No soy ningún tarambana y, menos aún, un chaquetero. Pero esto último, acaecido no mucho más tarde de lo comentado en la entrada inmediatamente anterior de este mismo humilde rincón escrito, que casi nadie lee, no me ha gustado nada. Pero nada, nada. Yo soy español y, como podra Usted suponer, me desagrada y ofende, muy profundamente, que de la página "bee" -o como se diga eso, en comanche- de la Casa Blanca haya desaparecido también, en horas veinticuatro, la edición en lengua española. A tal insulto, sólo puedo decir: ¡Viva la Lengua de Cervantes, estúpido asno cargado de oro! Si en otro plazo similar, no vuelve a resplandecer la hermosa sintaxis castellana en el mismo lugar que antes ocupaba, con las pertinentes disculpas, me pasaré con armas y bagaje al bando que dice de Usted lo que posiblemente Usted sea y mi ceguera no me permitió descubrir en tiempo oportuno. Pero de sabios es rectificar. ¡Se ha ganado Usted un enemigo de mucho cuidado: Yo! ¿Así que allí, entre los sioux, además de los comanches, los arapahoes, apaches y cheyennes, se habla inglés, eh? Le convendría a Usted pensar que, tal vez dentro de no muchos años, la lengua de la pérfida Albión, se habrá extinguido de su enorme país, aplastada por el español. ¿Por qué no hace Usted lo mismo con los ingleses (que llegaron más tarde a la bahía de Massachusetts)? Posiblemente porque Usted, desciende directamente de ellos. O rectifica, o me veré obligado a luchar denodadamente para que, una a una, le escupan a la cara los CINCUENTA MILLONES DE PERSONAS QUE HABLAN Y ESCRIBEN EN ESPAÑOL, y que son tan americanos como Usted, viven en el mismo lugar geográfico que Usted y entraron en él -sospecho- lo mismo que entró su señora madre (que en paz descanse), y se levanten noblemente en armas, aunque los moros asesinos nos maten a todos, aquí en Europa, de donde, afortunadamente, ya se ha ido la Gran Bretaña, ese pueblo egoísta e insolidario del que Usted procede. Amén.
P.D. Olvidé ayer decirle, por si Usted no lo sabe (cosa que no me sorprendería lo más mínimo) que, de no haber existido EspaÑa, Usted no estaría ahora en América ni habría estado nunca. Los ingleses se enteraron mucho después y no llegaron allí, (para poner "ese pedrusco" en Plymouth Rock -no se les ocurrió a sus antepasados otra cosa- con su mal gusto de siempre) hasta 1860, nada menos que 368 años más tarde. España, ya estaba allí y en América se hablaba español desde 1492. Me parece muy bien que América sea para los americanos, siempre y cuando -recíprocamente- todos los americanos yanquis sean para América. Esto es, que tomen su maleta y se vayan allí, desde todos los demás lugares del mundo en los que siempre han hecho los más turbios negocios, única manera de enriquecerse a costa de los demás. Habrá que ir pensando en algo así. También pueden irse a Inglaterra, ahora que pronto ya no será Europa sino tan un sólo una isla y parte de otra robada a los irlandeses. Adios, buen hombre. Es Usted verdaderamente simple, además de ordinario, faltón y más bien corto de ideas. ¡Y pensar que yo esperaba su advenimiento como solución de unos cuantos males...! SEGUNDA P.D. Se dice que el español es cuerdo pero tardío. Y debe ser verdad. Olvidé también decirle a Usted ayer, que esa gran nación americana, que son los EE.UU. (o U.S.A., como ustedes dicen) es el producto y "fruto" de matar a todos los que estaban allí antes que nadie. España, también mató a algunos, no se puede negar. Pero la gran diferencia con ustedes, es que mientras los ingleses mataron a todos, sin unirse a ninguno, mis antepasados los españoles mataron a muchos menos y se fundieron con la mayor parte de ellos. Los mejicanos, a quienes -también me he enterado tarde de ello- Usted quiere ahora volver a matar (de hambre), lo tienen muy claro: Ellos, suelen decir que son un pueblo mixto, mitad indios y mitad españoles. Ustedes los yanquis, no podrán nunca