Hoy, ha sido 1º de Mayo y, como todos los años, habrá habido manifestaciones y pancartas, me imagino que sobre todo en España, donde los de siempre, esa insensata, contradictoria, masificada y sobre todo utópica "izquierda" española, lejos de exigir responsabilidades a quienes han llevado a España a la ruina, como ya muchos advertimos hace ya tiempo, se habrá lanzado a la calle (ahora que ya no está Fraga, es sólamente suya), para vociferar, enturbiar el aire con sus necedades y alzar sus puños violentos, llenos de odio, contra quienes únicamente pueden sacarnos a todos de la catástrofe. ¿Cómo es posible que no se queden, avergonzados, en sus casas, por simple sentido del decoro y del respeto a la lógica? Pero, no, tienen que ganar la calle, gritar, amenzar, romper y destruir lo que otros componen y construyen. La teoría marxista reduce las necesidades humanas a la trilogía de Maxwell, "nutrirse, cubrise, cobijarse", y por ello habrán vociferado contra las hipotecas y contra los Bancos, y exigido una vez más el cumplimiento del estúpido precepto constitucional que proclama el derecho fundamental a "una vivienda digna". Naturalmente, todo el mundo tiene derecho a una vivienda, en la que poder guarcerse del viento, de la lluvia, del frío o del calor. Pero, ellos jamás harán otra cosa sino vociferar y esgrimir necios argumentos. Contra esa estúpida manía, Cáritas se esfuerza de verdad en hacer cuanto le resulta posible para satisfacer esa primaria necesidad y de ello pueden dar muestra los resultados obtenidos a través del tiempo. Pero, eso no cuenta. Eso, por no hablar de los comedores y servicios sociales de toda índole, gracias a los cuales tantos miles de personas todavía pueden subsistir como tales. Otro día, ofreceré datos estadísticos concretos e irrefutables ¿Qué pueden ofrecer, por contra, los Sindicatos, el PSOE y demás componentes de esta farandula política de tan baja índole? ¡Nada, no pueden ofrecer nada!. Tan sólo el odio a los mejores, a la excelecia, a la verdadera libertad y al estricto sentido de la virtud de la justicia. Que Dios les ampare.
martes, 1 de mayo de 2012
PROSA POÉTICA (VIII)
VOLVERÁN, VOLVERÁN, VOLVERÁN...
Aún nadie las espera, pero volverán. Volarán desde muy
lejos, como vuelan las ilusiones, pero para acercarse y formar parte de mí. No
para situarme en la soledad. Vendrán cuando ya el sol incline más sus rayos,
para que su sangre pueda arder y traspasar la energía y la vida. Año tras año,
se las ve tomar posesión nuevamente de los viejos aleros, en los que aún
permanecen algunos restos de barro del antiguo nido. Su oscuro plumaje y sus
quiebros en el vuelo, variando radicalmente la dirección en la que se orientan,
las hace inconfundibles. Pero no sospechosas. Si traman y urden sus vuelos de
tal forma, abigarrada y arabesca, no es del mismo modo ni con el mismo fin que
los humanos cambian, a veces dolorosamente, el rumbo de nuestra vida, o de lo
que de ella pueda quedar. Simplemente, es para acariciar al aire, tejiendo en
él verdaderos bordados de rizos y piruetas, como un calidoscopio juega con la
luz y el color. Volverán otra vez al viejo nido donde nacieron. Ya sin sus
padres, pero volverán, para que allí puedan nacer también sus hijos, esos
entrañables polluelos que, cada año, asoman sus cabecitas desde el nido,
contemplándome extrañados. ¡Volverán, volverán, volverán…! Las oscuras
golondrinas -esos seres compasivos que
aliviaron al Señor en la Cruz de sus espinas-
volverán de nuevo al viejo nido, en el que ya vieron la luz, más o
menos, cuarenta generaciones. Ellas, volverán. Las ilusiones, no volverán
nunca.
