jueves, 2 de diciembre de 2010

CUANDO LA LUZ ANUNCIA SU LLEGADA







Cuando, en medio de la humana zozobra y la oscuridad,
de la turbia quietud, que nada grita ni busca,
y sobre el horizonte de la Montaña o del Mar,
se disipan las tinieblas,
el alma se esponja y, en un dulce sueño,
suspira y clama con deleite y paz.
Rezuma la frescura del rocío,
sumergido bajo la hierba
y en el jardín, aun de Invierno,
brota una rosa entre la nieve,
más blanca y pura que ella,
en tanto el estruendo se hace silencio
y, por sus poros, se van los malos instintos,
como las más nocivas toxinas.
Mientras, con una lágrima,
penetran en el espíritu los más nobles deseos
y las ilusiones más etéreas,
tan sólo dignas de Dios...
que ya nos está llegando.



Luis Madrigal












martes, 30 de noviembre de 2010

LAS CONTRADICCIONES




La contradicción, en una noción de simple diccionario, es la acción y efecto de contradecir, y contradecir, en lo que se refiere a una persona, equivale a decir lo contrario de lo que afirma otra, o de negar lo que esta segunda da por cierto. Por ello, una contradicción entre sujetos distintos, opuestos o no, en beligerancia o en concordia, puede ser algo totalmente normal. Lo grave se produce cuando es un único sujeto quien se contradice, a sí mismo, de tal forma que, unas veces, es partidario del blanco y otras del negro. Incluso  -y esto es ya el sumum de las contradicciones-  muestra sus preferencias o inclinaciones por uno y otro conceptos opuestos, al mismo tiempo, del modo más simultáneo. Entonces, el asunto, puede ser de psiquiatra, o como mínimo de una profunda y sincera reflexión con uno mismo, acerca de las posibles causas de tan extraño fenómeno.

La contradicción, llevada a su extremo límite, o más radical, se concreta en el llamado "espíritu de contradicción", al que también el diccionario identifica como una especie de "genio" inclinado a contradecir siempre. Los españoles, solemos ver reflejado este espíritu en el célebre dicho "no sé de que se está hablando, pero me opongo". Esto, podría ser uno de los "vicios nacionales" de nosotros, los celtíberos, de entre los muchos que padecemos secularmente. Sin embargo, frente al "espíritu", se alza, en el sentido más positivo, el "principio" de contradicción, que en Filosofía es "el enunciado lógico y metafísico que consiste en reconocer la imposibilidad de que una cosa sea y no sea al mismo tiempo". Y esto es muy saludable, sobre todo para curar a los locos y a los "hinchas" futbolísticos  -los "tifosi,  la torcida, etc.-  esto es,  the followers of a football team, mucho más conocidos como "los supporters", esos sujetos procedentes de las Islas británicas, antiguamente tan victorianas y llenas de "gentlemans", y que hoy arrasan lo estadios y las ciudades sobre las que caen, para que luego digan que los españoles somos unos salvajes. También es vital y centro de gravedad de todo sistema jurídico. En el Foro, ninguna resolución judicial podría ser considerada, no ya justa, sino mínimamente aceptable, sin la contradicción entre partes dentro del proceso. En consecuencia, la contradicción, en estos últimos sentidos, no sólo es necesaria, sino imprescindible.

