lunes, 20 de junio de 2011

OTRO SONETO PARA ISABEL...



... DE DON FRANCISCO DE QUEVEDO Y VILLEGAS



EL AMOR ES UN NIÑO



Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado;

...
 es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado;

... 
es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo;
enfermedad que crece si es curada.

... 
Este es el niño Amor, este es su abismo.
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!


 
Francisco de Quevedo




En la imagen, "Amorino"  -esto, es, Cupido-  del pintor
italiano Bartolomeo Schedoni
(Formigine, 1578 - Parma, 1615)



sábado, 18 de junio de 2011

TAMBIÉN EN INVIERNO HAY FLORES




A UNAS FLORES DE INVIERNO



Esas flores de pétalos tan puros
que de la noche emergen hacia el día
la esperanza, que alienta todavía,
han de aclarar, con luz, días oscuros.

¡Las tinieblas, que laten tras los muros
del invierno que azota la alegría…!
De su cansada faz, hosca y sombría,
la risa han de traer los días futuros.

Hoy, miro desde aquí… El Mar me oculta
las Sierras en penumbra, gris el vuelo,
que se viste de  humo y que sepulta

las hojas que rodaron por el suelo,
y el paso de los cóndores que ausculta
la baja tierra, donde vive el cielo.



Luis Madrigal



Fotografía de Alicia María Abatilli,
de Córdoba (Argentina),
inestimable regalo personal de su autora
que con emoción tanto agradezco




jueves, 16 de junio de 2011

GOLONDRINA, ¿DÓNDE VAS?






SI EL FUEGO SE VA DEL PECHO




La golondrina que vuela,
no sé muy bien dónde está…
Quizá, en el aire que viene;
tal vez, ahora, sobre el mar.
Cuando pronto estalle el fuego,
en la Hoguera de San Juan;
cuando las llamas al cielo
se eleven puras y en paz,
entonces la golondrina
a mi alero llegará…
¿Dónde estaré yo, si el fuego
de mi corazón se va?
Acaso me habré hecho hielo,
si tú no me quieres ya.


                            Luis Madrigal
 
 
 
 


lunes, 13 de junio de 2011

ESPERANZA BAJO EL SOL Y LA LUNA





EL HORIZONTE, AUN DÉBIL, SE DIVISA



Las horas, pasarán. La Vida, queda.
Al ocultarse el sol, brilla la luna,
que tiembla sobre el mar, y las estrellas
palpitan, mientras muestran el camino
que ha de abrirse al andar sobre las olas...
Enloquecidas, mansas, verdes, quietas,
al infinito en busca del destino
interminable, dócil, suave, pleno,
la nave que gobierno gime y, lenta,
su navegar prosigue, aun yo dormido.
Algunas veces, cruje, bien despierto.
No olvido la canción que ha de acunarme
mientras me alumbra el sol. El alma abierta
al murmullo del agua, que repite:
Si el viento se apagó, achica y rema,
que al horizonte, aun débil, se divisa
el oro de una playa, muy serena.
Nunca un eco tan dulce embriagó oído,
ni el ojo pudo ver, por más que viera.



Luis Madrigal







 
 

viernes, 10 de junio de 2011

AL ALBA




SI LA NOCHE APAGA LOS LATIDOS


Cuando la luz del alba no sonría
y oscuros nubarrones se aposenten
tan dentro de tu alma, y sólo alienten,
en medio de un barranco la agonía…

¡Levántate de un salto y a porfía
grítale al Cielo…! Los sentidos, sienten…
Espera… que tus ojos ya presienten,
tras negra noche, claridad de día.

Verás brillar de luz, en la colina
que se alza tras los álamos del río,
las verdes hojas, que el sol ilumina.

Y un nuevo resplandor de tu albedrío,
para alegrar el paso que camina,
tornará por calor gélido frío.



