viernes, 27 de junio de 2008
UNA HISTORIA DE BRAHMS EN IMÁGENES
miércoles, 25 de junio de 2008
LA PALABRA DEL PAPA

Vaticano
Benedicto XVI: Tolerancia que no distingue bien del mal sería caótica y autodestructiva
VATICANO, 25 Jun. 08 / 10:32 am (ACI).- El Papa Benedicto XVI dedicó su catequesis de hoy a San Máximo Confesor, monje del siglo VI, y a partir de sus enseñanzas advirtió que "una tolerancia que no supiese distinguir el bien del mal sería caótica y autodestructiva".
Ante unas 14 mil personas reunidas en la Plaza de San Pedro, el Pontífice recordó que este santo fue "otro gran Padre de la Iglesia de Oriente", que "mereció de la tradición cristiana el título de Confesor por la valentía con que dio testimonio -confesó-, también con el sufrimiento, la integridad de su fe en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, Salvador del mundo".
"La vida y el pensamiento del santo fueron iluminados con fuerza por un gran coraje para testimoniar la integral realidad de Cristo, sin reducciones o compromisos. De este modo entendemos cómo debemos vivir para responder a nuestra vocación, vivir unidos a Dios, para estar unidos a nosotros mismos y al cosmos, dando al mismo cosmos y a la humanidad la justa forma", agregó.
El Papa afirmó que "el ‘sí’ universal de Cristo nos muestra claramente cómo dar el peso justo a todos los demás valores, como por ejemplo a la tolerancia, la libertad, el diálogo. Una tolerancia que no supiese distinguir el bien del mal sería caótica y autodestructiva; una libertad que no respetase la de los demás y no hallase la medida común de nuestras libertades sería anárquica y destruiría la autoridad. El diálogo que no sabe sobre qué dialogar se convierte en una palabrería vacía".
En este contexto subrayó que todos estos valores "pueden ser verdaderos únicamente si tienen un punto de referencia que les une y les confiere la verdadera autenticidad". Este punto de referencia es "la síntesis entre Dios y el cosmos, es la figura de Cristo en la que aprendemos la verdad sobre nosotros mismos y también dónde situar todos los demás valores, para descubrir su significado auténtico".
"De este modo, Cristo nos indica que el cosmos debe ser liturgia, gloria de Dios y que la adoración es el inicio de la verdadera transformación, de la verdadera renovación del mundo", añadió.
El Santo Padre recordó que San Máximo, nació en Palestina, en torno al 580. "Desde Jerusalén se trasladó a Constantinopla y de allí, a causa de las invasiones bárbaras, se refugió en África, donde se distinguió por su gran valentía en la defensa de la ortodoxia. No a aceptaba la reducción de la humanidad de Cristo".
El Papa destacó que San Máximo "fue llamado a Roma y en el 649 participó activamente en el Concilio Lateranense, convocado por el Papa Martín I para defender las dos voluntades de Cristo, contra el edicto del emperador, que -pro bono pacis- prohibía discutir sobre esta cuestión. San Máximo seguía repitiendo sin embargo que era imposible afirmar de Cristo una sola voluntad y por eso fue sometido junto a dos de sus discípulos, ambos llamados Anastasio, a un proceso agotador".
Tras ser acusado de hereje, "le amputaron la lengua y la mano derecha, ya que había combatido de palabra y con sus escritos la doctrina errónea de la única voluntad de Cristo. Después, el santo monje fue exiliado a Colchide, en el Mar Negro, donde murió a causa de los terribles sufrimientos padecidos el 13 de agosto del
martes, 24 de junio de 2008
MUY REFRESCANTE, FRENTE AL CALOR
lunes, 23 de junio de 2008
CÁLCULO DIFERENTE

viernes, 20 de junio de 2008
OTRA VEZ BRAHMS
LA MARAVILLOSA DANZA HÚNGARA Nº 5
De todas sus obras, aunque, tan solo sea por el número de oacasiones en que ha podido ser escuchada, quizá la más conocida, más aún que otras muy superiores -las Sonatas, el Scherzo Op. 4, en las que se revela la herencia del piano romántico y las influencias de Beethoven, Schubert, Chopin y el propio Schumann; las Baladas, también de nítida expresión romántica y de la riqueza de sus Variaciones y de sus preciosos Valses Op 39, en los que Brahms da la mano a Schubert y a Johann Strauss- traigo hoy aquí la Danza Húngara nº 5, que podréis escuchar inmediatamente, al propio tiempo que contemplar la portada original de los 2 primeros Cuadernos, publicada en Berlín en 1869, que arriba se ofrece. Que lo disfrutes, Alicia. Que lo disfruteis todos, amigos. Luis Madrigal.-
miércoles, 18 de junio de 2008
UNAS MANOS LLENAS DE AMOR

A ESAS MANOS
Esas manos que, suaves, acarician
las cuentas de un rosario hecho de flora,
la celestial mansión tocan ya ahora
y, sin dejar la Tierra, el Cielo auspician.
