viernes, 17 de septiembre de 2010

TRAS LA LUNA TE MIRABA

Paul Verlaine, se anticipó al simbolismo poético, escribiendo en 1869 una Colección de 22 poemas, que llamo "Fêtes Galantes" (Fiestas Galantes), evocando a su vez el estilo y cuadros del pintor Jean Antoine Watteau, creador de este género en el orden pictórico. Verlaine, propone esta forma de expresión poética, no con el fin de describir sentimientos  -aunque también-  sino fundamentalmente de que el lector alcance a través de ellos una sugerencia simbólica.

El primero de estos 22 poemas, es el llamado "Clair de Lune", texto repleto de símbolos y, por tanto, objeto de creación descriptiva musical. Y fue primero Claude Debussy, en 1822, y después Gabriel Faure quienes llevaron a la música aquel tipo de expresión poética, donde se hermanan e integran coherente y armónicamente ambas Artes. Y de ambas expresiones musicales deseo ofrecer en este humilde Blog su correspondiente y respectiva muestra. En primer lugar, por orden cronológico, el "Claro de Luna" de Debussy, compuesto para la "Suite Bergamasque". Esta suite, toma el nombre de la "Commedia dell´Arte de Bérgamo", y está inspirada en las "Fiestas Galantes" de Verlaine.  En segundo término, el "Claro de Luna" de Gabriel Faure, con la voz de la soprano Veronique Gens. Ustedes juzgarán cual de ambas versiones les gusta más. Por último, tras la música, se ofrece también el cuadro de Jean Antoine Watteau, "El amor en el teatro italiano", pintado en 1716 y que se conserva en la Germäldegalerie de Berlín.

Por descontado (¿no hace falta decirlo, verdad?), yo no soy Verlaine, ni mucho menos aún Debussy ni Faure, pero también este último verano, además de a una Estrella, he contemplado a la Luna, casi incesantemente, noche tras noche, y he podido escribir este breve poema, que no resisto la tentación de ofrecer también, aunque sea un verdadero atrevimiento el hacerlo al lado de tan grandes artistas. Un saludo a todos amigos. Otro día publicaré los versos de Verlaine. De momento, con cierta desfachatez, me permito ofrecer los míos propios:

TRAS LA LUNA TE MIRABA

Veía tu mirada tras la Luna
y tu halo translúcido me hablaba.
¿Dónde estarías? Eso... ya lo sabía...
Sin poder alumbrar mi noche helada.
A tu derecha, Venus, que latía
como mi corazón... Y sin fortuna,
mi paso, casi ciego, se arrastraba


Luis Madrigal






jueves, 16 de septiembre de 2010

TRAS EL RASTRO DE UNA ESTRELLA



Me fui cantando al Mar. Y regreso a mi soledad cantando a una Estrella. Ella me ha acompañado todo el verano y hasta parecía, en mi  nublada imaginación, hacerme algún guiño de esperanza. Por ello, recordando aquella hermosa canción de Jorge Cafrune, más aún, evocándola, compuse yo, en pleno verano, durante mis constantes miradas al cielo de la noche, un nuevo poema, que tantas horas me acompañó, sosegando mi espíritu. Por supuesto, las más hermosas estrellas del firmamento, son las que florecen al Sur y allí miraba yo mientras escribía mis pobres versos. Pero al fin, se ocultó, ya no está, ya no puedo verla. Sólo me resta aquel poema:


ESTRELLA, DEJA QUE CANTE

Estrella que me sonríes
desde lo alto del cielo,
que cuando tu Invierno baja
me arropas si me desvelo
y en mis noches de Verano
me miras desde tan lejos.
Estrella, deja que cante...
deja que eleve mi acento,
deja que arrastre un suspiro
para que lo lleve el viento...
Deja que el sol, en la noche,
nazca radiante en silencio.


Luis Madrigal



jueves, 29 de julio de 2010

DE VERANO A INVIERNO (Despedida tras el Mar)



A LA ORILLA DEL MAR, ESPERO TU CARICIA


A la orilla del Mar, veo tu sonrisa
triste, como los sauces que hacia el cielo
elevan su mirada y hasta el suelo
dejan caer el alma, sin la brisa.