Luis Madrigal
 
 
 

lunes, 6 de junio de 2011

UNA POSIBLE GRAN NOVELISTA



En general, los críticos o analistas literarios, como los musicólogos respecto de la Música, son en lo que atañe a la Literatura, a excepción de “Clarín”, desde luego, y posiblemente de algunos otros, esos personajes que lo saben todo, excepto componer un poema o escribir una novela, cosas que, muy generalmente, no han hecho jamás. Ellos lo que verdaderamente saben hacer es decir cómo debe hacerse, y lo bien o lo mal que componen o escriben otros. Y no sé yo si eso tiene demasiado mérito. En el caso de la Música, lo niego radicalmente si tales críticos, además de serlo, no saben Solfeo, Armonía, Contrapunto y Fuga, además de Orquestación y Dirección de Orquesta, porque en este caso, si han de limitarse a narrar las emociones que en ellos produce la ordenación y medición de los sonidos, cualquier persona dotada de sensibilidad podría ser crítico musical. Eso me parece, sinceramente. Los músicos, y no los musicólogos, me corregirán, en su caso.

Y a eso mismo voy a jugar yo hoy, no a crítico musical, porque eso sería ya el colmo de la desfachatez, pero sí a “crítico literario”, sin el menor deseo de causar el más mínimo mal a una prometedora novelista, según mi modesto parecer. La autora a analizar, se llama Ángeles Hernández Encinas, extremeña, residente en Asturias, de profesión Médico Psiquiatra, por lo que tengo entendido o he podido deducir….Yo, no soy precisamente Psiquiatra, sino antiguo y casi constante paciente de Psiquiatra, a los que por cierto, contra la maldad que tengo entendido era frecuente divulgar en las Facultades de Medicina, entre los estudiantes, tengo personalmente motivos sobrados de gratitud y reconocimiento a su sacerdotal misión. La malvada anécdota, entre los estudiantes de Medicina, que pude conocer, consistía en suponer que los internistas, saben mucho, pero no curan nada; los cirujanos, saben poco, pero curan mucho. Y los psiquiatras… no saben nada y no curan nada. No creo que este sea el caso de Ángeles, quien manifiesta gustarle su profesión, y desde luego no lo es en el caso de los Psiquiatras que a mí tanto me han ayudado, a lo largo de casi toda mi vida, desde que tenía 17 años. Pero, el terreno en el que yo quiero hoy situar a Ángeles Hernández Encinas es el de la Literatura, concretamente el de la narrativa, en el que vengo leyéndola y observando sus modales y estilo. Bien es sabido que todo eso de géneros, formas   -que algunos consideran sub-géneros-  y estilos literarios, es muy pero que muy teórico. Se cuenta que Pascal, en cierta ocasión, manifestó que el estilo no implica escribir con un lenguaje rebuscado, intentando alcanzar una absoluta originalidad: “Cuando uno se encuentra con un estilo natural, se queda asombrado y encantado, porque esperaba hallarse con un autor y se encuentra con un hombre”. En este caso, yo he podido advertir encontrarme, frente a una mujer, pero igualmente encantado, al igual que Pascal, y no sólo por la naturalidad de su estilo al escribir, sino porque tengo la impresión de que esa naturalidad es el resultado de un trabajo limpio, laboriosa y metódicamente cultivado, del que el propio Pascal podría ser un ejemplo.

Hace unas fechas, Ángeles publicó en el Blog  de la también novelista Mercedes Pinto, autora, entre otras obras, de la novela “La última vuelta del scaife”  -y cuyo Blog Ángeles ha “heredado”-  un relato breve, brevísimo, que, no obstante su brevedad, posee ribetes de innegable imaginación y calidad literaria. Porque, la Literatura, como la Pintura  -por metros cuadrados-  o la Música  -por horas de audición-  no puede valorarse por el número de palabras utilizadas, sino por lo que contienen, evocan y sirven para proyectar, y a veces enfrentar, el mundo exterior contenido en lo que se lee sobre lo más profundo del espíritu de quien lee, que de esta forma logra leer “por dentro”, o leer dentro de sí. Eso si, gracias a quien escribe; esto es, si quien escribe de ese modo, a veces misterioso, a veces casi sagrado, y siempre tocado por el dedo de los dioses, logra producir tal efecto. Y, en particular, esto era exacta y literalmente, lo que Ángeles escribió:

"UNA ESPERA TRANQUILA

Hace dos meses, en el blog "La Esfera", Francisco Concepción propuso, bajo el título ¿Qué ves? escribir un texto basado  en la foto que ilustra este post. [La misma que me permito reproducir seguidamente]  Me atrevo hoy  -proseguía-  a tenor de algunos acontecimientos que en el mundo han ocurrido en las últimas semanas, a publicar en este espacio mi propuesta literaria de entonces.  Asumo que abordo un tema difícil y duro mirado desde un prisma diferente. Solicito benevolencia en sus comentarios. Un saludo a todos de Á.


