lunes, 23 de junio de 2008

CÁLCULO DIFERENTE




Hace hoy tanto calor en Madrid, un calor ya importante y sobre todo tan axfisiante, que cualquier mortal puede equivocarse en el número de cervezas que su cuerpo y su sed le piden. Sin duda, lo mejor, o lo más conveniente, será no pedir consejos a las mujeres, especialmente a la propia, ni acerca de número de tan refescantes bebidas, ni tampoco de la hora de regresar al hogar, tras la seguramente aburrida sesión de "cine nocturno". O, ¿por ventura, todavía no ha dado comienzo semejante plasta? Podrían surgir dudas y arriesgadas confusiones. Buenas noches, sufridos madrileños. Es decir, buena noche. No dejeis de probar esa refrescante cerveza, esa "caña", tirada a presión por un excelente barman, muy amigo mío. Que os refresque, pero no abuseis. Luis Madrigal.-




viernes, 20 de junio de 2008

OTRA VEZ BRAHMS


LA MARAVILLOSA DANZA HÚNGARA Nº 5

No se explican los musicólogos cómo Johannes Brahms, hombre áspero, descortés, glotón, violento, desaliñado, incapaz aparentemente de ningún sentimiento de dulzura y delicadeza, supo y pudo expresar, en su obra musical, de excepcional sensibilidad, una gran ternura y una extremada delicadeza de sentimiento. Fue Haydn quien advirtió que no es nada fácil separar la vida del hombre de la del creador artístico y, en lo que se refiere al arte de la Música, tal advertencia parece cobrar mayor certeza que en ningún otro caso respecto de Brahms. Es muy posible que en ello influyese no en escasa medida, el propio origen del compositor, nacido en un humildísimo hogar y barrio de Hamburgo, hijo de un hombre, Johann Jakob, que adandonó su ciudad natal de Heide para entrar en contacto con el ambiente musical de la Ciudad hanseática, y de una costurera, Johanna Nissen, 17 años mayor que el padre. De hecho, Brahms siempre se quejó de adolecer de una importante laguna cultural, que sólamente a fuerza de grandes lecturas y enorme tesón pudo superar, hasta alcanzar un vivel cultural estimable. Niño delicado y tímido, comenzó a asistir a la escuela a los 6 años, siendo un alumno muy aplicado, pero la escasez económica familiar le obligó pronto a ganarse la vida como pianista en los bajos fondos de Hamburgo, entre marineros y prostitutas, en las que despertó sentimientos maternales torpemente expresados por aquéllas. Sin embargo, en su edad madura, el compositor exclamó en cierta ocasión: "Por lo menos tienen bondad de corazón, lo que no puede decirse de muchas otras mujeres de excelente reputación". En Hannover, durante una gira de conciertos, Brahms fue presentado al violinista Joseph Joachim, quien impresionado tras oirle interpretear al piano, le entregó una carta de recomendación para que visitase en Weimar al gran maestro húngaro Franz Liszt, y aunque éste le recibió con la mayor cordialidad, el ambiente de la Corte no era del agrado del carácter huraño de Brahms. La amistad con Joachim, le condujo sin embargo a los Schumann, a los que visitó en Düsseldorf y con quienes inició una sincera amistad que habría de prolongarse toda la vida. Desde aquel día, en el que Schumann le escuchó muchas de sus composiciones, llamando enseguida a Clara: "Era a usted a quien yo estaba aguardando desde hace tanto tiempo", le dijo aquella noche en su casa, tras ser invitado a cenar, mientras Brahms se sentaba a la mesa, entre el matrimonio y sus hijos, en el seno de un verdadero hogar. Robert, nunca regateó elogios hacia su joven y "esperado" amigo. Y, en un apasionado artículo hablando de Brahms, en la revista que dirigía, de notable influencia en el mundo musical de Alemania, Schumann escribió: "Y él llego. Este hombre de sangre joven, cuya cuna ha sido velada por las Gracias y los Héroes. Se llama Johannes Brahms. Lleva todos lo signos exteriores que proclaman: He aquí un elegido". La relación de Brahms con Robert Schumann y su familia es una de las más conmovedoras e interesantes que se han producido entre dos artistas. A la emocionada generosidad de Robert, siguió la fidelidad con la que Brahms correspondió a ese entusiasmo, sobre todo en los días duros y amargos en los que Schumann perdió la razón. Por otra parte, hay que subrayar las singulares muestras de afecto de Brahms hacia Clara, correspondidas por ésta en una medida que aún hoy no ha alcanzado pleno esclarecimiento.