Sólo la luz, la paz -sin más- codician.
Cuando al final la noche se hace aurora
y del Amor su historia se enamora,
esas manos de amor, amor propician.
Bellas manos ayer, hoy de aceituna,
manos con fuerza, impulsos que mecieron,
entre besos y llantos, una cuna.
Deseos e ilusiones que murieron
para que en otros nazca la fortuna,
la dicha... Y la alegría que ellos fueron.
Luis Madrigal
Fotografía:
Alicia María Abatilli
Córdoba (Argentina)
lunes, 16 de junio de 2008
¡¡ESPAÑA... ESPAÑA...!!
Debería darme vergüenza, y desde luego siento una apreciable dosis de esta sensación -últimamente ya tan infrecuente y en desuso- al confesar que he seguido los partidos de futbol que el equipo nacional español (yo no incurriré jamás en ese impreciso eufemismo vergonzante, que utilizan los que dicen “la Selección” o, a lo sumo, “la Selección española”) ha disputado hasta el momento en la Copa de Europa de Futbol de Naciones (la “EUROCOPA”). Tengo que confesar asimismo otra estupidez aún mucho mayor: También yo me he pintado la cara (“a dos carrillos” y la punta de la nariz) con los colores de la bandera nacional de España, desde luego Cataluña -es decir Aragón- incluida, por más que les pese a quiénes les pese. Y he de confesarme culpable además, lo cual comienza ya a ser verdaderamente perverso y peligroso, de haber hecho todo eso, aparentemente, por mi nietecito, que tiene 4 años y al que, a la larga, habré dado un pésimo ejemplo, fomentando en su mentalidad de niño la torpeza colectiva del futbol, en lugar de insistir y tratar de inculcarle, en proporción asequible a su corta edad, la filosofía de Aristóteles; el gusto por la interpretación del piano o del violín; los elementales principios de la física, la belleza de la poesía o la mezcla de los colores primarios, para obtener los secundarios y poder comenzar a “pastarlos” y aplicarlos después sobre un lienzo. Los niños, todos los niños, cuando aún son esa “tabulam rasam in qui nihil est scriptus”, siempre terminan siendo lo que ven y oyen, porque son como los arbolitos tiernos que nutren sus raíces de la savia de los árboles frondosos que les rodean. Sobre todo cuando se les dice y explica debidamente, como quién no quiere la cosa, dónde reside la esencia de los valores, aunque en el colegio, el ambiente, les pervierta y contamine, entre otras cosas mucho más graves, con esto del futbol. Al menos, cuando se trata de contrarrestar tal maléfica influencia natural, cabe la posibilidad de que ellos mismos juzguen y decidan después lo que en verdad merece la pena, y no esa idiotez de dar puntapiés a una bola. Indudablemente, Jean Jacques Rousseau, tenía toda la razón, aunque por tenerla fuera expulsado de Francia y hubiera de refugiarse en Neuchâtel, muy cerca de los lugares en los que en estos días se está jugando la Eurocopa. El hombre, el niño, es un “buen salvaje”, nace puro y sincero y busca la verdad, por encima de todo, como en una “intentio naturae”. Es la sociedad la que le pervierte, al hacerlo cautivo de sus usos y costumbres, sobre todo de aquellos que, como el futbol y cuánto lo rodea y envuelve, han derivado con el tiempo en una de las corrupciones colectivas más degradantes, intelectual, moral, económica y socialmente.