Hace ya tiempo que yo ando un poco preocupado acerca de mí mismo, precisamente por mis notables contradicciones, lo que es indiciario no sólo de una personalidad poco estable, sino incluso de una notable falta de coherencia y madurez humana. De todas ellas, sin duda la más grave es precisamente del carácter futbolísitico ya indicado, porque considerando yo, cuando pienso serenamente, que el futbol, tal y como hoy se presenta y se vive, muy en general, constituye una doble corrupción, intelectual y moral, sin embargo me apasiona verlo jugar  -y en su día lo jugué, aunque desde luego de manera muy diferente-  de tal forma que, quienes  pudieran oírme en algunas ocasiones y verme en otras, pegado a esa maldita e idiotizante pantalla, no podrían concederme el menor crédito, sino lógicamente tildarme de contradictorio. Y la contradicción, en mí, alcanza su cenit, en la materia, porque, a su vez, aborreciendo como aborrezco a los catalanes, muy en general, y muy especialmente a los "nacionalistas-separatistas", a los que dicen no ser españoles y queman en público banderas de España, al tiempo que la llaman "puta España", aborreciendo y despreciando a estas asquerosas gentes, sin embargo soy un incondicional seguidor del Club de Fútbol Barcelona. Y no desde ayer  -vaya baño, señoras y señores-  sino desde que tenía ocho años. Ya he explicado, creo recordar, alguna vez, la causa de esta un tanto absurda o más bien incomprensible contradicción. Pero así es. En lo que a ello concierne, soy tan sumamente egoísta que cuando el Barcelona pierde, me alegro infinto por los asquerosos separatistas catalanes. En cambio cuando gana, alegrándome mucho por mi mismo, lo siento y lamento hasta la imensidad por ellos. ¡Son tan asquerosos!

De Cataluña, tengo pendiente desde hace tiempo algunas últimas reflexiones, tratando de ser objetivo, respetuoso hacia todo el mundo  -menos a quiénes no lo son-  y, sobre todo, con la Historia en la mano, por ver si trato de conseguir  que alguien comparta lo que creo son irrefutables razones, fundamentos y desapasionados puntos de vista. Pero de "lo de ayer", no me resisto a proclamar todo lo que disfruté, que fue inenarrable, viendo como un equipo de futbol destrozada a otro, "le pasaba por encima", que dicen los periodistas deportivos, sometiéndolo a la burda condición de un muñeco roto, o de un juguete sobre el que, con todo el arte y técnica del mundo, se puede humillar a un adversario en un campo de juego. El señor entrenador del equipo vapuleado y ridiculizado hasta la humillación, dijo inmeditamente que tal cosa era fácil de entender y de "digerir", pero yo he oído esta mañana y esta tarde a muy diversos seguidores del vapuleado equipo y no son de la misma opinión. ¡Que ustedes lo "digieran" tan bien como su ridículo entrenador, al que creo no tardarán mucho en poner de "patitas en la calle". Ya lo verán. ¡Cuánto lo siento! ¡¡Barça!! Vivan las contradicciones.  Luis Madrigal.- 


lunes, 29 de noviembre de 2010

VOLVERÁ LA SOLEDAD



SIN MI MIRADA


Sola te sentirás sin mi mirada,
si alguna vez  -sin ver-  de ti se aparta
y, antes de que sin ti un día parta,
nunca sin mí te habrás sentido amada.

Amor que me traspasa, como espada
de agudo filo que a mi pecho ensarta
y gotea de sangre, como sarta
que dulce riega mi alma enamorada.

Sola estarás cuando mi amor no sea
más cosa que un recuerdo muy lejano;
cuando de forma alguna no te vea

y ya mi corazón no esté cercano,
ni pueda yo ser dique a tu marea...
ni con mi mano acariciar tu mano.


Luis Madrigal






En la imagen de arriba, pintura de Ramón Casas Carbó: "Desnudo"

 

domingo, 28 de noviembre de 2010

CANTO DESESPERADO AL IMPOSIBLE (II)



Viniste a mí cual rayo que ilumina,
por mi ventana sin rasgar el viento.
Yo no te vi, pero sentí tu aliento
y, sobre tu oro, el aura cristalina.

Muchas noches oscuras, con neblina,
te veía entre velas un momento;
luego, se hizo la luz, oí tu acento
melodioso cual pájaro que trina.