De todas sus obras, aunque, tan solo sea por el número de oacasiones en que ha podido ser escuchada, quizá la más conocida, más aún que otras muy superiores -las Sonatas, el Scherzo Op. 4, en las que se revela la herencia del piano romántico y las influencias de Beethoven, Schubert, Chopin y el propio Schumann; las Baladas, también de nítida expresión romántica y de la riqueza de sus Variaciones y de sus preciosos Valses Op 39, en los que Brahms da la mano a Schubert y a Johann Strauss- traigo hoy aquí la Danza Húngara nº 5, que podréis escuchar inmediatamente, al propio tiempo que contemplar la portada original de los 2 primeros Cuadernos, publicada en Berlín en 1869, que arriba se ofrece. Que lo disfrutes, Alicia. Que lo disfruteis todos, amigos. Luis Madrigal.-

miércoles, 18 de junio de 2008

UNAS MANOS LLENAS DE AMOR


A ESAS MANOS

Esas manos que, suaves, acarician
las cuentas de un rosario hecho de flora,
la celestial mansión tocan ya ahora
y, sin dejar la Tierra, el Cielo auspician.

Sólo la luz, la paz -sin más- codician.
Cuando al final la noche se hace aurora
y del Amor su historia se enamora,
esas manos de amor, amor propician.

Bellas manos ayer, hoy de aceituna,
manos con fuerza, impulsos que mecieron,
entre besos y llantos, una cuna.

Deseos e ilusiones que murieron
para que en otros nazca la fortuna,
la dicha... Y la alegría que ellos fueron.

Luis Madrigal

Madrid, 18 de Junio de 2008


Fotografía:

Alicia María Abatilli
Córdoba (Argentina)


lunes, 16 de junio de 2008

¡¡ESPAÑA... ESPAÑA...!!


Debería darme vergüenza, y desde luego siento una apreciable dosis de esta sensación -últimamente ya tan infrecuente y en desuso- al confesar que he seguido los partidos de futbol que el equipo nacional español (yo no incurriré jamás en ese impreciso eufemismo vergonzante, que utilizan los que dicen “la Selección” o, a lo sumo, “la Selección española”) ha disputado hasta el momento en la Copa de Europa de Futbol de Naciones (la “EUROCOPA”). Tengo que confesar asimismo otra estupidez aún mucho mayor: También yo me he pintado la cara (“a dos carrillos” y la punta de la nariz) con los colores de la bandera nacional de España, desde luego Cataluña -es decir Aragón- incluida, por más que les pese a quiénes les pese. Y he de confesarme culpable además, lo cual comienza ya a ser verdaderamente perverso y peligroso, de haber hecho todo eso, aparentemente, por mi nietecito, que tiene 4 años y al que, a la larga, habré dado un pésimo ejemplo, fomentando en su mentalidad de niño la torpeza colectiva del futbol, en lugar de insistir y tratar de inculcarle, en proporción asequible a su corta edad, la filosofía de Aristóteles; el gusto por la interpretación del piano o del violín; los elementales principios de la física, la belleza de la poesía o la mezcla de los colores primarios, para obtener los secundarios y poder comenzar a “pastarlos” y aplicarlos después sobre un lienzo. Los niños, todos los niños, cuando aún son esa “tabulam rasam in qui nihil est scriptus”, siempre terminan siendo lo que ven y oyen, porque son como los arbolitos tiernos que nutren sus raíces de la savia de los árboles frondosos que les rodean. Sobre todo cuando se les dice y explica debidamente, como quién no quiere la cosa, dónde reside la esencia de los valores, aunque en el colegio, el ambiente, les pervierta y contamine, entre otras cosas mucho más graves, con esto del futbol. Al menos, cuando se trata de contrarrestar tal maléfica influencia natural, cabe la posibilidad de que ellos mismos juzguen y decidan después lo que en verdad merece la pena, y no esa idiotez de dar puntapiés a una bola. Indudablemente, Jean Jacques Rousseau, tenía toda la razón, aunque por tenerla fuera expulsado de Francia y hubiera de refugiarse en Neuchâtel, muy cerca de los lugares en los que en estos días se está jugando la Eurocopa. El hombre, el niño, es un “buen salvaje”, nace puro y sincero y busca la verdad, por encima de todo, como en una “intentio naturae”. Es la sociedad la que le pervierte, al hacerlo cautivo de sus usos y costumbres, sobre todo de aquellos que, como el futbol y cuánto lo rodea y envuelve, han derivado con el tiempo en una de las corrupciones colectivas más degradantes, intelectual, moral, económica y socialmente.