 
“No me ha resultado fácil ataviarme así, cual zorrita incluida en el regalo de cumpleaños que la tarta y los globos anuncian; he llorado al cortar mi hermosa melena y al ponerme esta ropa negra y minúscula, para atraer miradas e intenciones sobre mi piel joven y deseable. Son francamente incómodos los zapatos que elevan mi talla hasta casi convertirme en gigante, pero con las medias a media pierna consiguen, creo yo, un efecto ridículamente atrevido.
Para atravesar la calle sin que a última hora un intenso pudor me hiciera renunciar al plan, he debido cerrar los ojos y correr; correr torpemente como una zancuda, hasta que a la entrada del metro me han entregado el pastel. Por fin aquí estoy, sentada, esperando que llegue el momento, intentando que nada lo enturbie ni lo trunque.

No hay demasiada gente a estas horas en el vagón, por eso soy muy visible y me observan casi todos: abiertamente o con miradas de soslayo en este país en el que nada resulta escandaloso, al menos no una chica semidesnuda. Delante de mí alguien finge leer el periódico, pero siento su respiración entrecortada. A mi izquierda, Mohamed controla el escenario y establece una barrera, mientras sus ojos entreabiertos parecen dormitar.

Con una mochila o un bolso me habrían impedido el acceso en cualquiera de los controles, pero a nadie se le ha ocurrido sospechar de la putita. Hasta ayer, con chilaba y velada la cabeza, he sido mil veces despreciada por las gentes de esta tierra. Hoy voy a inmolar mi pudor y mi vida, exhibiendo el cuerpo y llevando la tarta bomba que estallará en tres minutos, por la Yihad.

Lo peor ya ha pasado, me relajo en el asiento y espero el martirio. ¡Allah es grande!”