Ambrosía y color fuera tu risa
capaz de hacer reir mi desconsuelo;
tu hielo, mi frescor, mi luz tu velo;
mi fuego, tu calor, hecho ceniza.

Ya casi no te oígo, ya no te hablo,
porque mi voz se apaga entre cristales,
ni ven mis ojos ciegos más retablo

que el de los tuyos, fosas abisales
del bravo mar, en lucha que aún entablo
para curar con miel todos mis males.


Luis Madrigal



En la foto de arriba, la ensenada de Baiona  -desde el Castillo del Conde de Gondomar-  a quien Alfonso IX, el último Rey de León, otorgó Carta-Puebla, con el nombre de Erizama, en el año 1201, junto a otras quince Vilas de Galicia. Al fondo las Islas Cies, en el Oceano Atlántico, que miran constantemente hacia el Sur de América.


jueves, 15 de julio de 2010

LA PANDEMIA



Por fin, se terminó esta peste del futbol. Sin duda, más que peste, epidemia, pandemia universal, aunque tal vez lo más exacto sería decir "epizootía", y por ello alguien debería dar cuenta  urgentemente a la OIE, ya creada en París, en 1924. Debo confesar, con cierto sonrojo, que yo también soy uno de los infectados por la bacteria, o el virus, que producen tan trágica enfermedad, sumamente contagiosa, en la que por desdicha para mí, fuí inoculado, siendo niño, por esta pasión altamente irracional del futbol, juego que me atrajo desde mi más tierna infancia, por su indudable belleza. Esta, tan sólo se produce si se juega bien y conforme a sus  propias reglas, sin quebrantamiento alguno de ellas, incluido en esto esa perversidad de "no perder", o de jugar "para que el contrario no gane", recurriendo a toda clase de trucos, bien formalmente lícitos o incluso materialmente abyectos y despreciables. Como los utilizados por la mayor parte de los jugadores de Holanda en el partido final de este última Copa del Mundo, lo que transforma lamentablemente a aquella maravillosa "naranja mecánica", en esta otra pervertida "naranja podrida". España, no, y con ella otros combinados nacionales (Argentina,  pese a Maradona; Alemania, gracias a Herr Joachim Blöw, o Brasil, también pese a Dunga) juegan casi siempre a ganar y tratan de hacerlo jugando con belleza, ya le llamen "juego lindo" o "jogo bonito". En España, últimamente, sin duda debido a la estupidez, se le ha dado en llamar a este tipo o sistema de juego, "tiqui-taca". Nosotros, en el etapa de mi niñez, le llamábamos "tuya-mía". ¡Ya estaba inventado!. No lo ha hecho, en consecuencia, el sistema impuesto por Johan Cruyff en todos los equipos, de todas las categorías, del F.C. Barcelona, desde los propios alevines hasta el primer equipo. Todos juegan igual y ello, parace ser, ha dejado su impronta en el equipo nacional español, al que yo detesto llamar "la Selección", tanto por vocablo inexpresivo y vacío como por algo mucho más importante.