Por eso, en España, ya desde hace mucho tiempo, pero más aún en este canallesco momento, la inmensa mayoría de los niños españoles quieren ser futbolistas cuando sean mayores, y las niñas, modelos o cantantes, porque para eso la TV fomenta insistente e incasablemente tales inquietudes, para que puedan ser “famosos”, tener mucho dinero, una suntuosa casa en la playa y una docena de automóviles, a ser posible, entre ellos, algunos deportivos y descapotables. Este es el gran afán que hoy nos preside. ¡Qué lástima que, como mínimo, no se ponga en España la mitad del interés que se pone en las campañas publicitarias deportivas, en los presupuestos de los clubes de futbol, tanto en instalaciones como en futbolistas que den mejor los puntapiés que los del contrario, en el programa ADO, y en tantas y tantas empresas consideradas de “utilidad pública” o de “interés nacional”...! Que se pusiera la mitad de ese interés en tratar de ganar, al menos cada diez o veinte años, el Premio Nobel de Medicina, o de Física…! O ambos a la vez, todos los años, como hacen los denostados -por la izquierda- “malvados” yanquis, que suelen hacerlo con esa misma frecuencia o periodicidad, no ya para el provecho capitalista propio sino para bien de toda la Humanidad.

Dicen hoy, por ello, muchos padres de la hora presente, que quisieran que sus hijos fuesen futbolistas, para poder “retirarles” de la esclavitud de la explotación capitalista que reina y campea hoy en España, bajo el paraguas protector del PSOE, ese cínico y mediocre partido político -en mi libre opinión- que tanto daño ha hecho a España y parece que tiene que seguir causándoselo, porque la mayoría de los españoles, en lugar de ocuparse y analizar lo que hace esta pandilla de indocumentados que ahora habita en la Moncloa, han decidido viajar a Innsbruck, no para escuchar a Karl Ranner, que tampoco está ya allí, sino para pintarse la cara, vociferar y gritar a pleno pulmón, escribir soeces groserías en una pancarta (como la dedicada a las señoras y señoritas suecas en el último partido, a quienes este español ruega perdonen a esa jauría) y… volverse después poniendo pingando al “Seleccionador”, ya que se trata de “la Selección”. Eso, como siempre. Este año, a los doctores en futbol de una cadena de TV especializada, y de bochornosos antecedentes, les ha dado por lanzar al aire un ampuloso y prepotente eslogan: “Podemos”. Ciertamente, hasta ahora, a trancas y barrancas y frente a equipos de muy segundo orden, van pudiendo, con algunos apuros, pero… ¿después de haberlos visto jugar y de haber visto jugar a Holanda, cómo es posible seguir manteniendo tal eslogan? Lo más probable, no es que esta Eurocopa haya encontrado ya su dueño en aquel país (por cierto patria de Erasmo) sino también la próxima Copa del Mundo. Porque, desde luego -el futbol, en sí, es un bello juego- ha vuelto la “naranja mecánica” y, si llegamos a enfrentarnos a ellos, desde luego, podemos… Podemos hacer el ridículo, con toda seguridad… Pero, eso sí, ¡¡España… España!!