Al fin, te fuiste un día de mi vida
para volar de nuevo al viejo nido,
y así salvar la huella dolorida

de quien tanto te dio y estaba herido.
Yo te dejé volar libre en tu ida
y me quedé sin ti, sin un quejido


Luis Madrigal





PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO


La palabra adviento procede del infinitivo latino ad-venio, llegar. El Adviento es un tiempo litúrgico que comienza en el Domingo más cercano a la fiesta de San Andrés Apóstol (30 de Noviembre) y se extiende a cuatro Domingos. El primero puede adelantarse hasta el 27 de Noviembre, y entonces el Adviento tiene veintiocho días, o retrasarse hasta el 3 de Diciembre, teniendo solamente  veintiún días.

Con el Adviento comienza el año litúrgico en las Iglesias occidentales. Durante este tiempo se exhorta a los creyentes a prepararse interiormente  para celebrar el aniversario de la venida del Señor al mundo. A este fin se orienta la Liturgia en este tiempo. Invita a sus ministros y, todos los somos, a recibir "al Rey que viene, al Señor que se acerca", "al Señor que está cerca", “al que mañana contemplaréis su gloria". En los himnos del tiempo, encontramos alabanzas a la venida de Cristo como Redentor, y Creador del universo, combinados con súplicas al Juez del mundo que viene para protegernos del enemigo. Similares ideas son expresadas los últimos siete días anteriores a la Vigilia de Navidad en las antífonas del Magnificat. En ellas, la Iglesia pide a la Sabiduría Divina que nos muestre el camino de la salvación. A la Llave de David que nos libre de la cautividad. Al Sol que nace de lo alto, que venga a iluminar nuestras tinieblas y sombras de muerte. En las Misas, se muestra la intención de la Iglesia en la elección de las Epístolas y Evangelios. Se exhorta a los creyentes para que, dada la cercanía del Redentor, dejen la actividad de las tinieblas y se pertrechen con las armas de la luz; que se conduzcan, en todo momento, como en pleno día, con dignidad, y vestidos de Cristo. Las naciones son llamadas a alabar el nombre del Señor, y a estar alegres en su cercanía, de manera que la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio  -también los mundanos más bajos, acerca de los más más bajos e insignificantes personajes-  custodie los corazones y pensamientos en Cristo Jesús. Sobre todo, para no juzgar a nadie y dejar que venga el Señor, que ha de juzgarnos a todos, y que manifestará los secretos escondidos en los corazones. La Iglesia habla del Señor que viene en su gloria, de Aquel en el que, y a través del que, las profecías son cumplidas; del Guía Eterno en medio de los Judíos... De la voz que clama en el desierto: "Preparad el camino del Señor".

Por eso, los cristianos de hoy, en medio de este mundo, que a veces nos parece insufrible, hemos de suspirar diariamente como lo hacían nuestros antiguos Padres: "Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad al Justo: ábrase la tierra y brote la salvación”. Durante estos cuatro Domingos la oración de la Eucaristía, llamada “Colecta”,  comienza con estas palabras: "Señor, muestra tu poder y ven". Yo me permito añadir, por mi exclusiva cuenta: Pero, ven pronto, Señor, no tardes, que este mundo amenaza con enviarnos al más profundo de los vacíos, si es que antes no reventamos, al menos en esta España nuestra, de repugnante mal gusto, de hastío, de aburrimiento y de asco. Luis Madrigal.-




sábado, 27 de noviembre de 2010

Música Culta (XXXII) Johann KUHNAU (1660 - 1722)



Johann Kuhnau 

Geising, 1660 - Leipzig, 1722

Compositor alemán del Barroco, intérprete del órgano y el clave. Cantor en la Iglesia de Santo Tomás de Leipzig, donde precedió a Johann Sebastian Bach. Lo más destacado de su obra son sus composiciones para teclado. También escribió música religiosa en forma de cantatas y una novela, "Der musicalische Quack-Salber", en la cual relata las aventuras de un personaje a través de la Alemania del siglo XVIII. Esta obra es de gran valor para entender el ambiente musical e histórico del periodo