Yo, comencé jugando al futbol en mi niñez con una pelota hecha de  trapos, o de papeles atados con cuerdas de bramante, en las aceras de las calles próximas a mi Colegio. ¡Y qué jugadas más emocionantes, y qué goles tan espectaculares...! Después, lo hice ya con cierto equipamiento de material y balón, aunque aún "de correa", sobre campos de tierra o de hierba utilitaria, en el equipo de mi Instituto, en los Campenatos llamados entonces escolares; más tarde, en el de mi Facultad de Derecho, en los universitarios y, por último, hasta llegué a militar en equipos de categoría regional, con entrenador y sesiones de entranamiento a horas fijas. Es posible que, de haber reunido por mi parte las virtudes y facultades futbolísticas de estos jovenes españoles que acaban de ganar la Copa del Mundo, yo mismo hubiese corrido el peligro de haber sido futbolista, sin duda también del mismo pelaje y corte intelectual que ellos. Gracias  a Dios, no fue así, pero lo que no he sido capaz de superar, pese a haberme hecho mayor, aunque por lo visto no lo suficientemente maduro y serio, es esa especie de "virus" inoculado en la infancia, y por tanto de ese "nerviosismo" y malestar mientras presencio algún partido de gran competición oficial en el que participa España. ¡Que vergüenza, Dios mío!, al verme casi como "uno de tantos" de los que sufren tantas angustías cuando una pelotita de cuero, mejor o peor equlibrada, no quiere colarse entre tres palos...! ¡Cómo si se tratase de una categoría aristotélica! Y sin embargo no es más que un simple juego, del que en modo alguno puede depender el "patriotismo"  -qué cosa tan rídicula y tan falsa-  y en el que ganar o perder carece de la más mínima importancia, en orden a la entidad y dignidad nacionales. A lo que sí, afortunadamente, he podido resisitirme es a pintarme la cara como un payaso, y a utilizar la bandera de mi Patria para taparme las posaderas, o hacer de ella un uso tan excesivamente impropio. Yo, también soy español ("español, español, español"), tanto o más que cualquiera de los que andan por ahí vociferándolo, mientras desafinan alarmantemente, o tocando el bombo, como si tratasen de hacerlo añicos, pero creo que el verdadero patriotismo, el edificante y más sublime, nada tiene que ver ni con el futbol ni con ningún otro deporte, sino con el esfuerzo y método intelectuales para propiciar la creación científica, técnica, industrial, literaria o artística y, en suma, para hacer de verdad grande y mucho más feliz a un pueblo y a una nación, tanto en su bienestar material como en el desarrollo del espíritu y de la verdadera cultura.

¿Cómo es posible que se haya dicho la barbaridad, la salvajada, de que ganar la Copa del Mundo, hará más felices a los españoles, en estas horas tan tristes y dramáticamente críticas, frente al desempleo, la escasez y la vida tan dura y arriesgada para tantos españoles? ¡Cuanto me han hecho sufrir esos atrofiados e insensatos populachos que, en estos últimos días, han esperado hasta cinco horas, bajo una solana implacable, regados como si fuese vegetales (¿acaso no lo son?) por los funcionarios del Cuerpo de Bomberos, para que no cayesen fulminados, en la paciente espera, por los rayos del sol!. Si, como hacen los nortamericanos, o los alemanes, o los ingleses y los nórdicos, un año sí, otro también, España, algún español, pudiese ganar el Premio Nobel de Medicina, de Física, de Bioquímica, de algo útil a la Humanidad... yo también esperaría el mismo número de horas, el doble de ellas, bajo el sol o el frío, para darle la bienvenida, aclamarle con entusiasmo y rendirme ante su talento. Eso pensaba, mientras veía atónito, el impresionante recibimiento a los "héroes" de Sur Africa...  Pensaba, tristemente, que si la mitad de tales esfuerzos pudieran ponerse al servicio de la razón, de la inteligencia, del tesón, para construir una nación mejor, en todos los aspectos, pronto podríamos serlo, aunque nunca hubiesemos sido (por cierto, yo no he sido nada, a diferencia de los periodistas deportivos, que pluralizan gratuitamente) Campeones del Mundo... de Futbol. Yo, quiero ser "español, español, español", cuando algún compatriota invente algo, escriba algo, desarrolle alguna terapia eficaz contra alguna grave enfermedad... Cuando los españoles, en masa, sean capaces de votar en la elecciones legislativas a mentes brillantes, no a las más inferiores y llenas de serrín, aparte del secular odio a las buenas maneras, a la moral pública, al saber, a la música de verdad, a la buena pintura, a la Poesía... Entonces, me pintaré la cara y saldré a la calle, con mi Bandera, clamando, "yo soy español, español, español..."