decir lo mismo. ¡Ándenle mis cuates al gringo!. ¡Mexicanos, al grito de guerra / el acero aprestad y el bridón / y retiemble en sus centros la tierra / al sonoro rugir del cañón...! Buenas tardes, Sr. Trump, o benos días. Ya no volveré a molestarle más. Para mí, este insignificante español, Usted está muerto. TERCERA Y ÚLTIMA P.D. ¿Ve Usted cómo somos los españoles de tardíos, que hasta nos olvidamos de lo que tenemos que decir a los muertos? En la misma proporción en la que somos cuerdos. Había olvidado también algo, en mi apreciación especialmente ofensivo, a lo que -aunque Usted sea para mí ya un cadáver- también debo replicar. La retirada en la "bee" de la Casa Blanca de la página en lengua española, se produce tan sólo con una diferencia mínima de la otra retirada, la de la pagina de los gay y otras especialidades sexuales. Y eso sí que no. ¿Acaso ha pretendido Usted decir que el español es, más o menos, una degeneración similar? En ese caso, debo decirle -pese a las apariencias en contrario que en Usted concurren, por cierto nada edificantes- que "eso" lo será Usted. Lamento también que, tanto ahora como en lo sucesivo, tendré mucho gusto en acordarme de su señora madre (q.e.p.d.), que indudablemente sería una santa. Y ahora si que se acabó la sesión. Salvo, incidentes de última hora. Nunca se sabe.
James Costos y su marido, el interiorista Michael Smith, según DOLORES DE LARA
PARA QUE DESAPAREZCA
LA SECCIÓN "LGBT" DE LA CASA BLANCA
El subdominio whitehouse.gov/lgbt estaba dedicado por Obama al lobby gay. Pocos minutos después de jurar Trump su cargo, la sección desaparece de la web de la Casa Blanca.
El Sr. Obama, no solamente dedicaba tales apoyos al referido "loby", sino que además enviaba embajadores de tal condición, u orientación sexual, como según he podido saber debe decirse, ignoramos si también a otras embajadas, pero sin duda alguna a la Embajada de los EE.UU. en Madrid. Aquí, ha permanecido durante estos últimos años el Sr. James Costos, en unión de su marido, el Sr. Michael S. Smith, según información del diario EL PAÍS, al pie de foto de Dolores de Lara, y su redactora María Eugenia Yagüe, en su edición del día 28 de Junio del pasado año 2016. El día anterior, Lunes, Costos había recibido a activistas y defensores de la viabilidad de este colectivo, con motivo de la fiesta del Orgullo Gay, en la Embajada.
Parece ser que el Sr. Embajador (Sr. o Sra., según la información ya citada) tenía la intención de irse de España, pero, en cualquier caso, no parece probable pueda efectuar más recorridos turísticos por las calles del viejo Madrid.
Indudablemente la política del Sr. Trump presenta todos los riesgos ya anunciados y temidos, no sólo en España, sino en su propio país y en casi toda Europa. Salvo que las manifestaciones ciudadanas, en contra de tan retrógrada y absurda política, libren a la humanidad del totalitarismo fascista.
La
película "Bienvenido, Mister Marshall", dirigida por Luis
García Berlanga en el año 1953, constituyó sin duda una aguda crítica a la
sociedad española de aquel momento. El plan económico para ayudar a los países
de Europa tras la Segunda Guerra Mundial, diseñado por el Secretario de Estado
norteamericano, General George Marshall, consistía en una ayuda de hasta 12.000
millones de dólares de la época y benefició a 18 países europeos. Aquel plan se
orientaba casi exclusivamente a evitar la propagación del comunismo -en cuyo trámite estaba empeñada España hasta
las cejas las veinticuatro horas del día, en las Ciudades y en los montes, incluida sobre todo la noche- pero paradójicamente nuestra nación quedó
excluida de toda ayuda, a diferencia, por ejemplo, de Italia, que se benefició
ampliamente, mientras en Roma ondeaba la bandera del Partido Comunista
italiano. Veleidades de la historia, que tantas veces se contradice a sí misma,
y no ya cuando ha pasado sino mientras está pasando.