lunes, 30 de abril de 2012
PROSA POÉTICA (VII)
UN RÍO QUE CAMINA
El Río,
tan azul, corre muy lento. Parece que camina, desplazándose majestuosamente,
como si con ello pretendiese calmar el arrebato de los dorados y voraces seres
que habitan en sus entrañas. Es tan azul
como el mismo cielo, del que recibe los reflejos que iluminan su colorido, en
armonioso contraste con sus verdes riberas. Apenas si ha comenzado su andadura,
ya adivina su destino hacia un mar dulce, donde acabará de entonar su canción
enamorada. Pero, antes, ha de labrar bancales de finísimas y plateadas arenas,
para sembrar ilusiones y anhelos, que en las noches de plenilunio iluminarán
todas las sombras, disipando la sospecha y el miedo, hasta serenar el alma en
la certeza de un nuevo día ilusionado, esplendoroso y feliz.
viernes, 27 de abril de 2012
NUNCA EL AMOR SERÁ MISERICORDIA
NI EL CONSUELO TU COBIJO
Nunca el consuelo puede ser cobijo
del pobre, al que se da de lo que sobra…
Ni el dulce amor es barca que zozobra,
ni en bosque oscurecido el escondrijo.
Nunca será verdad lo que se dijo
a media luz, sin fe y verdad, en la sombra.
Si es tu nombre y cantar lo que se nombra,
entre torpe pasión, turbio amasijo.
Si eres río, tu cauce al Mar te lleva;
si aurora, sólo el sol podrá seguirte.
Nada hay de ayer que a tu pecho conmueva,
ni dura cruz que pueda perseguirte,
ni fuego te caliente cuando nieva,
ni hierro que el costado pueda herirte.
Luis Madrigal
miércoles, 25 de abril de 2012
PROSA POÉTICA (VI)
OTRA TARDE PARDA Y FRÍA
Una calle,
tal vez regada por la lluvia. La calle lleva al patio de un colegio, en el que
se escuchan sonidos alborozados. Dentro, el joven intelecto humano se enfrenta
a la comprensión de cuanto le rodea. A veces, no sólo de lo que está, sino incluso de lo que es y quizá, en raras ocasiones, hasta de
lo que debe ser. La posible escena me
recuerda por un momento a don Antonio Machado, aquella mente tan lúcida y
cargada de espiritualidad y poesía, porque mi memoria evoca también aquella otra
“tarde parda y fría”:
“Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la
mano…
Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
´mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón´”.
Sin duda, la escena que yo veo -a través de la cortina del tiempo, y de la
del espacio- puede estar muy
distorsionada, ser muy distinta. El Maestro, ya no es un anciano, enjuto y
seco, sino una mujer joven y rubia como el trigo o el sol, llena de ternura y
de voz angelical, que, hace honor a esa voz, sonriendo como si fuese un ángel.
Tal vez, de verdad es un Ángel bajado del cielo a la tierra, a un mundo que se obstina en vivir tan sólo de la materia, y no
del espíritu. Su esfuerzo, así, ha de ser aún mucho mayor y, muchos días,
regresa a su casa muy cansada. Si lleva algún libro en su mano, seguro que es
de Poesía. Los colegiales, tampoco “cantan”
la tabla de multiplicar, sino que frecuentemente ella les hace leer y estudiar
a Alfonsina Storni o a Juan Gelman. A veces, también utilizan Ordenadores, que
llaman Computadoras, por medio de los cuales pretenden atisbar verdades más
hondas, pero tampoco esto es cierto, sino falso. Prueba de ello es que,
algunos, tan jóvenes, han sido ya víctimas del
flagelo de la droga, que arruina sus vidas y las de quienes los quieren.
Pese al esfuerzo y las lágrimas de la Profesora, pocos se sienten llamados por
la Poesía, como don Antonio, o como Alfonsina… Sólo por el Futbol, o por la
pasión de ser modelo y ganar el concurso de “La
Chica del Verano”. Pero, ella sí. Ella es su única esperanza, porque, en
sus cabellos de oro, anidan ruiseñores que cantan al anochecer.
