

¿UN SEGUDO CÁNOVAS, O ACASO EL PRIMERO?

EN LA CONSTRUCCIÓN POLÍTICA DE ESPAÑA

Jurista de altísima cota, Catedrático de Teoría del Estado, Diplomático de Carrera, Embajador de España en Londres
Letrado de las Cortes y del Consejo de Estado.
Padre de la vigente Constitución Española de 1978, 
Fundador del Partido Popular.

Parece ser, tenía muchos y grandes defectos, pero también el doble del talento de todos los hijos de la mediocridad, alguno de ellos semianalfabetos e inútiles, que han sido Presidentes del Gobierno de España. El masificado e insensible cuerpo electoral, se lo negó a él. España se perdió con ello, quizá el mejor Presidente de un Gobierno demo-liberal de toda su Historia.

En mi estimación particular, su familia ha hecho muy bien al negarse a que le sean rendidos honores fúnebres en el Parlamento, sede del órgano representativo de la soberanía popular. Si ésta nunca le aceptó, tampoco merece velar el reposo de sus cenizas. Descanse en Paz.




 

lunes, 9 de enero de 2012

UN RUEGO A LOS MONTES



DECIDLE, SI LA VEIS


¡Oh suaves altozanos, oh aire mío
si al aspirarlo puro ella me mira…!
¡Oh aliento fértil de mi pobre lira,
que sientes el calor como yo el frío!

¡Oh cielo luminoso…! Qué sombrío
se ha quedado mi cielo, que ya expira…
¡Arrancad de mi pecho esa mentira,
que, a falta de su amor, está vacío!

¡Oh camino de luz, oh claro día,
que habitas bajo azul, allá en la altura,
consuelo de mi opaca celosía!

Decidle, si la veis, que su hermosura
habita en mí… En mí vive su alegría.
Aunque yo he de vivir en noche oscura.



Luis Madrigal







domingo, 8 de enero de 2012

TAMBIÉN EN EL INVIERNO HAY ROSAS



ROSA DE ENERO

 
¡Alégrate serena, rosa de Enero,
que tu prado está verde y  -entre las flores-
tú, sonriendo.
No le doy mis espinas,
cruel, a tu pecho…
Sólo un cesto de juncos,
lleno de besos,
para poblar tus labios,
dulces y tiernos.
Suaves como la seda,
que halló en sus pétalos
el reposo  -al buscar-  que está en tu aliento.
¡Vuela sobre las olas
del Mar bravío…!,
para alumbrar mi Invierno,
triste y sombrío.
De mis horas oscuras
-llanto a porfía-
tú siempre eres la luz
del claro día.
De mi duda, certeza;
de mi tristeza,
tú la alegría.
Del silencio, que cruje,
eres noticia.
La que me trae el viento
con tu caricia.


Luis Madrigal
 
 
 

sábado, 7 de enero de 2012

DE ENTRE TODOS LOS MITOS




UN NUEVO AVE FÉNIX


El Diccionario de la Lengua (RAE) define el mito como “narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Con frecuencia interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad”. Naturalmente, hay más acepciones, pero esta es la significación de la primera y más importante de todas ellas. Asimismo, al margen de todas, también se sabe  -para entrar cuanto antes en materia-  que el mito es un ave. Un ave paseriforme de la familia de los páridos, con plumaje blanco, negro y rosado, y larga cola blanca y negra. Es común en España y vive en los bosques, donde construye nidos cerrados de forma inconfundible. Pero, esto tampoco es lo esencial. Lo verdaderamente importante es que, en el Edén, debajo del Árbol del Bien y del Mal, floreció un arbusto de rosas. Allí, junto a la primera rosa, nació un pájaro, de bello plumaje y canto incomparable, cuyos principios le convirtieron en el único ser que no quiso probar las frutas del Árbol. Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, cayó sobre el nido una chispa de la espada de fuego de un Querubín, y el pájaro ardió al instante. Sin embargo, de las propias llamas, surgió una nueva ave, el Fénix, con un plumaje inigualable, alas de color escarlata y cuerpo dorado. Y esto es lo esencial y transcendente en grado sumo. Porque dice Ovidio, que cuando el Fénix ve llegar su final, construye un nido especial con ramas de  roble y lo rellena con canela, nardos y mirra, en lo alto de una palmera. Allí se sitúa y, entonando la más sublime de sus melodías, expira. A los 3 días, de sus propias cenizas, surge un nuevo Fénix y, cuando es lo suficientemente fuerte, lleva el nido a Heliópolis, en Egipto, y lo deposita en el Templo del Sol".  