Yo, también he gritado lo mismo, aunque más cómodamente, desde mi propia casa. Y, como podrán ustedes ver, no es mentira que me haya pintado la cara, para regocijo de mi nieto. Pero -eso también- hasta donde pueda y me dejen sus padres, pondré el mayor ardor en que mi nietecito no sea nunca futbolista, sino, a ser posible, pianista o violinista… Por cierto, el árbitro alemán -no recuerdo su nombre- que ya ha arbitrado dos partidos en esta Eurocopa, lo es, es pianista, además de director de Orquesta. Por cierto, acabo de consultar su nombre y lo he conseguido, se llama Herbet Fandel. ¡Claro que es alemán…y allí casi todos lo son! No ya alemanes, claro, sino pianistas o directores de Orquesta. Pero, ya dijo nuestro Jesús López Cobos, en su día, que “ser Director de Orquesta en España, es mucho más difícil que ser torero en Finlandia…” Mucho más difícil aún, naturalmente, ser director de Orquesta después de haber sido árbitro de futbol. A pesar de todo, ¡¡España… España!! Siempre España, la patria de mis padres. Mi Patria. Luis Madrigal.-


sábado, 14 de junio de 2008

LA 3ª SINFONÍA DE BRAHMS

La Sinfonía nº 3 en Fa Menor Opus 90 de Johannes Brahms fue compuesta en el verano de 1883 en Wiesbaden, cerca de seis años después de haber terminado la Segunda Sinfonía. En el interín, Brahms había compuesto algunas de sus mejores obras maestras, en las que se incluyen el Concierto para Violín, las dos oberturas y el Concierto para Piano nº 2.

Está basada probablemente en esbozos de años anteriores. Uno de sus motivos principales está basado en la transposición musical de las iniciales de una frase muy suya: "Frei aber froh" (libre pero feliz, FAF, es decir: Fa-La-Fa, aunque realmente la segunda nota es La bemol).

Fue estrenada el 2 de Diciembre de 1883 por por la Orquesta Filarmónica de Viena, bajo la dirección de Hans Richter, que la consideró como la Heróica de Brahms (aludiendo a la Tercera Sinfonía de Beethoven.

viernes, 13 de junio de 2008

CATALONIA IS NOT SPAIN (II)


Pues, no, Están ustedes en un craso error. Cataluña, sí es España. Y sólo España, nada más, porque sin España Cataluña sería nada de nada. Es España, precisamente porque, desde luego,“Cataluña es una nación”. Sin duda, lo es. Pero se olvidan ustedes de algo esencial, Cataluña es una nación española, o si lo prefieren, para que no les duela tanto, una nación hispánica, tanto como lo es Aragón, o la propia Castilla y, mucho antes León y originariamente Asturias. En Cataluña, se habla -continúa hablándose- catalán, sí, y en Asturias y el norte de León, bable, aunque ya no se use; en Valencia, valenciano y en Mallorca, mallorquín, aun cuando estas últimas lenguas sean una variante del catalán, o precisamente por serlo. ¿Y qué? Valencia, también es España, como lo es Mallorca. No traten ustedes de comprenderlas en los “paisos catalans” -ese estúpido y pretencioso imperialismo de vía estrecha- porque la cosa tampoco es así y, además porque ni valencianos ni mallorquines quieren que ustedes les engullan. Y Galicia, donde se habla gallego, o las tierras altas de Extremadura, en la que las gentes se entienden en “cactúo”, también son España, sin contar con el “panocho”, que inunda toda la Huerta murciana. ¿A cuento de qué, Cataluña no es España? ¿Por qué motivo? Querrán ustedes decir que no quieren ser España. Esto, ya es otra cosa. Pueden ustedes querer lo que les apetezca, pero eso carece por completo de importancia, porque resulta tan fácil como situar una pancarta en un campo de futbol, pero tan inútil e inoperante como lo han sido ustedes mismos a la hora de satisfacer sus gratuitas apetencias.