Luis Madrigal
A todos los educadores del mundo,
en especial a los que ahora, en la Argentina y en España,
martes, 24 de abril de 2012
RETORNA EL ALMA
EN LAS HORAS DE ANGUSTIA
Cuando
sientas que tu vida se acaba,
piensa
también que sólo empezó un día
para
otro morir, y aún una luz
su
resplandor alienta en la ventana.
Piensa
que, al despertar, las nuevas horas
caminarán
fecundas, en la busca
de la
Verdad, que vive y no se apaga.
¡No te
arrastres…! ¡No entierres en el barro
lo que
del cielo vino y es del cielo!
Que al
cielo ha de volar, firme, mañana…
Tu
verso, vuela ya contigo, y siempre
te
acompaña, te alienta y te consuela
del
dolor y la angustia, cual la cera
se
consume en la llama… Y allí arriba
un coro
entona dulce la salmodia,
envuelta
en tenue manto de zafiro.
¡Que has
de sentir, en paz y dulce calma,
lo que
nunca vio ojo ni oyó oído!
Luis
Madrigal
A mí mismo, pidiendo alas a mis
pies,
cuando
camino sobre el barro
lunes, 23 de abril de 2012
PROSA PARA EL PERIODISMO DE OPINIÓN (II)
¡OH,
ARGENTINOS… QUERIDOS HERMANOS!
Luis MADRIGAL
Con
notorio desprecio del principio general, “pacta
sunt servanda” inspirador de toda la contratación, nacional o
internacional, dentro o fuera de las fronteras de un Estado de Derecho, y en
consecuencia con flagrante violación del orden internacional, la Presidente de
la República Argentina, Doña Cristina Fernández de Kirchner, en medio de
atronadoras ovaciones y cantos patrióticos, entre carteles que proclamaban “el fin de la conquista española” y “la segunda independencia de la Argentina”,
ha enviado al Parlamento de la Nación hermana, un proyecto de texto para la
promulgación de la Ley de Soberanía de Los Hidrocarburos. La soberanía, es la
muestra esencial de todo Estado, lo que le caracteriza, le afirma y le constituye
como tal. Es una facultad tan poderosa que, en el ámbito del territorio al que
se extiende, no puede formalmente oponerse nada a ella, aunque materialmente
pueda cobrar el efecto radicalmente contrario fuera de aquél. Por ello, se ha
dicho siempre que “el Estado -todo Estado-
es omnipotente dentro de sus
fronteras e impotente fuera de ellas”. Por tal motivo, pueden los Estados
proceder a las llamadas “nacionalizaciones” de servicios o empresas y también
al instituto jurídico de la expropiación forzosa, mediante el cual se ejercita
la potestad ablatoria suprema, la privación de la propiedad sobre las cosas, o
la extinción de los derechos de otro sujeto. Sin embargo, ello tiene también
sus propias reglas, sus propias normas jurídicas. Y, por ello, la violación, en este caso, es
doble, no sólo del orden jurídico internacional, sino del propio orden
constitucional interno, concretamente del artículo 17 de la Constitución de la
Nación Argentina: “La
expropiación por causa de utilidad pública, debe ser calificada por ley y previamente
indemnizada”. Y, parece ser, que
ninguna de las dos cosas se han hecho en este lamentable caso.
Yo, soy
español y, naturalmente amo a España. Pero la amo mucho más que a REPSOL, S.A.,
de cuya entidad mercantil no soy accionista, y también, sin contradicción
alguna, amo mucho más a la propia Argentina. El capitalismo, torvo y cruel, explotador
y miserable, ni tiene nunca corazón ni por eso puede caber en el mío.
Posiblemente, algo malo puede haber hecho REPSOL, yo no lo sé ni puedo saberlo.
