sábado, 2 de marzo de 2013

EN LAS HORAS LEJANAS




BESA ESA FRENTE, HIJO


A todos los hijos de todas las madres
del mundo y del tiempo


Besa esa mano, hijo, que ferviente
te acogió en su regazo y en su nido
y mil noches, con gesto dolorido,
se posó con temblor sobre tu frente.

No dejes que, en la vida, la corriente
del tiempo al transcurrir siembre el olvido,
pues desamor en pecho tan querido
será muerte de amor que fue simiente.

Besa su frente, hijo, date prisa
que, con los labios, besas en tu alma
al besar tu dolor y tu sonrisa.

Que besas a la vez amor y calma.
Del invierno calor, del calor brisa
y mano de tu frente suave palma.


Luis Madrigal



Madrid, 1 de Mayo de 1995



martes, 26 de febrero de 2013

EN LA MUERTE DE UN VIEJO AMIGO




HE DE MORIR COMO UN PINO

Bajo tu recio y gigantesco tronco,
que mil años recuerda, aunque sin nombre,
mi sangre bajará hasta tus raíces
y, en mis venas, se hará verde tu sangre.
El zumo de la verde clorofila
tendrá gotas de mí. Y en tu resina
la sangre de mis venas será savia.
En mi alma, tu recia fortaleza
pondrá, en viejo temblor, nuevo coraje.
Tú, brotarás de mí mil primaveras
y yo, contigo  -en dignidad iguales-
moriré de pie, como morís los árboles.


A aquel árbol gigante, que tanta sombra me dio


Las Navas del Marqués (Ávila, España)
Agosto de  1995


Luis Madrigal




lunes, 25 de febrero de 2013

EN LOS DÍAS MÁS NEGROS... (I)





ESTOY AQUÍ, SEÑOR

Estoy aquí, Señor, en la espesura
de selva tan poblada de reptiles,
de oscuridad y riesgos  -aún por miles-
pero tu luz alumbra mi angostura.

No podrán, frente a mí, aplicar tortura
ni anidarán mi alma instintos viles,
aun cuando las pasiones más serviles
se ciernen sobre hora tan oscura.

¿Aún no saben que no pueden pararme,
tan sólo con cargarme de cadenas,
aunque sí  -de querer-  puedan matarme?

No basta, a tal, su corazón de hienas,
ni su perverso afán de vaciarme,
porque, Señor, mis manos están llenas.


Luis Madrigal



Penal Socialista (PSOE), de Las Caracolas, 5 de Junio de 1995
A mi amigo y vecino de celda, Mario Alberto Schoendorff




sábado, 23 de febrero de 2013

HACE YA MUCHO TIEMPO...





¿QUIÉN NO...?

            ¿Quién no ha jugado al fútbol,
        quién no ha hecho un verso?
        ¿Quién no supo en su día
        tabla del siete (con alegría),
        lista de Reyes Godos
        y Ave María?

        ¿Quién no ha subido a un árbol,
        en primavera,
        a coger “achicholas”... ¡Qué ricas eran!

¿Quién no ha jugado al “bote”
y al “manro-chazo”?
¿Quién no ha visto una fuente
junto a un ribazo?

¿Quién no ha visto la nieve...?
¡Caen desde el cielo
blancos y fríos copos de caramelo!
Junto a una sonrisa
y junto al fuego...

¿Quién no ha corrido a un perro
y luego a un gato?
¿Quién no ha tirado piedras
a las manzanas
que, en el Otoño, son coloradas...
y a veces, verdes... ¡Verde manzana!

¿Quién no ha contado cuentos
y los ha oído,
de brujas y fantasmas
que aún no se han ido?

¿Quién no supo aquel día
que ya “era tonto”
por decir qué creía?

¿Quién no vió una montaña
y subió a ella,
y encontró, entre los riscos,
alguna caña?

¿Quién no vió al Conde Olinos
buscando amores
a lomos de su caballo?
Mañanita de San Juan,
que pone altares en Junio,
        en vez de en Mayo...
        ¡En Mayo, flores!

        ¿Quién no ha visto en el río
        correr el agua
        y, entre juncos de acero,
        sellos de plata?

        ¿Quién no sufrió de pronto golpe tan duro,
        siendo tan tierno?
        ¿Quién nunca, en el verano,
        sintió el invierno?

        ¿Quién no ha visto la luz
        del claro día?
        ¡La sombra de la noche... no se sabía!
        ¿Quién no ha visto al amor,
        muy de mañana,
        andando de puntillas?
                                                                        Sonrisa y... agua.


                Luis Madrigal





CUANDO EL SUEÑO SE VA




                                                    DESCALZA EN TU JARDÍN

Descalza en el jardín… Tus pies son alas
que el viento quieren arar.
Insomne sobre el mar, surcar
la bravura de las olas
y, en cada surco, una espiga
de grano maduro y tierno
para pasar el invierno,
depositar en su manto.
Sembrar en las caracolas,
de cada viento un suspiro;
de cada ola, un murmullo,
de cada rosa un capullo
sobre dorado rosal,
que también viva en el agua,
como el fuego hace en la fragua
del hierro fino cristal.
Y así la espiga más bella,
cuando se apague ya el día,
y el péndulo se detenga,
será en el cielo una estrella.


                                                     Luis Madrigal




miércoles, 20 de febrero de 2013

PARADOJA EXISTENCIAL




                   ¿ESTOY VIVO, SIN SABERLO?


Siento que no me siento, y estoy vivo…
¡Que extraña sensación, de no ser nada,
cicatriz de destierro que no cierra!
Como la cosa, no tiene mirada
ni percibe el sonido…
Ni un suspiro ha llegado jamás hasta su pecho…
¡No lo tiene…! Sólo átomos en danza inacabada.
Como cosa, me arrastro o me sostengo, sin que nadie esté en mí
ni yo esté en nada…
¿He de buscar acaso fuera…?
¿Repatriar rojos glóbulos
de quiénes fueron “yo”, cuando no era?
¿Inyectar, con denuedo y embeleso,
a soplos del escaso calor de mi aliento, en mis venas su sangre?
¿Tomar sus huesos polvorientos
Para  -ya ellos otra vez conmigo-
caminar sin cansancio por las calles?
¡Que solo yo, Dios mío…!¿También ellos,
cuando suena en la ermita una campana?
Quizá todos, perdidos en el tiempo,
que nada trae de ayer, de cuanto se llevó a un enigmático bosque,
sujetando en brazos sarmentosos la risa de la mañana,
que al caer de la tarde se ha transformado en llanto…
¡Qué solos nos hemos quedado todos…!
¡Qué tristeza más honda aniquila la radical soledad,
muda ante la palabra, que ayer era un armónico hechizo
de melodías, capaces de alentar el amor y la dicha!


                   Luis Madrigal



martes, 19 de febrero de 2013

AUNQUE EL HIELO INUNDE EL RÍO




NO ME SORPRENDERÉ

Nunca podré despertertame
si no llego a estar dormido,
y del camino vivido
nada me sume en el sueño.
No soy lo que soy, es cierto,
sino lo que hago entre sombras,
cuando las luces se apagan
entre grietas de un barranco
y el “vero est ens”, pierde vida;
para ser melancolía
entre girones de niebla,
sin esperar la alegría
de fluir en verdes campos…
Ya el “verum quia factum” rompe
su corriente río arriba…
Mas nada inquieta a mi alma
el enigma del poniente,
si hasta una cumbre tan alta,
tus labios besan mi frente.



Luis Madrigal