Cataluña, no puede ser más que Aragón -co-fundador de España- , no sólo por haberse fundido con él, sino además sub-sumido bajo él. Lo de Corona “catalono-aragonesa”, es decir, el orden en el que se enuncia la institución política soberana, no es más que un orden puramente fonético, porque parece que así suena mejor, o les sonó mejor a los historiadores, pero también podría perfectamente, y hubiera sido más justo, enunciarse como Corona "aragonesa-catalana”. Aragón, era un Reino, y Cataluña un simple Condado, cuando, en 1137, se firmaron en Barbastro las capitulaciones matrimoniales de la Princesa Petronila de Aragón, que contaba exactamente un año de edad. Y trece años más tarde (los justos para alcanzar los catorce exigidos por el Derecho canónico para contraer matrimonio) se celebró su boda con el Conde de Barcelona Ramón Berenguer IV. Desde este mismo momento, perdieron ustedes el “primer tren” de la Historia, para alcanzar ese sueño de estado soberano que tan inútilmente persiguen. Digo el primero, porque después perdieron otros dos más, y ambos definitivamente concluyentes. Las cartas están echadas ya desde hace varios siglos, y ustedes no pueden volver atrás, ni mucho menos del revés, la Historia. De aquel matrimonio, de rango indudablemente subordinante para Cataluña, nació el primogénito Alfonso II de Aragón (no de Cataluña), quien ratificó la subordinación catalana uniendo el Reino aragonés, heredado de su madre, con los Condados catalanes, heredados de su padre. Este es el primer hito histórico transcendente.

El segundo, no es menos transcendente, sino acaso el fundamental y sin posible “vuelta a tras”. Cuando, en 1410, muere el Rey de Aragón Martín I el Humano (Martí el Humá) sin descendencia alguna, por premoriencia de sus cuatro hijos (Martí, Jaime, Juan y Margarita), los parlamentarios del Reino, agrupados, a consecuencia de la Concordia de Alcañiz, en 15 de Febrero de 1412, en una Comisión de nueve Compromisarios, tres por Aragón, tres por Valencia y otros tres por Cataluña, para resolver el problema de sede vacante que se planteaba, libremente, y bajo la presidencia moral del Papa Luna, Benedicto XIII de Aviñón, eligieron como Rey al infante de Castilla Fernando de Trastámara, un castellano, sí, pero también nieto de Pedro IV el Ceremonioso por parte de su madre Leonor. La decisión se produjo el día 24 de Junio de 1412, votando a favor de la misma los tres aragoneses, dos valencianos, entre ellos San Vicente Ferrer y el catalán Bernardo de Gualbes, síndico y Conseller de Barcelona. Este acuerdo dio lugar al Compromiso de Caspe, verdadero Tratado por el cual Fernando de Trastámara fue proclamado Rey de Aragón (y por tanto de Cataluña), que entró en Zaragoza el 5 de Agosto del mismo año, donde juró su título ante las Cortes, junto a su hijo Alfonso. El Compromiso de Caspe trajo consigo la introducción en el trono aragonés de una dinastía castellana, el castellano pasó a ser el idioma de la corte, y el idioma aragonés quedó para la clase baja, comenzando su desaparición paulatinamente.