Y si lo ha hecho, si ha atentado contra vitales derechos o intereses argentinos,
justo sería fuese penalizada o sancionada con los efectos jurídicos
correspondientes a tal posible infracción, incluidos los tipificados en el
Código Penal Argentino. Pero no lo parece. Y no lo parece porque, REPSOL, lejos
de haber incurrido en ninguna desinversión, tan sólo en el año 2011 invirtió en
la Argentina 2.327 millones de Euros, el
doble del beneficio obtenido en ese mismo período, y proyectaba invertir en el corriente
año 2012 otros 2.600 millones. Como mínimo, sería justo devolverlos, y no a
ningún otro valor de tasación que no sea el rigurosamente objetivo, resultante
del dictamen del competente organismo internacional. Porque, lo contrario, es
apropiarse ilegalmente alguien, aunque se trate de un Estado y de su soberanía,
de lo que no es suyo.
No es de
extrañar, pues, que el Parlamento Europeo, con sede en la Ciudad francesa de
Estrasburgo, la mayor Cámara democrática del mundo y el único organismo de
naturaleza supranacional directamente elegido, haya reaccionado frente a este
hecho, objetivamente ilegal, aprobando una resolución que elimina todos los
beneficios arancelarios y todas las ayudas a los productos argentinos en el
mercado europeo. Sin embargo, me conmueve, y llena de emoción mi alma española,
saber que una gran parte de los eurodiputados españoles en ese Parlamento de
Estrasburgo, han votado en contra de tal resolución. La resolución, no
obstante, ha salido adelante y ha sido aprobada merced, fundamentalmente, al
voto conservador y liberal de los eurodiputados británicos. ¡Pobres argentinos!
¡”No llores por mí, Argentina…”! ¡No
llores por la Madre España! Eso sí, cuando Doña Cristina Fernández, Viuda de
Kirchner, se siente alguna vez al lado de los representantes de España en la
Comunidad Iberoamericana de Naciones, debería saber dónde puede la Argentina
encontrar a sus verdaderos enemigos y donde se la querrá siempre, como
verdaderos hermanos que todos los argentinos son para nosotros los españoles.
Hoy, sin embargo, cada español podría decirle, a la señora Presidente de la
República Argentina, que para esa clase de amigos, no necesitamos enemigos.
Pero, no se lo vamos a decir. Al menos, este español no se lo dice. En la
entrada del Jueves, 29 de Diciembre del pasado año 2011, en este mismo humilde
Blog, manifestaba yo mi sincera intención de unirme a la oración de los
argentinos, que habían agotado las velas en los templos para rezar por su
salud. Y no será este gesto, el que me haga sentir lo contrario. Es más, llevo
días recriminado a mis compatriotas, a muy pocos, gracias a Dios y en honor a
la verdad, tratando de que entiendan que los Gobiernos no son las personas. Que
aprendan de nuevo del caso de Méjico, casi cuarenta años en los que los
Gobiernos “no se hablaban”, pero en los que españoles y mejicanos mantuvieron
siempre fraternales relaciones. Porque, los Estados,
no son las Naciones, sino tan
sólo -y eso es muy poco- la organización política y jurídica de las
respectivas convivencias nacionales. Mucho
menos aún, los pueblos son sus Gobiernos, sean éstos del signo que fueren. Y
eso, esa distinción, es lo único importante, como expresamente acaba de
reconocer -yo se lo acabo de oír hoy
mismo, a través de TVE- el Ministro
español de Asuntos Exteriores, que nuestros pueblos no olviden quienes somos
unos y otros. Yo, no lo olvido. Este pobre español, jamás olvidará a Doña Eva
Duarte, que fue para nosotros los españoles una verdadera Madre: “Mientras haya una espiga en los trigales
argentinos, no faltará el pan en ningún hogar español”. Y lo cumplió. Me
duele que, hace tan sólo unos días, la declaración política de referencia haya
sido efectuada con su imagen al fondo. Yo, no olvido, pero sí distingo.
Gracias, Evita. Que Dios le perdone, Doña Cristina. Argentina: España, te quiere.
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