Por eso, en España, ya desde hace mucho tiempo, pero más aún en este canallesco momento, la inmensa mayoría de los niños españoles quieren ser futbolistas cuando sean mayores, y las niñas, modelos o cantantes, porque para eso la TV fomenta insistente e incasablemente tales inquietudes, para que puedan ser “famosos”, tener mucho dinero, una suntuosa casa en la playa y una docena de automóviles, a ser posible, entre ellos, algunos deportivos y descapotables. Este es el gran afán que hoy nos preside. ¡Qué lástima que, como mínimo, no se ponga en España la mitad del interés que se pone en las campañas publicitarias deportivas, en los presupuestos de los clubes de futbol, tanto en instalaciones como en futbolistas que den mejor los puntapiés que los del contrario, en el programa ADO, y en tantas y tantas empresas consideradas de “utilidad pública” o de “interés nacional”...! Que se pusiera la mitad de ese interés en tratar de ganar, al menos cada diez o veinte años, el Premio Nobel de Medicina, o de Física…! O ambos a la vez, todos los años, como hacen los denostados -por la izquierda- “malvados” yanquis, que suelen hacerlo con esa misma frecuencia o periodicidad, no ya para el provecho capitalista propio sino para bien de toda la Humanidad.
Dicen hoy, por ello, muchos padres de la hora presente, que quisieran que sus hijos fuesen futbolistas, para poder “retirarles” de la esclavitud de la explotación capitalista que reina y campea hoy en España, bajo el paraguas protector del PSOE, ese cínico y mediocre partido político -en mi libre opinión- que tanto daño ha hecho a España y parece que tiene que seguir causándoselo, porque la mayoría de los españoles, en lugar de ocuparse y analizar lo que hace esta pandilla de indocumentados que ahora habita en la Moncloa, han decidido viajar a Innsbruck, no para escuchar a Karl Ranner, que tampoco está ya allí, sino para pintarse la cara, vociferar y gritar a pleno pulmón, escribir soeces groserías en una pancarta (como la dedicada a las señoras y señoritas suecas en el último partido, a quienes este español ruega perdonen a esa jauría) y… volverse después poniendo pingando al “Seleccionador”, ya que se trata de “la Selección”. Eso, como siempre. Este año, a los doctores en futbol de una cadena de TV especializada, y de bochornosos antecedentes, les ha dado por lanzar al aire un ampuloso y prepotente eslogan: “Podemos”. Ciertamente, hasta ahora, a trancas y barrancas y frente a equipos de muy segundo orden, van pudiendo, con algunos apuros, pero… ¿después de haberlos visto jugar y de haber visto jugar a Holanda, cómo es posible seguir manteniendo tal eslogan? Lo más probable, no es que esta Eurocopa haya encontrado ya su dueño en aquel país (por cierto patria de Erasmo) sino también la próxima Copa del Mundo. Porque, desde luego -el futbol, en sí, es un bello juego- ha vuelto la “naranja mecánica” y, si llegamos a enfrentarnos a ellos, desde luego, podemos… Podemos hacer el ridículo, con toda seguridad… Pero, eso sí, ¡¡España… España!!
Yo, también he gritado lo mismo, aunque más cómodamente, desde mi propia casa. Y, como podrán ustedes ver, no es mentira que me haya pintado la cara, para regocijo de mi nieto. Pero -eso también- hasta donde pueda y me dejen sus padres, pondré el mayor ardor en que mi nietecito no sea nunca futbolista, sino, a ser posible, pianista o violinista… Por cierto, el árbitro alemán -no recuerdo su nombre- que ya ha arbitrado dos partidos en esta Eurocopa, lo es, es pianista, además de director de Orquesta. Por cierto, acabo de consultar su nombre y lo he conseguido, se llama Herbet Fandel. ¡Claro que es alemán…y allí casi todos lo son! No ya alemanes, claro, sino pianistas o directores de Orquesta. Pero, ya dijo nuestro Jesús López Cobos, en su día, que “ser Director de Orquesta en España, es mucho más difícil que ser torero en Finlandia…” Mucho más difícil aún, naturalmente, ser director de Orquesta después de haber sido árbitro de futbol. A pesar de todo, ¡¡España… España!! Siempre España, la patria de mis padres. Mi Patria. Luis Madrigal.-
