miércoles, 22 de febrero de 2012

ESTAMOS DE LUTO





Están de luto, en primer lugar, los argentinos, pero también lo estamos los españoles y quisiera, estoy seguro de que también, todos los hispánicos. Según, el diario bonaerense "Clarín", es el tercer accidente ferroviario más grave que sufre la Argentinas en toda su historia. En el año 1970, en Tigre, 200 muertos; en 1978, en Santa Fe, 55. En este de Buenos Aires, ya se han contabilizado, parece ser 48, además de 600 heridos. Me conmueve sinceramente el dolor de los seres que más querían a los fallecidos, que llorarán angustiosamente, buscándolos en los Hospitales. He visto ligeramente, también en "Clarín" la lista de los heridos internados. Es muy de sentir en todo caso, sea cual fuere la identidad de las víctimas. He visto algunos apellidos italianos. Para un español como yo (Italia es la Hija mayor de la Madre Roma, y además también fue España en su momento) esto es más de sentir. Pero la mayoría de los apellidos que he visto, eran españoles. Lloro por ellos. Por todos, desde luego y le pido a Dios esta amarga noche que consuele y conforte espiritualmente a los que, mucho más que yo, lloran a sus seres queridos. Hermanos argentinos: Este humilde español os acompaña desde la otra orilla del Mar, en esta hora dolorosa. Luis Madrigal.-






UN ALTO EN EL CAMINO: HOY, ES MIÉRCOLES DE CENIZA




PERO, MÁS QUE PONÉRSELA, HAY QUE QUITÁRSELA


Hoy, se ha iniciado en todo el mundo católico el Miércoles de Ceniza, Festividad que preside el inicio de la Cuaresma. Cuarenta días “entrenando”, para poder correr en el estadio de la vida. Todos corren, todos corremos, dice San Pablo, pero tan sólo algunos alcanzan la victoria. Quizá la victoria no es tanto, esa, tan proclamada, del cielo, donde habitan los bienaventurados, sino incluso, o más bien, la victoria en este mísero muladar en el que nos arrastramos. Y hoy es día llamado a iniciar un nuevo camino, una nueva carrera; de comenzar el entrenamiento, para lograr vencer. No tanto de “los enemigos del alma”, como tanto se repitió. El enemigo, está dentro. Hay que disparar, como ya se hizo una vez en la Historia, sobre nosotros mismos. Hoy, nos cubrimos de ceniza, exteriormente, pero la verdadera ceniza es la que tenemos dentro, que no nos permite ver el fondo de nuestro propio ser y poco a poco nos va matando. He podido saber que en la Patagonia argentina, desde hace ya algún tiempo, llueve ceniza, procedente de un volcán de la vecina y hermana nación de Chile. Esa ceniza oculta la visión, incluso mueren los animales, según tengo entendido. Lo mismo sucede con nosotros. Estamos llenos de cenizas, procedentes de nuestra soberbia, de nuestro odio, de nuestra falta de generosidad. Tan sólo cuando logremos limpiarnos de ellas, podremos vernos vivos y resplandecientes. También, todavía se encuentra en vigor “la ley del ayuno”. ¡No deja de tener esto gracia, cuando algunos -muchos-  pasan hambre! Esa ley, también afecta a la “abstinencia”, a la abstinencia de carne, y tampoco deja de ser curioso el espectáculo, cuando otros  -pocos-  siguen tomando langosta en salsa americana, precedida de unos percebes, como aperitivo. Siendo pescado, no se infringe ley alguna. El que al parecer resulta infractor es el que toma en el andamio un bocadillo de mortadela. He ido esta mañana a que me fuese impuesta la ceniza sobre mi frente, pero, en ese mismo momento, le he pedido a Dios que me quite, con mi esfuerzo, la que acumulo dentro de mí. Y me he propuesto ayunar, desde luego, pero sólamente de todo cuanto malo se encuentra dentro y fuera. De eso, trataré de no probar bocado. Que Dios me ayude. Luis Madrigal.-









martes, 21 de febrero de 2012

¿MIS ÚLTIMOS POEMAS? (XII)




XII


SIN TI,
NO HABRÁ MÁS PRIMAVERAS



Me pregunto, entre hielo, si la Primavera
discurrirá por mí otra vez...
O si, sin ti, seguiré sólo siendo Invierno,
como un fantasma vivo
que deja su huella entre la nieve y el frío
dormidos aún en la Montaña,
siempre mágica y misteriosa...
Te busco, sin que lo sepas,
arrumbado y aterido,
por si alguna vez llegas hasta mí
para prestarme tu aliento y tu calor.
Mas... yo no iré.
Estoy aquí. Respiro. Pero soy casi un vegetal
que desprende el agua,
mientras su savia se seca
y sus membranas se leñifican
hasta hacerlo hermano del fuego,
que le abrazará entre crepitantes estallidos
para convertirlo en ceniza...
Mis gritos, como lamentos o voces hirientes,
sin tono y sin color,
se expandirán al aire,
para apagarse, tras una ligera estela de humo,
pero nunca volveré a reír.