Muy posiblemente, lo que acabo de escribir también sea un mito, en la estricta acepción primera del Diccionario RAE, pero, si lo es, y tengo muchas dudas al respecto, resulta sin duda alguna el mito más fecundo y maravilloso de cuantos se han creado a través de los tiempos. Porque, mitos ha habido muchos y algunos de gran belleza y profundo mensaje. Sobre la marcha se me ocurre pensar en uno de los mitos que ahora mismo se sostienen como si se tratase de una verdad metafísicamente irrefutable. Se trata de Crisomallo (Χρυσομαλλος), un carnero alado cuyo vellón buscaban los argonautas para que Jasón pudiera ocupar el trono de Yolcos, en Tesalia. Este carnero era hijo de Poseidón y de Teófane. En un intento desesperado por construir una explicación aceptable y hasta plausible a este mito, se ha llegado a determinar que el vellocino de oro representa nada menos que la idea de la realeza y de su legitimidad. De ahí, que en el siglo XV fuese elegido como símbolo de la cadena o condecoración de la Orden del Toisón de Oro, orden caballeresca aún subsistente, aunque afortunadamente ya con dos únicos titulares: El Rey de España y el Jefe de la Casa de Habsburgo.

Hay otros muchos mitos, y de mucha mayor significación. Por ejemplo, el mito del bálsamo de Fierabrás, (del francés fier à bras, “brazo bravo”). Fierabrás es un caballero sarraceno de gigantesca estatura, al que hacen referencia diversos cantares de gesta franceses. Hijo del almirante Balán, Rey de Al-Andalus, mantiene constantes disputas con Rolando y los doce paladines, especialmente Oliveros, con quien rivaliza en proezas, pero tras ser derrotado por éste, se convierte al cristianismo y en inseparable amigo, para luchar en las huestes de Carlomagno. Lo esencial de este mito es que tal bálsamo es una poción mágica capaz de curar todas las dolencias del cuerpo humano. Tales prodigiosos efectos eran debidos a que, cuando el Rey Balán y su hijo Fierabrás conquistaron Roma, robaron en dos barriles los restos del bálsamo con que fue embalsamado el cuerpo de Jesuscristo. De ahí que tenía la propiedad de curar las heridas a quien lo bebía. En el siglo XVII el dramaturgo español Pedro Calderón de la Barca utiliza elementos de esta historia en su comedia “La puente de Mantible”, y en 1823, el compositor austriaco Franz Schubert escribió la ópera “Fierabrás”, utilizando el material de algunos cuentos. Pero, ya antes, Cervantes había recurrido a este mito. Tras recibir Don Quijote una de sus numerosas palizas, manifiesta a Sancho conocer la receta del bálsamo, cuyos ingredientes son aceite, vino, sal y romero. Los hierve y bendice con ochenta padrenuestros, ochenta avemarías, ochenta salves y ochenta credos. Al beberlo, Don Quijote padece vómitos y sudores, pero se siente curado después de dormir. Este mito, se halla íntimamente vinculado a los de la panacea universal, el mítico medicamento capaz de curar todas las enfermedades, e incluso de prolongar la vida, tan buscado durante la Edad media, y al del elixir de la vida o elixir de la inmortalidad, legendaria poción o bebida que garantiza la vida eterna.

Y, finalmente, aun siendo estos últimos importantes, en mi humilde apreciación, hay un mito esencialmente definitivo, en la búsqueda de la más noble dimensión humana. Es el mito de la piedra filosofal, supuesta substancia  que según la alquimia tendría propiedades extraordinarias, y en especial la capacidad de transmutar los metales vulgares en oro. Quizá, para estos tiempos de ahora, de escasez y pobreza, resultaría un remedio formidable. Tal vez. Pero, sin duda, y en todo caso, seria rigurosamente necesario considerar este mito, en su vertiente menos relativa al valioso metal aurífero, cuyo mercado internacional  -como el de los diamantes en Amberes-  radica en Londres. Sería muy necesario considerar que el “lapis philosophorum”, lo que producía era simplemente el conocimiento, y que lo que realmente buscaba era la ciencia pura. Y, para esto, para poder alcanzar esta meta, resultaría indispensable dotar o transformar a la Humanidad de o en un Nuevo Ave Fénix, capaz de acumular todo el saber obtenido desde sus orígenes, para que un nuevo ciclo de inspiración pudiese volver a comenzar. Luis Madrigal.-