lunes, 25 de febrero de 2013

EN LOS DÍAS MÁS NEGROS... (I)





ESTOY AQUÍ, SEÑOR

Estoy aquí, Señor, en la espesura
de selva tan poblada de reptiles,
de oscuridad y riesgos  -aún por miles-
pero tu luz alumbra mi angostura.

No podrán, frente a mí, aplicar tortura
ni anidarán mi alma instintos viles,
aun cuando las pasiones más serviles
se ciernen sobre hora tan oscura.

¿Aún no saben que no pueden pararme,
tan sólo con cargarme de cadenas,
aunque sí  -de querer-  puedan matarme?

No basta, a tal, su corazón de hienas,
ni su perverso afán de vaciarme,
porque, Señor, mis manos están llenas.


Luis Madrigal



Penal Socialista (PSOE), de Las Caracolas, 5 de Junio de 1995
A mi amigo y vecino de celda, Mario Alberto Schoendorff




sábado, 23 de febrero de 2013

HACE YA MUCHO TIEMPO...





¿QUIÉN NO...?

            ¿Quién no ha jugado al fútbol,
        quién no ha hecho un verso?
        ¿Quién no supo en su día
        tabla del siete (con alegría),
        lista de Reyes Godos
        y Ave María?

        ¿Quién no ha subido a un árbol,
        en primavera,
        a coger “achicholas”... ¡Qué ricas eran!

¿Quién no ha jugado al “bote”
y al “manro-chazo”?
¿Quién no ha visto una fuente
junto a un ribazo?

¿Quién no ha visto la nieve...?
¡Caen desde el cielo
blancos y fríos copos de caramelo!
Junto a una sonrisa
y junto al fuego...

¿Quién no ha corrido a un perro
y luego a un gato?
¿Quién no ha tirado piedras
a las manzanas
que, en el Otoño, son coloradas...
y a veces, verdes... ¡Verde manzana!

¿Quién no ha contado cuentos
y los ha oído,
de brujas y fantasmas
que aún no se han ido?

¿Quién no supo aquel día
que ya “era tonto”
por decir qué creía?

¿Quién no vió una montaña
y subió a ella,
y encontró, entre los riscos,
alguna caña?

¿Quién no vió al Conde Olinos
buscando amores
a lomos de su caballo?
Mañanita de San Juan,
que pone altares en Junio,
        en vez de en Mayo...
        ¡En Mayo, flores!

        ¿Quién no ha visto en el río
        correr el agua
        y, entre juncos de acero,
        sellos de plata?

        ¿Quién no sufrió de pronto golpe tan duro,
        siendo tan tierno?
        ¿Quién nunca, en el verano,
        sintió el invierno?

        ¿Quién no ha visto la luz
        del claro día?
        ¡La sombra de la noche... no se sabía!
        ¿Quién no ha visto al amor,
        muy de mañana,
        andando de puntillas?
                                                                        Sonrisa y... agua.


                Luis Madrigal





CUANDO EL SUEÑO SE VA




                                                    DESCALZA EN TU JARDÍN

Descalza en el jardín… Tus pies son alas
que el viento quieren arar.
Insomne sobre el mar, surcar
la bravura de las olas
y, en cada surco, una espiga
de grano maduro y tierno
para pasar el invierno,
depositar en su manto.
Sembrar en las caracolas,
de cada viento un suspiro;
de cada ola, un murmullo,
de cada rosa un capullo
sobre dorado rosal,
que también viva en el agua,
como el fuego hace en la fragua
del hierro fino cristal.
Y así la espiga más bella,
cuando se apague ya el día,
y el péndulo se detenga,
será en el cielo una estrella.


                                                     Luis Madrigal




miércoles, 20 de febrero de 2013

PARADOJA EXISTENCIAL




                   ¿ESTOY VIVO, SIN SABERLO?


Siento que no me siento, y estoy vivo…
¡Que extraña sensación, de no ser nada,
cicatriz de destierro que no cierra!
Como la cosa, no tiene mirada
ni percibe el sonido…
Ni un suspiro ha llegado jamás hasta su pecho…
¡No lo tiene…! Sólo átomos en danza inacabada.
Como cosa, me arrastro o me sostengo, sin que nadie esté en mí
ni yo esté en nada…
¿He de buscar acaso fuera…?
¿Repatriar rojos glóbulos
de quiénes fueron “yo”, cuando no era?
¿Inyectar, con denuedo y embeleso,
a soplos del escaso calor de mi aliento, en mis venas su sangre?
¿Tomar sus huesos polvorientos
Para  -ya ellos otra vez conmigo-
caminar sin cansancio por las calles?
¡Que solo yo, Dios mío…!¿También ellos,
cuando suena en la ermita una campana?
Quizá todos, perdidos en el tiempo,
que nada trae de ayer, de cuanto se llevó a un enigmático bosque,
sujetando en brazos sarmentosos la risa de la mañana,
que al caer de la tarde se ha transformado en llanto…
¡Qué solos nos hemos quedado todos…!
¡Qué tristeza más honda aniquila la radical soledad,
muda ante la palabra, que ayer era un armónico hechizo
de melodías, capaces de alentar el amor y la dicha!


                   Luis Madrigal



martes, 19 de febrero de 2013

AUNQUE EL HIELO INUNDE EL RÍO




NO ME SORPRENDERÉ

Nunca podré despertertame
si no llego a estar dormido,
y del camino vivido
nada me sume en el sueño.
No soy lo que soy, es cierto,
sino lo que hago entre sombras,
cuando las luces se apagan
entre grietas de un barranco
y el “vero est ens”, pierde vida;
para ser melancolía
entre girones de niebla,
sin esperar la alegría
de fluir en verdes campos…
Ya el “verum quia factum” rompe
su corriente río arriba…
Mas nada inquieta a mi alma
el enigma del poniente,
si hasta una cumbre tan alta,
tus labios besan mi frente.



Luis Madrigal




domingo, 17 de febrero de 2013

NAVEGANDO SOBRE ASFALTO




NOCHE DE PLATA


        Era una noche sin noche,
       Era una noche muy blanca…
       El reflejo de la luna
       su luz al cielo prestaba.
       Las sombras, eran de luz,
       de luz de plata, muy clara,
       y una carreta de bueyes
       sobre asfalto navegaba…
       No pudo salir al Mar
       de olas altivas y bravas,
       mas, entre flores y arbustos,
       tu nombre al pasar dejaba…
       Y era tu rostro una estrella,
       tan alta y de luz tan clara,
       que a la vera del camino
       su rayo hasta al sol nublaba.
       Noche de trigo en la era,
       de trigo maduro al alba…
       Si tú me dices, “te quiero”
       y eres tú la que me llama,
       ya nunca podrá faltarme
       nada que en el cielo haya.


Luis Madrigal



sábado, 16 de febrero de 2013

EN LOS DÍAS SIN LUZ...




PREGUNTO SIN FE AL VIENTO


Pregunto, ya sin fe, al viento,
que nunca responde nada…
Mas, insisto… ¿Estás tan lejos
que no te pueda alcanzar
la canción que, nota a nota,
el viento lleva hasta allá?
Buscando va tu sentido
sobre las olas del Mar,
para decirte el oído:
¿Nunca, soñando, la oirás?
¿Nunca, entre rojos claveles;
entre fuentes de agua clara
o entre jazmines y rosas,
podrás nunca despertar?
Dile a ese patio florido,
el de los juncos de acero
y maderas de cristal,
que entre sus piedras dormidas
el agua te haga cantar…


Luis Madrigal