viernes, 26 de noviembre de 2010

EL BUDISMO




Desde luego, sin duda debía tener razón mi madre, cuando desde que yo era niño solía decir a sus amigas, de mí, que era un ingenuo. Un ingenuo en el sentido más peyorativo del término, es decir, un incauto, un pobre infeliz que se lo creía todo, y por ello fácil de engañar al primer intento. Y, en efecto, así ha resultado muchas veces en mi vida, si no en materia grave sí al menos en pequeñas "tomaduras de pelo" de las que me han hecho objeto por esos mundos de Dios. La última, ha sido hace unos días, cuando recibí, nada menos que a través de una persona que ha sido  cuatro años misionero en África y después veinticuatro en la Patagonia argentina, un reenvío, de estos tan típicos que circulan por Internet. El original decía proceder del Superior Provincial en la India de los Franciscanos de la Orden de Frailes Menores (OFM) y, literalmente, decía esto: 

"Rezad por la Iglesia de la India. Extremistas budistas, han prendido fuego a 20 iglesias en la noche pasada. Esta tarde han planificado destruir 200 iglesias en la provincia de Olisabang. Tienen intención de matar a 200 misioneros entre las próximas 24 horas. En este momento todos los cristianos se están escondiendo en las “aldeas”. Rezad por ellos y enviad este e-mail a todos los cristianos que conocéis. Pedir a Dios que tenga piedad de nuestros hermanos y hermanas de la India. Cuando recibáis este mensaje, os ruego enviarlo con urgencia a otras personas. Rezar por ellos a nuestro omnipotente y victorioso Señor."


Fiel a la última petición, volví a reenviar el mensaje a otras personas, en mi consideración dispuestas a rezar y, una de ellas, nuestra colega "Capuchino de Silos", nuestra querida amiga "C", me contestó con cierta urgencia diciéndome: "Muchas gracias Luis, pero esto es un mensaje que lleva circulando por Internet más de un año y es absolutamente falso". Recordé entonces a mi madre. Efectivamente, no es que yo sea un "ingenuo", es que parece ser soy un perfecto idiota. Pero, mientras pensaba esto, y dada la atribución de las denunciadas falsas agresiones  anticristianas a los extremistas budistas, recordé haber leído en alguna ocasión que, en la India, apenas si quedan ya budistas, y menos aún radicales, tras las conversiones masivas que allí tuvieron lugar, entre los hinduistas, unos ochenta años después, aproximadamente, del nacimiento del budismo. Y decidí buscar la fuente de aquella lectura y refrescar de paso mis escasos conocimientos sobre el budismo.