Y lo que definitivamente no soporto, son "los discursos", potente micrófono en mano, ante centenares de miles de "hinchas", de algunos de estos pequeños dioses del puntapie y el cabezazo, pese al "tiqui-taca". No puedo soportarlos, en particular, cuando, como sucedió el pasado día  en la fiesta colectiva frente al Puente del Rey, en el Río Manzanares, ese pobre chico sin duda sin la menor cultura, imprudente e insensato, aunque sea "santo" por parar penaltys y evitar goles cantados, pronunciaba  aquellas palabras,  u otras similares, que en ese momento torpemente pronunció. Ya sé que tales procaces, obscenas y groseras expresiones son normales entre el "noble pueblo", el mismo que vota en las elecciones, pero tampoco por ello podría yo reproducirlas textualemente sin sentir vergüenza ajena. Ya sé también que se trata de futbolistas y no de Académicos de la Lengua, y que lo suyo es evitar o meter goles, pero deseo también que hasta los futbolistas, como todo ser humano, alguna vez, hasta puedan llegar a ser personas. ¿Qué "valores" serán esos que proclama y les atribuye su entrenador? Entre tanto, rogaría que se dediquen a lo suyo que tanto apasiona a la chusma, pero teniendo en cuenta que también pueden ser oídos por otras gentes menos "normales". Porque, desde luego, lo que sí está muy claro es que lo suyo no es la oratoria, cosa que puede ser comprensible, pero mucho menos lo es el buen gusto, lo cual cabe exigir de cualquier ser humano. "Oe, oe, oe..." Luis Madrigal.-


Vean, vean.


 

lunes, 28 de junio de 2010

ESCENAS DE LA CIENCIA DEL FUTBOL



EL DIOS DE LOS PAYASOS, ES UN 
PEQUEÑO DIVINO MONSTRUO


Ese deforme pro-cuadrúmano "enanoide", que llaman Diego Armando Maradona, se pasa los partidos del actual acontecimiento futbolístico mundial de Africa del Sur, donde quiza debió haber nacido  -desde luego en algún árbol-  no sólo en pie y aullando,  desde la banda, o más bien chillando o maullando, que es el sonido propio que emiten los monos, sino además dando saltos o haciendo cabriolas similares a los de éstos, de tipo circense, ya gane o pierda mi querida Argentina, o se encuentre en fase de ello. En suma, el Sr. Maradona, además de todos los rasgos propios de un simio gordo y contrahecho, es un payaso y, ni todo mi amor, que es mucho, a la gran Nación hermana, lamentablemente para mí, puede ser suficiente para soportar a este pequeño y despreciable individuo, intelectual y moralmente. Todos o casi todos los personajes que se dedican al Futbol, de uno u otro modos, suelen ser de la misma talla y catadura  en el primero de los órdenes indicados, el intelectual, pero este sujeto supera todas las marcas, porque además de ser analfabeto  -como la inmena mayoría de ellos- y de sus desdichadas y antiéstéticas características antropomórficas, reune, en el segundo de ellos, el moral, una buena cantidad de signos externos para ser un verdadero desecho humano, un auténtico sub-producto de la raza. Drogadicto más o menos curado, o con sus subsiguientes secuelas, lo que podría explicar alguno de sus exabruptos de la más baja cota de prudencia y sensibilidad humana; comunista millonario, gracias al futbol, y amigo de otros por el estilo, pero asesinos sanguinarios, no tuvo en su día el menor empacho en criticar con saña e insultar públicamente al mismo Papa de Roma, ofendiendo los sentimientos religiosos de millones de católicos, de dentro y de fuera de la Argentina. Pese a ello, no tiene inconveniente alguno en santiguarse, o incluso ponerse de rodillas (no hay que olvidar que el Sr. Maradona lleva una medalla religiosa colgando de su cuello), siempre que su equipo gane, eso sí.