Y todavía hay más. Resta un “tercer tren” que también perdieron los catalanes. El del matrimonio de Ferran II de Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca (es decir también de “les Illes Pitiüses”) con Isabel I de Castilla. Ellos, los Reyes Católicos, fundaron España, en la que Cataluña quedó tan comprendida e integrada política y jurídicamente como Mejorada del Campo. Igual. ¡Demasiado que conservó íntegramente su Derecho, que últimamente ha multiplicado en virtud de la potestad legislativa de la que goza su Parlament! Y conservó también esa lengua, muy respetable, desde luego, pero también especialmente anti-eufónica y desagradable al oído, con la que, además de entenderse entre ellos, cuando juega el Barça, no podrían vender ni una butifarra en ninguna parte. ¿A qué viene, entonces, esa pura y simple mentira de que Catalonia is not Spain? Tal falsedad, se podrá colgar en una pancarta, pero, en justicia y verdad, debería colgarse en el W.C. Claro que, cuando uno escucha su Himno "nacional", se echa a temblar porque estos señores tan cultos y civilizados nos quieren cortar el cuello con unas hoces. Y, si nos descuidamos un poco, rompernos la cabeza con algún martillo. ¿Serán bestias, los tíos? Luis Madrigal.-


jueves, 12 de junio de 2008

TE QUIERO, MÉJICO LINDO

Necesito olvidarme, por un momento, de todas las miserias que azotan a mi propio país, para reclinar la cabeza sobre el pecho de otros países queridos y hermanos. De todos los que constituyen nuestra querida América española -sin perjuicio de todos los demás a los que también quiero entrañablemente- hay dos naciones que, desde siempre, han inspirado en mí un cariño especial. Una, es la Argentina, de lo que ya he dejado constancia varias veces en este Blog. La otra, es Méjico, México lindo… Él fue, y siempre será, la “Nueva España”, la plataforma desde la que aquellos viejos españoles, emprendieron otras muchas empresas panamericanas. Las actitudes de sus respectivos Gobiernos, fueron bien distintas, en los días de mi infancia, que es la etapa de la vida en la que se forman todos los afectos, y también los desafectos. La Argentina, nos ayudó económica y moralmente, mientras Méjico -su Gobierno- se olvidó de nosotros, aunque más bien de quien se olvidó, o a quien repudió fue a otro Gobierno, del que se mostró distante y radicalmente contrario. Por ello, ni existieron relaciones diplomáticas. Sin embargo, en nada pudo afectar esta posición -ni a mí tampoco- a ambos pueblos, cuyas interrelaciones personales siempre fueron, no sólo amistosas, sino llenas del mayor cariño. Yo tuve un tío carnal, hermano de mi madre, mi tío Teodoro Tascón, que siendo muy joven se fue a Méjico, donde transcurrió prácticamente toda su vida, hasta que regresó a España para pasar los últimos años. Desde allí, me envió una vez mil pesetas y un billetero de cuero repujado con el reloj de los aztecas. Y, como yo, cuántos otros españoles, sobre todo en Asturias y en el norte de mi provincia de León, contaron con seres queridos que se habían ido a Méjico. Allí, al fin y al cabo, fue recogido y amparado el Gobierno de España en el exilio, lo que, sin contradicción alguna, también motiva mi más profunda gratitud, porque aquellos que se fueron también eran españoles. Allí, hay otra Ciudad homónima y hermana de la mía propia, León de Méjico, cuyo obsequio fraternal de un león esculpido en bronce, actualmente se encuentra emplazado en mi ciudad natal. Pienso con frecuencia en este querido León mejicano y envío desde aquí a todos los mejicanos leoneses y en general a todos los mejicanos, un abrazo lleno de cariño. Para celebrarlo, voy a incluir también en esta entrada dos vídeos, con la voz en ambos de un madrileño universal, nacido en la Calle Ibiza, de la Capital de España, y también muy mejicano, por haber vivido en Méjico y contraído especiales vínculos de cariño con la gran nación azteca: Plácido Domingo. En uno de ellos, interpreta dos rancheras. En el otro, el clásico y muy querido para mí, que lo tarareaba en los días de mi niñez, “Ay, Jalisco, no te rajes”. No te rajes, Jalisco, no te rajes Méjico lindo y querido. Luis Madrigal.-