Como bien es sabido casi universalmente, el fundador del budismo fué el hindú Siddhartha Gautama,  que nació aproximadamente 560 años antes del nacimiento de Cristo. El budismo, no es otra cosa sino una derivación del hinduismo (llamado, a su vez, primitivamente, "brahamanismo").  Gautama era hijo del Gobernador de la Provincia del Himalaya, convertida actualmente en Nepal, y vivía en un palacio rodeado de toda clase de riquezas y aislado del mundo, por expresa decisión de su padre el Gobernador, a fin de preservarlo de todos sus males y angustias. Se cuenta de él  -seguramente es una leyenda, como tantas otras-  que un día, intrigado en conocer qué habría fuera del palacio, decidió dar un paseo  por sus alrededores. Fué entonces, cuando vió cuatro cosas: Un hombre anciano, un hombre enfermo, un hombre muerto y un mendigo. Estas visiones cambiaron radicalmente la vida de Gautama. Abandonó el palacio  y su familia, se zambulló en las escrituras hindúes y las estudió bajo la dirección de sacerdotes brahamanes, pero se sintió profundamente decepcionado de sus enseñanzas. Fué entonces cuando se entregó por su propia cuenta a la meditación, preguntánse fundamentalmente, en primer término, en relación con lo que había visto, por las causas del dolor y del sufrimiento humano. ¿Por qué hay dolor y sufrimiento?. Gautama, había aceptado la idea del hinduismo relativa a la re-encarnación, o re-nacimiento después de la muerte, y esta creencia le condujo a una segunda pregunta: ¿Cómo puede romperse el ciclo del re-nacimiento?. Se dice, posiblemente también es otra leyenda, que, sumido en esta profunda meditación, bajo la higuera conocida como el árbol de Bohdi (o "árbol de la sabiduría"), repondió a estas dos preguntas estableciendo las llamadas "Cuatro Nobles Verdades". La Primera de ellas, es que el dolor y el sufrimiento  están omnipresentes en toda naturaleza humana. La Segunda Verdad, enseña que la causa, la raíz de ese sufrimiento es el deseo, la avidez por la felicidad, la riqueza y el goce egoísta, avidez que habita en la ignorancia. La Tercera Verdad, es que el sufrimiento terminará cuando el ser humano pueda y llegue a liberarse de todo deseo, de toda ambición. Y, por último, la Cuarta Verdad, es la de que, todo hombre debe iniciar un camino de Ocho Pasos, a través de los cuales, secuencialmente, debe renunciar a los deseos de riqueza, lujuria y crueldad, sin dañar a ninguna criatura viviente; a decir siempre verdad, sin calumniar ni conversar vanamente; a abstenerse de la inmoralidad en su más amplia extensión; a trabajar altruistamente en beneficio de otros, hasta llegar a la contemplación, para limpiar y purificar la actitud interior, eliminando las males inclinaciones y  sustituyéndolas por otras buenas, para alcanzar el amor universal. De esta forma, Gautama dejó establecidos los tres conceptos esenciales del budismo: El karma, o relación de causa a efecto, de modo tal que cada hombre cosecha aquello que ha sembrado, por decirlo de alguna manera. Para el budismo, lo que un ser humano haya de ser en su próxima vida, dependerá de lo que haya sido en esta presente. El segundo concepto esencial budista, aunque complejo, es el de la ley de Samsara o de Transmigración, en virtud de la cual la existencia de un ego, de un yo individual, es mera ilusión. Todo lo que existe se encuentra en un ciclo de nacimiento-renacimiento. La individualidad del yo histórico en la siguiente vida no será exactamente la misma de la presente. Y, por último, el tercero de estos conceptos esenciales es el de el Nirvana, que no es otra cosa sino la "extinción" de la existencia, para alcanzar el más alto grado de iluminación, en un estado eterno del ser. "Buda", no significa otra cosa sino "el iluminado", lo que equívocamente podría traducirse o interpretarse como el más alto grado de conocimiento de Dios. Sin embargo, no es así. Gautama no dijo de sí mismo ser una deidad, aunque sus seguidores más tarde le exaltasen como tal, ni tampoco expresó su concepto de Dios, aunque se muestra como monista en su perspectiva del Absoluto. Por eso, el busdismo no es una religión, sino un método de disciplina ética, no teísta; un sistema antropocéntrico de cultura, pero no de fe. Por eso, muchas sectas budistas han desarrollado su propio concepto de Dios, y o bien algunas de ellas son panteístas, o bien otras son ateas. Y, por ello, a su vez, no puede haber comparación alguna entre el budismo y el cristianismo, que difieren entre sí en conceptos y formas fundamentales, aunque también se haya intentado sincronizar ambos, en un intento de sincretismo religioso, absolutamente inalcanzable.

Pero, lo que, según puede observarse en qué consiste el budismo, en modo alguno cabe pensar, es en la existencia de una orientación extremista o radical del mismo, capaz de atacer y perseguir, ni a la Iglesia católica ni a ninguna otra confesión religiosa. Y por eso, quienes hayan inventado el comunicado de Internet, atribuyendo su origen, además, a una Orden religiosa cristiana tan pacífica y humilde como la del "pobrecillo" de Asís (que por cierto también era muy rico y se hizo pobre voluntariamente), más que "ingenuos", como yo, deben ser unos autenticos trastornados mentales. O tal vez cosas mucho peores. ¿Quién lo sabe?  Luis Madrigal.-