Ángeles Hernández Encinas


En primer término, he de decir que, pese al especial cuidado que siempre pongo al leer lo que Ángeles escribe  -con lo que escribe y con su forma de producirse- tratando de no ser sorprendido, siempre me "pilla", no dormido, sino durmiendo. Utilizo deliberadamente el verbo "pillar" para no escandalizar a nuestros hermanos argentinos y otras personas de la fraterna América española. Pero, pese a ello, así ha sido una vez más, en el caso de este breve, aunque no sé aún si espontáneo relato. Tal vez ha sido así, en parte, porque mi atolondramiento  -en realidad debería decir embeleso-  mientras iba leyendo, ha hecho que hasta me olvidase de que el juego consistía, más que en construir toscamente, como hacen los periodistas, un vulgar "pie de foto", en interpretar una imagen, la que se ofrece en la fotografía de ese coche del Metro. Pero, aun así, llamó poderosamente mi atención el apunte al respecto de un comentarista llamado Flamenco Rojo: “Recuerdo el día que hicimos la foto...tenías un fuerte dolor de cabeza y aun así quisiste seguir con la sesión. Todo el mérito es tuyo, yo sólo tuve que apretar el botoncito…”, en unión de la respuesta de la propia Ángeles: “Flamenco, vosotros, que me dais motivos para no desfallecer…” Tanto la acotación como la respuesta, me hacen sospechar que, tal vez, la fotografía objeto posterior de la interpretación narrativa, tejida de intrigante incertidumbre y de inesperado desenlace  -también la foto-  fue previamente preparada por la propia autora de la narración, actuando más o menos en equipo con “Flamenco Rojo” y otros. Y, en este caso  -tengo que admitirlo gozosamente-  mucho más que ante un relato genial, estaríamos asistiendo a la creación de un nuevo sub-género de narrativa. O, como se dice en el Foro, Ángeles habría “sentado jurisprudencia”. Algo así como lo sucedido, cuando la novela se convirtió en “nouvelle”, por no aludir a las “nivolas” unamunianas, neologismo fabricado por Don Miguel para referirse a sus propias creaciones de ficción narrativa, que ponían gran distancia de la novela realista imperante a finales del siglo XIX, y cuyo término -nivola-  aparece por primera vez como subtítulo de “Niebla”. Más aún, habría sucedido algo parecido a lo ocurrido con la llamada “roman a clé”, o novela en clave, que se escribe partiendo de una situación o circunstancia real, de una realidad objetiva, cambiando los nombres de los personajes reales por otros ficticios, propuestos por el autor, y modificando o recreando, mediante la ficción pero sin afectar substancialmente a la realidad, las situaciones o episodios, de tal modo que puedan ser perfectamente identificados aquéllos por los lectores, dentro de los que vivieron los acontecimientos narrados y conocieron de cerca a los protagonistas reales de los mismos. Conste que la definición del concepto es exclusivamente mía, no vaya nadie por ahí a apropiárselo. Este género, en determinadas manos, puede ser demoledor y terrorífico. Yo mismo, aquí donde ustedes me ven, modestamente, con mucho atrevimiento y con muchas menos aptitudes que Ángeles, estoy escribiendo una novela de este tipo, en la que todos los personajes existieron, no sus nombres, y en las que al autor es el único que no existe. Pero volviendo sobre la foto y su imaginativa interpretación, se hace patente, una vez más, para mí, que es totalmente falso el pretendido apotegma: “Vale más una imagen que mil palabras”. Lo cierto es justamente lo contrario  -y Ángeles lo ha demostrado-  que vale mucho más una sola palabra que mil imágenes, porque éstas, la mayor parte de las veces, no hablan, sino que alguien tiene que hacerles hablar. Felicidades, Ángeles. En cualquier caso, tú lo has hecho muy bien, pero para nada hace falta la foto, porque tu relato tiene vida por sí mismo. Prueba a comprobarlo, suprimiéndola, y verás que esto último es cierto.

En cuanto al fondo del relato, tú misma dices que abordas un tema difícil y duro, mirado desde un prisma diferente, por lo que solicitas la benevolencia de los comentaristas. No ha de faltarte tampoco la mía, pero en este sentido, más que “difícil y duro”, el tema en cuestión me parece gravemente peligroso (mucho más que algunas películas de cine, por su presunta “inmoralidad”, durante el nacional-catolicismo franquista), porque ciertamente puede ser muy peligroso “dar ideas”. Dicen algunos musulmanes pacíficos y buenas personas, de entre los que yo conozco, que eso de la “Yihad” es un puro y macabro invento de los terroristas de su propia raza y religión, de quienes se separan radicalmente. Pero el hecho cierto es que hay terrorismo islámico, o pretendidamente islámico, ya tenga o no su base en el sagrado Corán. Lo que sí me parece a mí también cierto es que, Ángeles Hernández Encinas, será, o ya lo es en potencia, una gran novelista. Espero y deseo con toda mi alma, que “la sombra” de Jung, no emerja para herir la suya, cuando, alguna vez, al despertarse de la siesta vespertina, o del descanso nocturno, pueda invadirle la zozobra, sin saber por ello  -sin cobrar consciencia- que tal molesto trastorno se debe a que no llegó a ser la gran novelista que yo espero, tan sólo por no haberlo intentado nunca. De esto, sin duda alguna, Ángeles sabe infinitamente más que yo, aunque quizá no en experiencia personal. Por eso precisamente hay que decírselo así, casi al oído, pero hay que decírselo mediante esta hiperbólica figura, tan íntimamente propia de la Ciencia que profesa y ejerce, para que ella lo entienda del modo más hondo y exacto. Yo al menos, no quiero tener sobre mi conciencia el menor remordimiento por no habérselo advertido publicamente. Luis Madrigal.-



sábado, 4 de junio de 2011

LOS INDIGNADOS



¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno?
(San Pablo 2Co, 11.29)


Esto que sigue, no lo escribió San Pablo, pero tampoco lo escribí yo. Lo escribió Antonio Burgos, justamente en el día de la fecha que seguidamente se señala:


Antonio Burgos
Día 19/05/2011 - 22.16h

Dicen que están indignados. ¿Ahora os vais a indignar, hijos míos de mi alma, a tres días de las elecciones y montando la mayor exculpación de un Gobierno inepto que vieron los siglos? ¿Precisamente ahora os vais a indignar? Indignados, no: lo vuestro es indignante.