Santiguarse, en cualquier caso, desde luego es una oración, tal vez la más hermosa y profunda de todas, y sobre todo una seña de identidad en la fe, que sin duda le fue inculcada de niño, aunque ahora quepa suponer sea raquítica y contrahecha, como él mismo. No obstante, hay que tener en cuenta que este sujeto, en la Argentina, ni siquiera es lo mismo que Pelé en Brasil. Pelé, tan sólo es Rey ("O Rei Pelé"), pero él es "Dios" mismo, según se dice, para la que parece no es nada menguada masa atrofiada de sus seguidores hasta la muerte. Por tanto hay que sospechar, al menos, que cuando se santigua, no lo hace en nombre de las Tres Divinas Personas, sino en el suyo propio, en nombre del propio Maradona. "En mi nombre", tiene que decir necesariamente Don Diego Armando, no sólo cuando gana Argentina, una vez transcurrido el partido, sino, de tener verdadera fe en sí mismo y en su divina naturaleza (que por cierto, teológicamente posee, como todos los demás mortales, hijos del verdadero Dios) también antes  de iniciarse cada partido. Tendrá que hacerlo varias veces, si sólo es en su propio nombre (ya que el verdadero Dios es neutral y quiere por igual a todos sus hijos), antes de enfrentarse a Alemania, con quien ha correspondido a Argentina jugar los cuartos de final el ya próximo día 3 de Julio. Porque Alemania, pese a ser la patria de Martín Lutero, no es precisamente Nigeria, ni tan siquiera Corea del Sur, ni Grecia, ni tan siquiera es el bravo Méjico, frente al cual, Don Diego Armando tuvo que hacer un verdadero "milagro" para que Argentina marcase el primer gol. Ya veremos entonces lo que ocurre y donde se quedan los atributos positivos, y los negativos, de su "divinidad". Yo, lo sentiría tan solo por mi amada Argentina, a la que tanto quiero, pese a que los españoles fuimos alemanes, durante casi tres siglos, del año 409 al 711, y algo nos habrá quedado de ello. Por quien no lo sentiría nada sería por este pequeño monstruito, que nuevamente pone más que en duda, de manera burda y rencorosa, su capacidad emocional y psicológica para dirigir al equipo nacional de la Argentina, país al que, en mi opinión, deshonra y que no merece ser Patria de tan asqueroso individuo. Luis Madrigal

Seguidamente, pueden verse las distintas facetes, en las imagenes que siguen del gran "dios" argentino. ¡Qué lástima y que gran vileza, para la noble y querida Nación hermana. Vean, sus numerosas "hazañas". Omito, por respeto a terceros, las noticias contrastadas relativas a su escandalosa vida familiar.

Hoy, no hay música, porque un tango, una milonga o una zamba, sería deshonrar
a una de las Hijas predilectas de España

sábado, 26 de junio de 2010

XIII SONETOS DE AMOR (XIII)



IGUAL QUE EL DULCE SON QUE TRAJO EL VIENTO


Si cuando tú suspiras, yo deliro
y siento que  -conmigo-  vives sola,
lo mismo que en el mar bate la ola,
así gime en mi alma tu suspiro.

Si nunca podré verte, sólo miro
tu imagen rubia, como la amapola
en el trigal que habita, y que tremola
al viento que me trae cuanto en ti admiro.

Mas, quiero que tu alma en mi alma habite
y no te olvidaré en ningún momento...
Tu  lejanía el amor evite

y descargue su suave sentimiento
sin que jamás mi voz la tuya irrite,
igual que el dulce son que trajo el viento.


Luis Madrigal




miércoles, 23 de junio de 2010

SOLSTICIO DE VERANO: NOCHE DE SAN JUAN



TRILOGÍA DE SAN JUAN




I

NOCHE DE SAN JUAN

Noche de San Juan se viene,
Noche de San Juan se irá...
Noche de fuego y estrellas,
¿dónde tus sueños hallar?
Las estrellas, en el cielo;
las hogueras, arderán
sobre los troncos caídos
que segó aquel huracán.
¡Oh, trebol de cuatro hojas,
quién te pudiera encontrar,
brillando bajo la luna,
en la Noche de San Juan.







II


TOCAN CAMPANAS BAJO EL AGUA

A las Campanas de Ribadelago,
en la Sanabria profunda de
mis raíces paternas


Campanas que tocáis misterio
bajo las aguas del Lago:
¿Quién os las hace tocar?
¿Será el viento de la Noche?
¿Será el reflejo del mar?
¡Ay Campanas, mis campanas,
quién os pudiera tocar!








III


NO OS APAGUÉIS, ESTRELLAS

Noche de San Juan, alegre...
Noche de fuego y estrellas.
Verano que vuelve vivo
cada fin de Primavera...
Di, a las estrellas del cielo
que esta Noche no se apaguen
sino que brillen  -entera-
y pueda prender en ellas
cada chispa de la hoguera



Luis Madrigal











Y ADEMÁS, MAÑANA ES FIESTA GRANDE EN LEÓN