En aquel
amargo trance económico, España se salvó de perecer, tan sólo merced a la ayuda
de nuestras naciones hermanas, Portugal y la República Argentina. La película
de Berlanga, rodada en Guadalix de la Sierra, a 49 kilómetros de Madrid, cuenta
las ingenuas esperanzas del pueblo español en “los americanos”, que finalmente pasan de largo mientras, en aquel
primer plano picado, corren las banderitas de aclamación popular
arrastradas por la corriente del río Guadalix, por cierto un afluente de otro río, el Jarama, en cuya orilla aún permanece un enorme Cementerio, con cerca de 10.000
fosas. Desde entonces, se han utilizado términos como “otro, o un nuevo Plan Marshall” para describir programas o
propuestas de rescate económico a gran escala, pero en España, tal plan,
siempre sonará a sarcasmo.
Un nuevo
“plan” por parte de la que se dice nación más poderosa del mundo, los Estados
Unidos de América, se presume y teme hoy en Europa, y muy particularmente en
España, a partir del momento -tan sólo
faltan menos de quince días para ello- de la
toma de posesión, como Presidente y Comandante en Jefe de sus fuerzas armadas,
del señor Donald Jonh Trump, 45º Presidente electo de aquella nación y, desde
el ya inmediato día 20 de este mismo mes, Presidente efectivo y con los plenos
poderes que le otorga su Constitución. Constitución conocida como “Declaración de Filadelfia”, ejemplo para
el mundo de verdadera democracia. Los papanatas de los periódicos y la Radio
españoles deberían tenerlo en cuenta, cuando temen y acusan a este señor de
albergar los males de la caja de Pandora, que eran todos los del mundo, sin que
cupiese en tal mítico recipiente alguno más, ni menos aún el menor bien. Por lo
que se ve, los que no son demócratas, pese a proclamarlo tanto, son ellos. Ustedes.
No creo haga falta precisar más detalladamente quiénes son "ellos", porque la deducción es muy
lógica para cuantos leen los periódicos o escuchan la radio en España.
Si, como
se dice y teme, su campaña para obtener la candidatura republicana a la Casa
Blanca para las elecciones de 2016 -con el consiguiente triunfo electoral- ha estado caracterizada por sus propuestas
de una política dura contra la emigración ilegal, además de una prohibición de
la entrada de musulmanes en los Estados Unidos, no me parece ello tan malo,
sino especialmente bueno, y desde luego mucho mejor para España, de poder verse aquí un pequeño reflejo de tal política. Ya era hora de que
alguien pudiese defendernos y protegernos de las “invasiones pacíficas”, tras
haber vertido nuestros mayores tanta sangre durante casi ocho siglos. Por lo que respecta a Israel, a su necesidad de autodefensa y eficaz acción
antiterrorista, no puede caber la menor duda de que constituye una enorme esperanza lo que, el aún Presidente electo de los Estados Unidos se vislumbra puede hacer, para mantener firme
la Nueva Frontera del mundo occidental y su forma de vida. Se lo deseo de todo corazón a la nación elegida por el Dios de
Abraham, de Isaac y de Jacob, porque no puedo ignorar que la culminación de
aquel doloroso esfuerzo de sangre, también fue posible para España merced a la
ayuda financiera de los españoles sefardíes, más tarde injustamente alejados de
su propia patria.
Y desde
luego, si entre los planes del señor Trump se incluye el mismo objetivo que
pretendía el plan Marshall, bendito sea Dios, si ello es así. Y si -de paso, o “ala que viene”- pudiera verse libre España de cuantas
repugnantes lacras hoy la sitúan al borde del peligro y la sumen en la ignominia,
tendríamos los españoles que proponer urgentemente al Vaticano la canonización
en vida de dicho ya beatífico señor. Al menos, este humilde español, así desea
recibirle: ¡Bienvenido, Mister Trump! Que así sea.
Luis
Madrigal
En medio de tanta oscuridad, propia de
ultratumba, y de la quietud mortal del barco condenado a vagar siempre por los
océanos del mundo, por el momento la mejor actitud a adoptar es la de los marineros noruegos
que -enfrente- mantienen encendidas las luces de su barco y están armando una
gran juerga, sin importarles un bledo si la tripulación de aquel navío fantasma
trata de enviar mensajes a tierra, dirigidos a personas muertas siglos atrás.
Su belleza invita en la ocasión a escuchar la música de Richard
Wagner, en aquel Coro inolvidable de la Ópera "El holandés errante"