Es indignante que os indignéis precisamente ahora, y no cuando empezó la crisis y estos tíos la negaban.

Es indignante ese tufillo a «Nunca mais», a «No a la guerra», a sindicato de la ceja y a asalto a las sedes del PP tras el 11-M que da vuestra manifestación «espontánea».

Es indignante que a ZP ni lo mentéis y echéis toda la culpa al Sistema.

Es indignante que esas pancartas tan «espontáneas» tengan todas el mismo diseño, tipografía, tamaño y colores.

Es indignante que le hayáis dado a la Puerta del Sol ese ambiente de Nochevieja, que sólo falta Belén Esteban en un balcón retransmitiéndolo para Tele 5.

Es indignante que aquello parezca una botellona.

Es indignante comprobar que, por casualidad, claro, en esa Puerta del Sol tiene su despacho Esperanza Aguirre.


 Indignados de dia. ¿Quién ha sido?


Es indignante que no hayáis acampado en La Moncloa, que es donde está el secretario general del partido creador de este Sistema, al que en Andalucía llamamos Régimen.

Es indignante que ni mentéis a los 5 millones de parados, ni a los sindicatos del pesebre.

Es indignante que acuséis a «los dos grandes partidos» y que no aludáis ni por equivocación al tercero, al que impide siempre que uno de esos dos grandes partidos gobierne si no saca mayoría absoluta, y propicia sumiso que lo haga el otro mediante los pactos entre perdedores que haga falta, y me refiero a Izquierda Unida, por si no queda claro.

Es indignante que no digáis ni palabra contra el Gobierno que creó esos 5 millones de parados, que congeló la pensiones, que rebajó el sueldo a los funcionarios, que ha provocado el 40 por ciento de desempleo juvenil.



Indignados al atardecer. ¿Quién habrá sido?


Es indignante que os pronunciéis contra el Ejército, pero no contra la absurda presencia de nuestras tropas en lejanos países donde no se nos ha perdido absolutamente nada ni se defiende a la Patria.

Es indignante que reclaméis «democracia real», cuando aquí la tenemos gracias a Dios desde 1975; tenemos democracia real porque la trajo un Rey, el de todos los españoles, que acabó con la dictadura; bendita democracia que ahora permite que liéis la que estáis liando.

Es indignante que el Gobierno incumpla las órdenes de la Junta Electoral para acabar con la presencia callejera de los indignados en tan señalados días de votaciones.

Y es indignante que aquí en Sevilla la protesta se haya hecho bajo Las Setas, cuando ninguno de los que están allí protestó contra este Ayuntamiento desforestador y arboricida que despilfarró 20.000 millones de pesetas en esa mamarrachada, ni protestaron contra los EREs, ni protestaron contra el nepotismo del Régimen de Chaves, ni protestaron contra las facturas falsas...


Indignados a la hora del crepúsculo... ¡Ha sido el Sistema!


¿Indignados? ¡Tequiyá con la indignación de diseño asistido por ordenador, y yo sé quién es el ordenador, el que la ha ordenado! Yo sé quién lo ha orquestado todo desde las redes no sociales, sino socialistas, para repetir lo mismito que hicieron tras el 11-M y que colocó en La Moncloa al peligrosísimo inútil que nos ha traído esta ruina provocada por una izquierda que siempre se resiste a obedecer a las urnas y a abandonar el poder.



 Indignados de noche... ¡El Sistema y... Esperanza Aguirre!

Para finalizar, esto si que lo digo yo:  ¿Por qué no la convocatoria de elecciones generales, antes de que se hunda España y se mueran de hambre todos los que ahora se indignan tanto? “¿Quién ha sido” el causante de la indignación?  Luis Madrigal.-