Luis Madrigal





lunes, 20 de febrero de 2012

¿MIS ÚLTIMOS POEMAS? (XI)




XI
 
NO QUIERO QUE ME OLVIDES



Quiero borrar tus huellas y no puedo,
no alcanzo a adormecer quieta mi frente,
ni hallo la paz serena  -de ti ausente-
y mi recuerdo sólo es un remedo.

Lo intento cada hora con denuedo,
mas la voz del olvido grita ardiente...
Cuanto miro, al pasar, veo doliente
y al valor que me prestas vence el miedo.

Quisiera darte hoy el mundo entero,
y nada he de poder, si nada pides.
Ya sé muy bien tu anhelo verdadero:

Entre granos de trigo, hojas de vides...
Y pido a Dios, con eco lastimero,
si un día yo te olvido, no me olvides.



Luis Madrigal









domingo, 19 de febrero de 2012

¿MIS ÚLTIMOS POEMAS? (X)




X

 SI SUPIERAS...



No puedo pronunciar tu nombre... Eso, me hiere.
¿Se me olvidó, tal vez, cómo te llamas?
¿Era...? No sé... No sé cuál es tu nombre,
mas no olvido tu rostro y... su mirada.
Sigo soñando, día y noche... Nada pido ni espero...
Si supieras  -si pudieras saber-
lo que ahora siento, cuando tú ya no estás,
tu corazón tendría que partirse...
Un día, junto a Él... Otro, en mi alma.
Volarías el Mar, y llegarías
sobre una nube azul, junto a mi almohada.
Una rosa dorada, allá en tu orilla,
y su reflejo de oro sobre el agua,
dejarías flotar,
y que las olas
-tal vez también el viento, con el alba-
acercasen tranquila hasta mis playas.
Junto a mí, sólo un segundo la tendría...
Sólo un segundo  -¡sólo!-  me bastara.



Luis Madrigal




sábado, 18 de febrero de 2012

¿MIS ÚLTIMOS POEMAS? (IX)





IX


¡SI YA NOS HEMOS DICHO ADIÓS...!



Si ya nos hemos dicho adiós...
¿por qué, al salir el sol, cada mañana,
busco tu luz y tu palabra,
tu dulzura y tu canto...?

Si ya nos hemos dicho adiós...
¿para qué, al ponerse la tarde,
intento recordar otras tardes
en las que tú alentabas mi camino y mi ser?

Si ya nos hemos dicho adiós...
¿cómo podré andar el camino,
que siempre, a mi paso, dispone sus afilados dientes
para que sangren mis pies y llore mi espíritu acongojado,
sin que tu impulso y tu ánimo fortalezcan la pisada?

Si ya nos hemos dicho adiós...
¿de qué me sirve tu bella imagen
-con tus ojos llenos de tristeza-
grabada a fuego en la retina de mi alma?
¿Tan sólo para contemplarte, como se venera a una diosa,
lejana y distante de los pobres mortales?
Mientras  -para salvar el recuerdo eterno-
la exhumo de su lecho de muerte
y la ofrezco a mis sentidos, vivificante,
y así pueda permanecer inmortal...

Si ya nos hemos dicho adiós...
¿cuándo podré encontrarte, real, viva y fecunda,
para que, cual nuevo y vano Prometeo,
no tenga que robar el fuego a tus dioses...?

Y, algo más: ¿Por qué, un día ya lejano, siendo tan ayer,
dijiste que nunca habría despedidas entre nosotros...?

¡Si ya nos hemos dicho adiós!




Luis Madrigal










viernes, 17 de febrero de 2012

¿MIS ÚLTIMOS POEMAS? (VIII)




VIII


DESCALZO SOBRE EL HIELO



¿Dónde estás...? ¿Por qué no vienes
hasta la sombra fría que me empaña?
Trae un rayo de sol y, en tu mirada,
el dulce amor que alegre mis mañanas.
Dame hoy tu risa y tu palabra,
sin ocultarla entre adoquines duros
que al caminar hieran mis plantas.
Que soy muy débil ya... y no puedo
remontar calle tan dura y empedrada.
¡Dámela ya, sin misterios ni cautelas,
dame la miel  más pura, que no engaña,
sin brizna de dolor ni de amargura,
ni un pesar, ni un suspiro ni una lágrima.
¡Que es duro caminar descalzo, sobre el hielo frío,
soñando sin soñar!
Mirando siempre al Mar y al cielo,
en busca de una estrella que brillaba,
azul sobre mi alma...
Y ver que se ocultó, que ya no brilla.
¡Que Dios se la llevó
...para tejer el Alba!



Luis Madrigal